Fernando Ojeda

Visión objetiva en una empresa

Fernando Ojeda Llanes (*)

Las empresas de todo tipo y tamaño procuran para hacer buen negocio: producir, vender y generar utilidades, además de tener una buena organización, de tal manera que dependiendo de su tamaño constituyen los departamentos gerenciales necesarios, como dirección general, producción, comercial, finanzas, distribución, recursos humanos y otras requeridas.

Una empresa para ser eficiente y coordinar las labores de todos estos departamentos implementa sistemas de control interno, políticas, descripción de funciones, presupuestos y emiten con regularidad sus reportes de operación y financieros.

Todo el personal tanto directivo como ejecutivo y operativo entra en acción para cumplir con sus objetivos para llegar a las metas establecidas y un objetivo final: generar utilidades para sus accionistas que redunda en hacer crecer el valor inicial de la empresa.

Esto a través de obtener crecimiento continuo en las utilidades de operación que es el resultado de descontar a las ventas netas el costo de lo vendido y los gastos operativos.

Para dar seguimiento a las operaciones y obtener los objetivos propuestos se diseñan sistemas de computación para tener tableros de control e indicadores de gestión.

Con la complejidad que en México tiene la aplicación de las leyes fiscales establecen un departamento fiscal contable y contratan auditoría externa para obtener un dictamen a fin de ejercicio de sus resultados fiscales.

Si cualquier conocedor de negocios visita alguno de los departamentos de alguna empresa bien o regularmente organizada, observarán un incesante movimiento dedicado a las operaciones del negocio, aun haciendo a un lado tiempos perdidos por uso no laboral de aparatos tecnológicos: celulares, internet, laptops, etc., el trabajo parece inacabable.

Pero aún con este trabajo incansable, los sistemas implementados y de los indicadores se cometen errores, que muchas veces son imperceptibles por los operadores y supervisores empleados de la empresa, equivocaciones que al determinar los resultados finales —si se detectan— tienen un alto precio en dinero, algunos ejemplos: ventas no facturadas, excesos o faltantes de inventarios, malos cálculos de la producción en proceso, desperdicios, fraude, asientos contables incorrectos, saldos a cargo o favor de impuestos, pérdidas de márgenes de utilidad, cuentas incobrables, partidas no identificadas, gastos excesivos de distribución, clientes perdidos, defectos en producción, compras incorrectas, costos elevados y una lista interminable, unida a costos ocultos por no saber aplicar los modelos financieros y contables de costo de capital. Por lo general son errores involuntarios.

El error se convierte en un sistema. La definición es la siguiente: “Un error sistemático es aquel que se produce de igual modo en todas las mediciones que se realizan. Puede estar originado en un defecto del instrumento, en una particularidad del operador o del proceso de medición, etc. Se contrapone al concepto de error aleatorio”.

Ya leído y meditado lo anterior, hay una forma muy simple de detectar altos porcentajes de este tipo de error y es contratando asesoría externa, parecerá esto no creíble pero por mi experiencia de más de cincuenta años como consultor o asesor de empresas les menciono el principio que le da vida a esta actividad: ”el asesor o consultor externo puede vislumbrar con claridad errores o equivocaciones, porque con su experiencia y mente clara, no contaminada por las incesantes operaciones de la empresa, se da cuenta de eventos que su personal, sea directivo, ejecutivo u operativo, no vislumbra por estar inmerso en la operación rutinaria incesante”.

Esto es indudable, las empresas —muchas— no contratan externos porque lo consideran un gasto innecesario que afecta a su utilidad de operación y esto no es así, porque un solo error detectado puede equivaler al pago de muchos años de servicio de este profesional, debe pues considerarse una valiosa inversión.

Entonces, qué es lo que hay que tomar en cuenta para contratar a un consultor o asesor externo: su especialidad, su experiencia y obviamente las referencias de haber incursionado con éxito en varias empresas.

En Yucatán por lo general, las empresas que se han dado cuenta de la utilidad ya admiten que este principio mencionado de los externos es una realidad, pero se enfocan a buscar a profesionales extranjeros o de otros estados del país, esto es más costoso e irrelevante, conozco en Yucatán gente valiosa y muy competitiva que realiza este tipo de trabajo.

Qué tipos de especialidad son las más utilizables y cómo se realiza este trabajo externo, ése es otro boleto a comentar posteriormente.— Mérida, Yucatán

ferojeda@prodigy.net.mx

Doctor en investigación científica. Consultor de empresas

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