El Consejo Empresarial Turístico de Yucatán (Cetur), que preside Jorge Carrillo Sáenz, mantiene un acercamiento y diálogo desde la semana pasada con la delegación del INAH Yucatán, para buscar una opción que permita abrir la zona arqueológica de Chichén Itzá los días 20 y 21 de marzo.
Un aforo limitado es una de las vías de solución que ha propuesto Cetur para que el turismo pueda presenciar el descenso de Kukulcán.
Carrillo Sáenz manifiesta que desde la semana pasada está en pláticas con el delegado del INAH en Yucatán, Eduardo López Calzada, buscando alternativas para que abran la zona arqueológica el 20 y 21 de marzo.
“El estado está en semáforo verde, pero sabemos que la pandemia continúa y no se quiere concentrar demasiada gente en un solo lugar, por ello una de las propuestas que se maneja es abrir con una capacidad limitada”.
Perderían millonaria ganancia
Por ejemplo, si antes de la pandemia entraban 20 mil personas, que ahora solo se permita el ingreso de 10 mil.
Esos 10 mil visitantes, dice, son personas que consumirán en el parador turístico, almorzarán en las comunidades alrededor de Chichén Itzá y quizá pernocten en Pisté o Valladolid; es decir, dejarán una derrama importante al sector turístico que tanto lo necesita.
Aunque no tiene un cálculo de cuánta derrama económica se perdería, precisa que solo el pago de entradas a Chichén Itzá para 10 mil personas significa un ingreso de alrededor de cinco millones de pesos.
Luego destaca que el INAH Yucatán no ha dicho que no a la propuesta presentada, por lo que están en espera de que a la brevedad posible se les comunique la decisión de si abrirá o no la zona arqueológica en las fechas citadas y bajo qué parámetros, para que pueda compartir la información con los clientes y agentes y se puedan vender los paquetes de visita al lugar.
También manifiesta que en las pláticas sostenidas con López Calzada se ha hablado de que el fenómeno de luz y sombra de la pirámide de Chichén Itzá se puede observar no solo el 21 de marzo, como tradicionalmente se hace, sino varios días antes y después de esa fecha, de manera que hay la intención de promocionar esto, para que la gente no solo se concentre en la zona arqueológica un día.
Beneficio para todos
Esto no es solo por el tema del Covid-19, sino por temas de seguridad y cuidado de los vestigios arqueológicos.
Por lo anterior, promover la visita a Chichén Itzá no solo los días 20 o 21 de marzo para ver el descenso de Kukulcán es una buena alternativa que beneficia a todos.
En días pasados publicamos en la sección de Imagen las declaraciones del investigador Eddie Salazar Gamboa, quien afirma, con datos ya comprobados, que el fenómeno de luz y sombra de la “serpiente emplumada” se puede ver desde el 16 de marzo y hasta el 24 de este mes.
