Hace casi tres años el barco de ayuda humanitaria “Caballo de mar” no pudo cruzar el canal de Yucatán del Golfo de México rumbo a un astillero de Guatemala y fondeó frente a Río Lagartos.
Su capitán Raymond Thackeray no conocía los puertos yucatecos, menos el gran corazón de su gente y que aquí en Progreso podría reparar el barco de acero, de 94 pies de largo y 80 toneladas de peso, dotado de dos mástiles porque navega a vela como lo hicieron las carabelas de Cristóbal Colón.
Aunque posee un motor para ciertas maniobras, estaba averiado cuando realizaba en 2018 su travesía de Alabama, Estados Unidos, a Guatemala donde lo repararían, pero no pudo llegar por las fuertes corrientes marinas del Canal de Yucatán.
Listos para una nueva misión humanitaria
El barco “S/V Zeepaard” ya está listo para zarpar de nuevo desde Progreso a su próxima misión humanitaria: enviar suministros médicos al hospital de Haití en Ile a Vache (Isla de la vaca) en el mar Caribe.
El comodoro y capitán Ignacio Ponce Manzanilla, persona clave para el rescate, reparación del barco y resguardo de la embarcación en las marinas del puerto de Progreso, prepara para mañana viernes a las siete de la noche un encuentro entre el capitán Raymond Thackeray, su nueva tripulación de voluntarios, dos jóvenes alemanes, un belga, un francés y un inglés y un mecánico naval, con la comunidad del Club de Yates de Yucatán.
El fin es que conozcan la historia de este navío, del trabajo humanitario de este grupo de voluntarios extranjeros y los detalles de la estadía del “Caballo de Mar”, que por primera vez estuvo en aguas yucatecas y quizá nunca más navegue por esta zona marítima porque su capitán enfocará la ayuda humanitaria en Tailandia.
Altruismo yucateco
Como parte de la contribución de los yucatecos al trabajo humanitario de este grupo de navegantes, Ponce Manzanilla invitó a los socios del Club de Yates y la sociedad en general para que donen medicamentos en desuso que guardan en sus casas, o medicamentos nuevos para el tratamiento de enfermedades endémicas que no requieren recetas.
El “Caballo de Mar” espera llevar una buena dotación de medicamentos e insumos médicos para el hospital de Haití, que tiene desabasto y atiende a víctimas de desastres naturales.
“El barco humanitario recauda 10 mil dólares entre sus donadores que tiene en el mundo para los suministros del viaje, en Yucatán queremos recaudar medicamentos para el hospital de Haití, no se pide ni acepta dinero, solo medicamentos e insumos médicos”, precisó Ponce Manzanilla.
“Las donaciones se pueden llevar al Club de Yates de Yucatán, en la calle 17 número 84 entre 14 y 16 del Boulevard Turístico Yucalpetén, en Progreso”.
Por definir la partida desde la costa yucateca
El empresario yucateco y visor de los clubes náuticos de Yucatán relató que el club arropó a este barco humanitario todo el tiempo que estuvo en aguas de la costa yucateca y ahora, reparado, está listo para zarpar de nuevo para que continúe con su labor de asistencia social a víctimas de desastres naturales alrededor del mundo.
“Están por definir la fecha de partida, pero sería en las semanas próximas de marzo”, dijo en entrevista.
“En 2018 el Club de Yates recibió una llamada de auxilio de este barco porque llevaba cuatro días fondeando frente al puerto de Río Lagartos. Me dijeron que es un barco que lleva ayuda humanitaria en lugares de desastre, en zonas de huracanes, lugares difíciles de acceder por sus características geográficas”.
“Trabajan con voluntarios y es un barco autosuficiente porque tiene hospedaje y cocina. Iba rumbo a Guatemala para que lo saquen del agua y realicen reparaciones mayores. Venía de Alabama con una avería en el motor, las corrientes del Canal de Yucatán no dejaron que cruce a su destino porque navegaba con sus velas”.
“Las corrientes marinas del Canal de Yucatán van de sur a norte y venían de norte a sur, iba a contracorriente lo que dificultó su navegación y terminó recalando frente a Río Lagartos”.
Además del problema que presentó el barco por los daños que necesitaba reparar, el capitán y sus ocho tripulantes no podían bajar a tierra porque son de nacionalidad extranjera.
Aquí es donde Ponce Manzanilla entró en acción e inició la coordinación con autoridades migratorias, capitanía de puertos, Secretaría de Seguridad Pública, propietarios del astillero de Yucalpetén y de las marinas privadas para ayudar a esta tripulación que solucione sus problemas de estadía y de navegación.
El “Caballo de Mar” y su ayuda humanitaria
Ese barco es de una asociación de ayuda humanitaria llamada IRG, que asiste a damnificados de desastres naturales, principalmente en el Caribe, y estuvo en reparación los dos años completos de la pandemia del Covid-19 en un astillero propiedad del empresario progreseño Juan Zacarías Dib, quien le dio una tarifa especial por los trabajos.
Carlos Jorge Musi le dio cabida en una marina que construye en la zona de Progreso.
Durante los últimos siete años, la IRG ha llevado programas de ayuda en caso de catástrofes en islas y ciudades del mar Caribe, con especial atención a Haití, República Dominicana, Islas Vírgenes Británicas, entre otros lugares.
El barco transporta suministros médicos, alimentos, tiene equipo para desalinizar el agua de mar, transportar tropas de socorro, entre otras tareas de ayuda humanitaria.
“El plan de la IRG está enfocado en Asia donde establecerá una nueva base”, anuncia el capitán Raymond Thackeray en un escrito en la página web de la organización humanitaria.
“Los costos en el Caribe son muy elevados y nuestra capacidad de recaudación de fondos no puede seguir el ritmo de los gastos de infraestructura, mantenimiento y compra de ayuda directa, por lo que nos estamos trasladando a Filipinas donde podemos contratar personal de apoyo local, ayudar a poner dinero en una comunidad local y responder a las misiones de ayuda con mucha más frecuencia”.
“Nuestro último viaje de ayuda a Haití saldrá en marzo de 2022 de Progreso”.
Haití, su prioridad
El capitán dice que ya tiene completa su tripulación de nueve personas y está casi listo para zarpar. Recauda los 10 mil dólares que necesita para completar los preparativos y adquirir material médico para ayudar a un hospital en Ile a Vache, una isla del sur de Haití.
Tras el terremoto de hace unos meses y el fracaso total del gobierno desde el asesinato del presidente Moïse, todo el país está en crisis y sin servicios públicos.
Igual refirió que la comunidad de Ile a Vache y la Fundación para la Esperanza y la Salud de Haití conocen muy bien este grupo de ayuda humanitaria y requieren medicamentos porque mucha gente sufre por falta de atención médica.
“¡No podríamos haberlo logrado sin la ayuda del Club de Yates de Yucatán! ¡El estímulo y el apoyo que recibimos en Progreso para entrar en el puerto, encontrar un astillero y un lugar para atracar ha sido realmente reconfortante y el comodoro Nacho Manzanilla tiene nuestro más profundo agradecimiento!”, recalca el capitán.
“Este es un Club de Yates encantador, voy a recomendar a todos los yates que aquí pueden realizar trabajos de mantenimiento, pueden capear huracanes o simplemente permanecer en un hermoso destino de Yucatán”.
