MÉRIDA, Yucatán.— En su desesperación para continuar su viaje al astillero de Guatemala, el capitán del barco humanitario “Caballo de Mar”, fondeado en aguas de Río Lagartos en 2018, sugirió que dos lanchas con motores de 100 caballos de
fuerza lo remolcarán por el Canal de Yucatán para que llegue a Belice.

Varado en aguas yucatecas

Dos meses tenía el barco varado en aguas yucatecas cuando el capitán Raymond Thackeray reportó a Ignacio Ponce Manzanilla, comodoro del Club de Yates de Yucatán, que solo estaban con él dos tripulantes y pronto regresarían a sus países, como lo hicieron los otros seis voluntarios del barco. Se quedaría solo en el barco sin posibilidades de continuar su viaje para las reparaciones que necesitaba la embarcación y por ello requería que lo remolcaran.

Finalmente, el barco humanitario permaneció casi tres años en puertos yucatecos porque, como informamos ayer en el Diario, llegó en 2018 a Río Lagartos, donde fondeó hasta que regularizaron su estancia legal el capitán Thackeray y su tripulación de extranjeros.

 


 

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“Era muy arriesgado que lo remolcaran porque es un barco de acero que pesa 80 toneladas, es grande, y contratar remolques sería costoso”, reveló el comodoro Ponce Manzanilla. “Le propuse algo sencillo y fácil: que lo llevara al astillero de Progreso para su reparación. Él no sabía que en puerto Progreso había astillero y le ofrecí que vaya al Club de Yates. No tardó en aprobar la propuesta y con ayuda de tres jóvenes del puerto que saben el manejo de las velas, zarparon al astillero y en 24 horas ya estaban en esas instalaciones de Yucalpetén”.

Ponce Manzanilla resaltó el apoyo que brindó la Capitanía de Puerto, los agentes de la Secretaría de Seguridad Pública que custodiaron en su lancha el corto viaje y del empresario Juan Zacarías porque le dio un precio especial al capitán para la reparación del barco humanitario.

Reparación de daños

Sacaron el barco del agua y empezó la reparación de daños. Tenía el timón dañado, abolladuras en el casco de acero, una gran cantidad de óxido por falta de mantenimiento y problemas con el motor.

Más de un año duraron las reparaciones y cuando lo botaron de nuevo al mar enfrentó otro problema: dónde atracaría mientras se prepara para que zarpe a su nuevo destino.

Entonces, el comodoro recurrió al empresario Carlos Jorge Musi, que de manera generosa dio un espacio al barco en su marina hasta que el capitán regresó de Tailandia, empezó el reclutamiento de los tripulantes voluntarios y los preparativos para el viaje que está en marcha y que en este mes zarpará de nuevo a aguas internacionales.

La organización IRG

Ponce Manzanilla informó que la organización IRG tenía dos barcos para la ayuda humanitaria, pero como eran grandes, muy antiguos y de velas, vendieron uno para la reparación del “Caballo de Mar”.

Este barco que está en Progreso originalmente era un barco de entrenamiento militar de Suecia, lo compró un multimillonario y lo transformó en un lujoso yate de recreo. Cuando el propietario falleció, lo donó a la organización IRG para su trabajo humanitario.

 


 

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Barco híbrido, con motor y velas

Para navegar en este barco se requiere de un entrenamiento porque es híbrido, es decir, cuenta con un motor y velas, pero
la mayor parte de su travesía navega con velas para aprovechar el viento marino y tener ahorro de combustible, que es muy costoso.

Por ello, los jóvenes voluntarios viven esta experiencia para aprender los secretos de la navegación y cruzar los océanos internacionales en un barco antiguo de velas y motor.

Esta ayuda que brindó el Club de Yates de Yucatán al barco humanitario sirvió, según sostuvo Ponce Manzanilla, para mostrar que Progreso tiene un magnífico astillero, que hay personal capacitado en el mantenimiento de barcos, que la gente yucateca es solidaria y que este club tiene sólidos pilares sobre la navegación marítima.

Escuela de vela

“Sin duda, la casa club y nuestro club de yates fomenta el deporte como las escuela de vela, la promoción de nuevos atletas de la vela en alto rendimiento, la convivencia entre los miembros para formar experiencias y compartirlas, pero dentro de éstas actividades está, a mi parecer, ser una referencia en la zona con respecto al yatismo, la vela, la náutica y la navegación”, dijo.

“Para esto he tratado de acercar al club los asuntos que suceden en la región que están relacionados con el espíritu del yatismo.

Cuando el capitán Raymond Thackeray y sus tripulantes me contactaron hace tres años para pedir ayuda porque estaban atorados en Río Lagartos con problemas mecánicos en su trayecto hacia Guatemala desde Alabama, no solo traté de ayudar por mero espíritu altruista, sino porque se trataba de algo que está completamente en nuestro objetivo como club. Está dentro de
nuestros pilares que tenemos que ir construyendo y solidificando como el espíritu de camaradería entre los que amamos el mar y la navegación.  Y ésta se veía como una genuina oportunidad para que nuestro club tuviera una causa totalmente relacionada con nuestro espíritu, pero que además, tenía una causa muy noble, como  lo es el apoyo a otros pueblos en situaciones de
desastre”.

Mantenimiento para barcos en Progreso

Ponce Manzanilla destacó que entre los aspectos que vio en esta ayuda fue que podía fortalecer al club, generar enriquecimiento con la variedad de gentes que rodean el proyecto del capitán Ray, la cantidad y variedad de trabajo que había que hacerle a su barco demostraría que en Progreso se puede dar mantenimiento a los barcos con manos yucatecas.

También enriquecería las experiencias, tanto positivas como negativas, y daría cierta visibilidad mediática, tanto local como internacionalmente, al club y al puerto de Progreso, y esta historia la podrían conocer los jóvenes que comienzan a tener interés en el mundo de la náutica y la navegación.

 


 

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Listos para zarpar

Hoy, el barco humanitario ya tiene abordo a 7 muchachos de distintas nacionalidades, entre ellas de Francia, Alemania, Bélgica e Inglaterra, así como un mecánico maquinista que están listos para zarpar a su último viaje por el Caribe para llevar ayuda humanitaria a un hospital de Haití.

Todavía no hay una fecha para que zarpe el barco “Caballo de Mar”, pero ya está en el mar para reiniciar su navegación por los océanos.

Joaquín Orlando Chan Caamal, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM); es periodista desde 1987 y en 1993 ingresó a Diario de Yucatán, buque insignia de Grupo Megamedia. Escribe sobre el ámbito local y peninsular, especialmente contenidos sobre educación, economía, medio ambiente, sectores empresariales, sociedad y seguridad.