MÉRIDA.- Los rituales en torno al Hanal Pixán no siempre se han realizado de la misma manera. Además de las variantes que se presentan por región en la Península, la modernidad ha traído consigo transformaciones en todos los ámbitos. Sin embargo los cambios en torno a los rituales de esta época de finados se vieron transformados desde hace muchos siglos atrás con la llegada de los españoles al territorio de la civilización maya.
Al respecto, el Dr. Oliver Le Guen, profesor investigador titular en el Posgrado en Lingüística Indoamericana del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) en la CDMX, comenta en entrevista que a pesar de que, “el culto a los ancestros, la legitimidad y respeto a su linaje estaba muy anclado la cultura maya, su llegada (de los españoles) orientó la forma del culto”.
¿Cómo llegan las almas a los hogares?, ¿En qué consiste su travesía?, ¿En qué orden arriban y quién les acompañan?, ¿De qué manera despedirlas?, ¿Cómo han ido cambiando estas prácticas y cómo se realizan en la actualidad? Son algunas preguntas que nos responde el investigador en su artículo “Ubéel Pixan: el camino de las almas, ancestros familiares y colectivos entre los mayas yucatecos”, del cual parte del contenido será sintetizado a continuación.
Hanal Pixán: ¿Por qué poner velas en Día Muertos?
Tras su llegada a la Tierra, las almas deben de pasar por el lugar en donde se encuentran sus restos. Así, el camino que siguen las almas hacia su hogar durante el Hanal Pixán empieza desde el lugar donde sus restos se encuentran enterrados, hacia el altar eregido en su memoria, guiados por un camino de velas, ceniza y/o flores. En la actualidad, los restos de los difuntos se encuentran en su mayoría en cementerios e iglesias, sin embargo, en la época de los antiguos mayas estos espacios no existían.
Antes, los restos de los familiares eran enterrados en los alrededores del espacio doméstico y la tumba se delimitaba generalmente con piedras colocadas en círculo, con la finalidad de señalar la ubicación del cuerpo, una práctica utilizada desde el preclásico hasta hoy día.
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De hecho, existen evidencias arqueológicas que indican que desde el periodo preclásico de la civilización maya, se encuentran tumbas debajo de las casas, como en los alrededores de los sitios como El Cuello o Tikal.
Fue tras la llegada de los españoles que se crearon estos lugares de entierro. Durante el periodo colonial, la introducción del entierro en la iglesia impuso nuevos usos que tuvieron repercusiones en el ámbito religioso y social.
A pesar de ello, los registros constatan que los entierros en iglesias eran prácticas limitadas a centros urbanos y en las zonas rurales y pueblos continuaban con la práctica de enterrar a sus familiares en sus patios. En la actualidad se perpetúan los entierros en el sòolar (el terreno alrededor de la casa), aunque no es ya la norma.
Por ahora, si los restos del difunto se encuentran en el solar, entonces el camino de velas empieza en el altar y termina en el lugar exacto donde se encuentran enterrados; pero si los restos se encuentran ubicados fuera del espacio doméstico, entonces las velas se colocan hasta el límite del solar, a las afueras de la propiedad.
¿Quién es el “ánima sola”?
Cuando los pixanes regresan a la Tierra vienen siempre con un “pasador de almas”, quien les vigila durante su estancia en el mundo de los vivos. Esta entidad varía: si se trata de difuntos adultos, los acompaña Yum Kimil, dios maya de la muerte, pero si se trata de almas de infantes entonces les acompaña la Ki’ichpam Màama, una especie de figura materna.
A esta entidad también se le coloca ofrendas especiales, diferentes a la del alma del familiar difunto. Sus ofrendas son cosas que se comen muy lentamente como pata de gallina o huevo con cáscara, pues se cree que cuando termina de comer, se lleva a las almas.
Muchas veces la gente le llama “ánima sola”, o la confunden con almas que no tienen parientes vivos que las recuerden, a quienes también se les llama para el altar. Sin embargo, el Dr. Le Guen propone que una explicación por la cual es posible que sea llamada así en vez de “la Muerte”, reside en el peligro de mencionar los nombres de entidades poderosas y evocarlas.
A veces, las familias colocan un ch’uyub, una jícara, suspendida en la puerta de las casas para las ánimas sin parientes vivos. Pero esto varía en cada comunidad y la comida que se ofrece en el ch’úuyub se considera, en algunas poblaciones, como en Chemax, para Yuum Kimil y no para las ánimas sin familiares vivos.
¿Quiénes llegan primero en Día de Muertos?
A diferencia del ritual kaabo de anyo, ritual de aniversario de muerte donde se llama únicamente a un alma, junto con su pasador de almas; en Janal Pixán son llamadas muchas almas, incluso a aquellas quienes no son parientes pero fueron parte de la comunidad
Las almas son invocadas con diferente orden, primero son llamadas aquellas más próximas al linaje de quien les llama. “El Janal Pixán tradicionalmente se hace por cabeza de familia, tenemos que distinguir entre el linaje del padre y el linaje de la madre, cada uno hace un ritual aunque sean de la misma familia. En el caso de los niños (difuntos infantes), le toca tanto a la padre como al madre hacerlo”, especificó Le Guen.
El primer grupo de almas llamado es el de los abuelos y padres, luego los parientes como los tíos, y por último a “todos los pixanes.” “La muerte” es considerada aparte de esos tres grupos.
Esta jerarquía se refleja también entre los vivos. La aproximación al altar durante el ritual dependerá del parentesco entre los involucrados. En primera fila se encuentra la persona quien ofrece el ritual junto con su el hermano menor. Si un rezador es contratado, éste también se encuentra a la par; el segundo grupo está conformado por la esposa/el esposo, sus hijos y cuñados; y en el último grupo se encuentran los demás invitados.
Al finalizar el ritual, cuando se considera que las almas han consumido lo la esencia o suhuy de las ofrendas, éstas se repartidas entre los vivos en el orden antes mencionado. Se cree que las almas tardan en consumir el suhuy hasta media hora.
Hanal Pixán: ¿Cómo y cuándo se van las ánimas?
Durante el período ritual del regreso de las almas, sus familiares tienen la obligación de llevar a cabo un ritual para despedirlas: el Bìix. Siempre es realizado durante la noche, y tiene el mismo objetivo que el Janal Pixán, alimentarlas, pero con la finalidad de asegurase que su despedida se haga correctamente.
La fecha de despedida depende de la región y tradición local. En Yucatán, este ritual se lleva al cabo el 8 de noviembre aunque en otros lugares como en Quintana Roo se da un periodo más extenso, del ocho al 25 del mismo mes. Este ritual involucra un pib de despedida, y en Q. Roo, las familias deciden el día que más les convenga, dentro de ese periodo, para elaborarlo y ofrecerlo.
El recorrido se simboliza al fin del ritual con velas puestas en el camino desde el altar hasta la tumba y, de allí, hasta el lugar donde las almas son “guardadas” el resto del año. Si la sepultura está ubica fuera del sòolar, como en terreno distinto o bien en el cementerio, como es común en la actualidad, el camino de velas llega hasta el límite del solar. Se dice que las velas así dispuestas “alumbran” el camino del alma para guiarla hasta su tumba
“Algo curioso es que durante el primer ritual para recibir las almas (Janal Pixán) es que la comida está hervida pero para el Bìix la comida es horneada en el píib (horno enterrado). Este contraste es significativo y apropósito, pero nadie ha propuesto un tipo de explicación para esto”, señaló el investigador.
“El alma va llegar a donde se le llame”
El Dr. Le Guen señala que los concursos de altares realizados en estas fechas se tratan de un proceso folklorización de costumbres mayas indígenas mexicanas.
Pero considera que este tipo de prácticas dan, de cierta forma, visibilización a la cultura maya y que se trata de una forma de apropiación de los mayas modernos, como estudiantes que viven en la ciudad, “una forma de conectarse con ciertos rituales en los que pueden enactuar de una forma más personal e idiosincrática”.
Señala en traslape entre las formas de realizar el ritual, de la forma moderna y la tradicional que se sigue haciendo en algunas comunidades pero recuerda que “la tradición siempre está inventada y reinventada.”
Ahora, con la migración a las urbes o a otras naciones, Oliver resalta que este ritual puede hacerse estés en donde estés, inclusive en Holanda, en donde recordó entre risas que le ha tocado llevar a cabo el ritual.
“No importa realmente donde sea (llevado al cabo), porque es simbólica la frontera entre el espacio simbólico de la casa y la morada de los muertos. Lo importante es hacer el ritual de forma correcta, llamarlo de forma adecuada. El alma va a llegar a donde se le llame”.- Daniela Carrillo Bracamonte, estudiante de Comunicación Social de la Uady
