Una imagen de la operación de rescate de una persona agredida y "secuestrada" en un taller de la colonia Jesús Carranza, en Mérida
Una imagen de la operación de rescate de una persona agredida y "secuestrada" en un taller de la colonia Jesús Carranza, en Mérida

Gabriel R. relató los momentos de terror que vivió cuando sujetos ingresaron a su taller el sábado pasado, lo torturaron y mantuvieron “secuestrado” hasta que la policía lo rescató.

En entrevista con el Diario, el afectado explicó que los hechos ocurrieron entre las 2:30 y las 3 de la tarde del sábado, cuando una persona llegó a la puerta de su taller en la colonia Jesús Carranza, en Mérida, y tocó la puerta.

Para entender mejor: Liberan a persona ”secuestrada” en la Jesús Carranza

“Yo salí para atender a esta persona, me quedé platicando un momento en la puerta y escuché el ruido de personas que se acercaban, eran tres sujetos que venían corriendo hacia mí con palos“, explica.

En ese momento los presuntos criminales, entre ellos su cuñado Vicente, lo meten a la fuerza al predio, donde comienzan a golpearlo con un garrote e intentan someterlo con la ayuda de una pistola de choques eléctricos.

Choques eléctricos en cuello y pecho

“Fue una tortura terrible. Me dieron choques eléctricos en el cuello, en el pecho, como ocho o diez veces hasta que perdí fuerzas y caí al suelo”, señala.

Gabriel R. recuerda que cuando yacía en el piso su cuñado comenzó a pegarle con un palo.

“Yo comencé a gritar pidiendo auxilio, metía las manos para protegerme, pero me fracturaron el brazo, los nudillos, tengo fisura en el cráneo y otras lesiones”.

Minutos después el hombre fue maniatado y amordazado y lo llevaron a un baño, donde lo dejaron tirado en la ducha, un espacio de menos de un metro cuadrado.

“Su intención era matarme”

“Cuando me tiraron ahí en el baño entró Vicente y comenzó a patearme en las costillas, me gritaban ‘ya te cargó la ch…'”

“Uno de los muchachos contratados se metió y le dijo ‘ya está jefe’. Su intención era matarme”, explica.

Pasaron algunos minutos y lo sacaron del baño, pero lejos de liberarlo lo colocaron en una carretilla o “diablito” y para evitar que se escapara o pudiera defenderse lo amarraron con cinta de vinil.

“A la altura del estómago me la apretaron tanto que llegó un momento en el que me costaba respirar. Ahí dije, ‘ya está’, pensé que me iba a ir”.

“Así con la boca amarrada y todo le pude decir al muchacho que me custodiaba que me estaba faltando el aire y cortó la cinta”, relata Gabriel.

Teme por su vida: dejaron libres a sus atacantes

A fin de cuentas, gracias al reporte de un vecino, agentes de la SSP lograron rescartarlo y detuvieron a cuatro personas.

Ahora teme por su vida. Aunque la denuncia sigue su curso y los presuntos criminales intelectuales, su hermana Tania y su cuñado Vicente, viven en Estados Unidos, los pusieron en libertad tras la audiencia inicial.

Un juez de control del Juzgado Primero consideró ilegal la detención pues el Informe Policial Homologado (IPH) tenía algunos datos diferentes a lo expresado por los testigos y la víctima, principalmente en la forma en que los policías ingresaron al taller.

El informe señala que entraron por la puerta principal y un testigo dice que colocaron una escalera y se metieron al predio.

Agradecido con los policías

A pesar de esto, Gabriel R. dice que se siente muy agradecido con la policía estatal porque lo rescataron.

“De no haber llegado a tiempo no estaría vivo”, afirma.

Agradece también a la Fiscalía General del Estado por el trabajo que realizan para que se haga justicia.

“Entiendo que esto lleva su proceso. Sí temo por mi vida, pero confío en que la Fiscalía está haciendo su trabajo como se debe para poder ayudarme”.

¿Cuál fue el móvil del “secuestro” y agresión?

Respecto al móvil del “secuestro”, ocurrido en la calle 48 entre 35 y 33 de la colonia Jesús Carranza, Gabriel explica que es un problema familiar, ya que su hermana y su cuñado se quieren quedar con el predio.

“Este lugar es de mi mamá. Mi hermana vive en Estados Unidos y mi cuñado también. Esto lo planearon para despojarme de algo que me pertenece y que le pertenece a mi mamá“.

“Hace un tiempo pusieron una denuncia en mi contra por secuestro, dijeron que secuestré a mi mamá, que la maltrataba”, añade.

“Vinieron los de la policía, vieron a mi mamá, se dieron cuenta que está en plenas facultades, que puede caminar…”

La denuncia no procedió, por eso creo que esto fue planeado”, expresa Gabriel, quien ahora vive en su casa con el temor de que en algún momento llegué alguien a matarlo.