La asistente educativa ayuda a la integración socioeducativa de niños y niñas con discapacidad. No es una cuidadora ni suple al maestro

Llamado a apoyar a niños y niñas con discapacidad

Lograr una efectiva inclusión educativa de los niños con discapacidad es una tarea tan importante como compleja. Y un deber de toda la sociedad que puede abordarse de diferentes modos.

En Mérida, la asociación civil “Hagamos de la diversidad lo cotidiano” busca crear las condiciones para que los niños y niñas con necesidades especiales tengan una participación plena en las escuelas regulares, en igualdad de condiciones que los demás alumnos.

“Básicamente, lo que hacemos es proporcionar al pequeño en situación de discapacidad una asistente con conocimiento en inclusión y educación especial”, explica Ramón Sarmiento Valdez, presidente de la asociación.

La asistente se sienta junto al niño en el salón de clases y lo apoya en lo que el profesor está enseñando. “Este ‘maestro sombra’ sabe cómo establecer día a día resultados, objetivos y metas alcanzables para el niño, tanto en la parte de aprendizaje como en lo que se refiere a su desarrollo emocional, psicológico y social”.

El asistente está preparado para trabajar con estos pequeños. Adecua, personaliza según la necesidad de que se trate, las enseñanzas del maestro para que el niño pueda aprender lo mismo que sus compañeros.

Inclusión

El principal objetivo, más que el aprendizaje, es la inclusión, señala el profesor Sarmiento. Una meta que requiere la máxima atención, considerando que además de la desventaja que significa su condición, estos niños son tres veces más vulnerables a ser víctimas de bullying, según datos de Unicef.

El proyecto nace de la necesidad, cuenta. Para la mayoría de las familias tener un hijo en situación de discapacidad representa un gran reto de salud, de economía y de educación, sobre todo.

La sociedad no está preparada para atender la diversidad y por tanto es muy difícil que su sistema educativo lo esté, considera.

Para los profesores, tener un niño autista, con dislexia, síndrome de Down o discapacidades auditivas, motoras o visuales en su grupo representa una enorme dificultad porque no está formado para atenderlos y porque tiene otros 30 niños en el salón que también necesitan tiempo y atención, dice.

Por estas razones es frecuente que las escuelas rechacen a los alumnos con discapacidad. Pese a que por ley deben aceptarlos, los directores suelen ponerles trabas a los papás para que desistan y busquen otra primaria o preescolar. “Y andan los padres de familia de escuela en escuela, a ver dónde les aceptan a su niño”.

“Hagamos de la diversidad lo cotidiano, A.C.”, trabaja para que, como indica su nombre, la discapacidad deje de ser vista como una anormalidad. “La inclusión comienza cuando el maestro enseña en su salón el respeto y el amor por quien es diferente. Y más aún, cuando les enseña que todos somos diferentes, que somos únicos y extraordinarios”.

Donativos

La Asociación está en busca de gente generosa dispuesta a “adoptar” a un niño discapacitado y aportar una cantidad mensual para ayudar a sufragar los gastos de los “maestros sombra”, que por lo general se tratan de estudiantes de educación.

A los auxiliares se les apoya con $500 pesos semanales: la Asociación da la mitad y los papás del niño la otra.

Se trata de un proyecto humanitario por donde le se vea: se apoya al niño con discapacidad; a los jóvenes que participan como asistentes, para que puedan continuar sus estudios; a la escuela regular, que cuenta con un auxiliar; y a los papás, porque dar $250 semanales por la atención personalizada de su hijo no representa un gasto fuerte.

“Las personas que quieran colaborar pueden hacerlo con cualquier cantidad, todo se va a sumar y va a impactar en el bienestar y el aprendizaje de los niños”, señala.

Además de entregar recibos, la Asociación se compromete a comprobar a cada colaborador que el dinero que entrega va a la causa sin desvíos: va a saber los nombres del niño al que ayuda, del asistente y de la escuela a la que asiste. “Y va a conocer el agradecimiento de los padres, porque la Asociación quiere ser un puente entre quienes dan y quienes reciben, un facilitador de los recursos”.

“La operación será transparente, para que el colaborador ‘José Martínez’ sepa que los 300 pesos que dona cada mes los está recibiendo el niño ‘Juan Hernández’, que es sordo, está en tercero de primaria y estudia en la ‘Miguel Hidalgo con el apoyo de la asistente ‘Rosa Pérez’. Y que además, gracias a ese mismo donativo, Rosa también puede seguir estudiando una carrera”.

La Asociación se constituyó legalmente hace dos años, pero el cierre de las escuelas por la pandemia la obligó a hacer un paréntesis en sus operaciones. Con el retorno a las clases presenciales, los niños con discapacidad también merecen comenzar a reintegrarse a la normalidad, dice.

“Hacemos un llamado a apoyar a uno de los sectores más vulnerables y que además no volteamos a ver. Nuestro propósito es integrar a los niños a la sociedad, que ésta los acepte y que todos podamos ver que la discapacidad es parte de la vida diaria”, finaliza.— D.Y.

Inclusión educativa Discapacidad

“Hagamos de la diversidad lo cotidiano” es una asociación civil sin fines de lucro.

Objetivo

Trabaja para favorecer la inclusión en escuelas regulares de niños y niñas con discapacidad mediante el apoyo de un asistente educativo o “maestro sombra”.

Ubicación

Está ubicada en el barrio de Santiago, en la calle 59 A, entre 78 y 40, a unas cuadras del O’Horán. Comparte edificio con el Instituto de Formación Educativa Crece.

Informes

Más información sobre la agrupación en los teléfonos 9992 91 65 92 y 9992 91 65 93

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