“En el ámbito policial es un poco más complicado el ser mujer, pero cuando te dan la confianza te empoderas”, señala Lilia Olivia Chay Freyre, quien lleva 18 años como agente de la Policía Municipal de Mérida.
Olivia, a quien sus hijas consideran superheroína por su labor, ingresó a la corporación policiaca el 6 de octubre de 2003 para apoyar el sueño de una familiar que quería ser policía.
Olivia recién había terminado sus estudios de puericultura, cuando su pariente le dijo que también aplicara para que no estuviera sola ante tantos policías varones, pues en aquel entonces no era muy común que haya mujeres policías.
“Con el tiempo ella (su familiar) tuvo otras necesidades y tuvo que dejar de laborar”, dice Olivia.
Sus inicios como mujer policía
Sus inicios en la policía fue como el de la mayoría: hizo cuatro meses en la academia y de allí pasó a la corporación donde la asignaron en la Comandancia de Cuartel, es decir, salvaguardar el edificio de la policía y la cárcel pública.
De allí, pasó al área de Seguridad Ciudadana, dentro del cual se encuentra la unidad de antimotines. “Me gustaba estar allí. Allí hacíamos detenciones, llegábamos a eventos, disturbios, conductores ebrios, apoyo al Carnaval…”.
Reconoce que en esa área la adrenalina estaba el máximo, pues había situaciones complicadas en el que tenían que preservar la vida de los ciudadanos y la propia.
Por esa época nació su primer hijo, y entonces regresó a la Comandancia de Cuartel, para posteriormente regresar a Seguridad Ciudadana y de allí a Control de Mando donde ya lleva nueve años y medio.
En Control de Mando, Olivia comenzó como centralista y estando allí aprendió monitoreo de cámaras y fue apoyo de escribiente hasta que hace año y medio se le brindó la oportunidad de ascender como apoyo del responsable del área.
“Es importante para mí que me hayan tenido la confianza, porque en un ámbito policial es un poco más complicado el tema de ser mujer, porque sabemos que ser policía habla de fuerza, de rigidez, sobre todo cuando se está en la calle, pero cuando le dan la confianza a una mujer te empodera”, dice Olivia, tras reconocer que está orgullosa de lo que ha conseguido.
“Estoy orgullosa, me gusta mucho mi trabajo, y considero que el área donde estoy es más de inteligencia y eso es importante para mí”, dice Olivia, quien en sus años como agente ha vivido distintas situaciones, incluyendo riesgosas.
¿Qué riesgos corre una mujer policía?
Recuerda que en su etapa de antimotín, les llegó el reporte de una persona que se había volado la luz roja del semáforo de varias calles.
“Lo empezamos a perseguir, pero la persona logra ingresar a su predio en el Centro, y desde allí empezó a disparar. Y todos nos pusimos así (hace gestos de asombro). Obviamente, no podíamos entrar a su predio porque eso ya sería otra situación, y aunque luego vimos que eran como tiros de advertencia del señor, como diciendo ‘ya estoy en mi casa’, sí te paniqueas, pues una cosa es simular una situación y otra vivirla”.
En la actualidad lo más peligroso que le ha tocado ver es un hecho de tránsito o una inconformidad entre vecinos por temas de luz o humo. “Podríamos decir que ha disminuido el tema de ebriedad y disturbios en la vía pública. Ahorita lo que más combatimos son robos”.
Una heroína para su familia
Pero a pesar de que Mérida no se compara aún con lo que sucede en otras ciudades, algunos familiares si le comentan que su trabajo es peligroso. Sin embargo, para sus hijas (una adolescente de 17 años y una niña de 5) Olivia es una heroína.
“Ellas me ven como: ‘mi mamá todo lo puede’, ‘mi mamá todo lo hace bien’, ‘con mi mamá no puede nadie’… Ellas no me ven como si estuviera en riesgo en mi trabaja, sino que ellos me ven como que gracias a labor que hago, se está salvando la ciudadanía”.—IVÁN CANUL EK
