Un repartidor de gas en Mérida. Los precios se redujeron 10 por ciento después de una medida que tomó el gobierno de López Obrador

Los precios del gas licuado en Mérida disminuyeron apenas 10 por ciento, respecto a los que estaban vigentes antes de la puesta en marcha del acuerdo del gobierno federal para regular los precios máximos de este combustible.

Pese a esta medida, los precios del gas en la ciudad siguen siendo 20 por ciento más altos que los registrados en abril de 2020.

Esta medida disminuyó el precio del combustible, pero no en forma muy significativa, afirma el economista Antonio Osorio Acevedo, director de Información Sistemática de la Península.

Una de las razones, entre otras, dice, es que México importa el 80 por ciento de todo el gas que consume, cuyo precio se fija en el mercado internacional, “donde difícilmente alguien puede controlar los precios”.

Como hemos informado, el 29 de julio, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) aprobó un acuerdo para fijar los precios máximos del gas licuado, ante su encarecimiento sostenido, debido, según el gobierno, a que un grupo de empresas “pactan las tarifas en todo el país”.

Este acuerdo divide a la república en 145 regiones donde cada 15 días se determina el precio tope al que pueden vender el gas los comercializadores y distribuidores.

En abril se “disparó” el precio

De este modo se busca frenar el aumento desmedido del precio de este combustible, que en abril pasado subió 36 por ciento en promedio en todo México, respecto al mismo mes del año anterior.

En Yucatán, los aumentos fueron un poco menores. Por ejemplo, de acuerdo con la CRE, un cilindro de gas de 30 kilos costaba $559.50 en abril de 2020, pero un año después, el precio de éste subió $185.7, para llegar a $745.2, un alza del 33 por ciento.

En el mismo periodo, el litro de gas estacionario pasó de $10.03 a $13.41, un incremento de $3.38, equivalente al 33.69 por ciento.

Un mes después de la entrada en vigor del acuerdo para fijar los precios del gas, éstos bajaron. En Mérida, en el caso del cilindro de 30 kilos, el precio cayó de $745.2 a $670.8, es decir, $74.4 menos, un 9.98 por ciento. En el caso del gas estacionario, el precio de éste también disminuyó de $13.41el litro a $12.07, es decir, $1.34, igual a 9.99 por ciento, de acuerdo con los precios máximos vigentes del 22 al 28 de agosto de 2021 aprobados por la CRE.

Pese a todo, el precio del gas sigue alto

Pese a esta disminución, los precios del gas continúan muy altos respecto a los de abril de 2020. En el caso del cilindro de 30 kilos, éste se vende actualmente 19.89 por ciento más caro que hace un año. Lo mismo sucede con el litro de gas estacionario, cuyo precio sigue siendo 20.33 por ciento más alto que en abril de 2020.

La principal causa del aumento en el precio del gas es que a nivel internacional hubo un cambio muy importante en los precios de referencia del gas, que son en los que se basan los diferentes productores para fijar el precio, dice Osorio Acevedo.

Éstos comenzaron a subir desde mediados del año pasado, como consecuencia de la reducción gradual de la producción de gas en Estados Unidos, a raíz de la pandemia.

Cuando ésta empezó a superarse en el mundo, China, principalmente, incrementó su demanda de gas a niveles incluso superiores a los que tenía antes del Covid-19. Este fenómeno coincidió con la lentitud con la que Estados Unidos puso en marcha su aparato de producción, lo que impactó en los precios internacionales, sobre todo a partir de febrero, añade Osorio Acevedo.

Monopolio del gas

“El aumento en el precio del gas en México, es el mismo que se registró en todos los mercados de gas alrededor del mundo, aunque en nuestro caso tiene razón en parte el presidente López Obrador cuando dice que una causa adicional —ni la única, ni la principal— es la concentración en pocas manos de la distribución del combustible a nivel nacional”.

Eso permite a un puñado de empresas, dado su poder de mercado, trasladar al consumidor las fluctuaciones del precio internacional y aumentar sus ganancias, agrega Osorio Acevedo.

“Empero, nadie puede controlar el precio del gas de referencia, ni Estados Unidos, ni ningún otro productor mundial. Éste se fija por la oferta y la demanda y ahora la demanda es más alta, porque, además de los factores expuestos, el gas ya es un bien negociable en el mercado de valores, que atrae a muchos inversionistas deseosos de diversificar sus portafolios”, indica el experto.

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