Ellas se ven como cualquier otra mujer, proactivas en su forma de ser y andar. Presurosas y coordinadas, colocaron un listón negro a las puertas de los juzgados familiares, en el que colgaron carteles con las historias de los hijos que les han sustraído.

Se ven como cualquier otra mujer, pero tienen el corazón partido, lastimado no solo porque las han alejado de sus hijos, sino también porque las autoridades, los jueces y juezas asignados a sus casos han hecho caso omiso a lo que resulta evidente.

Por ello, el martes en la tarde se manifestaron de manera pacífica a las puertas de los juzgados familiares para exigir justicia, se le dé celeridad a sus casos y puedan tener de nuevo a sus hijos junto a ellas, a quienes en algunos casos no ven desde hace tres o seis años.

Es una lucha férrea de estas mujeres que a lo largo de los años han permanecido alejadas de sus hijos porque les han quitado la custodia, han ido una y otra vez a los juzgados sin que sus casos avancen, o peor aún, dándole la razón al padre agresor, manipulador y/o mentiroso del que un día decidieron alejarse.

Se ven como cualquier otra mujer, pero al comenzar a contar sus historias sale a relucir el dolor, que pese a todo las mueve para tratar contra viento y marea de recuperar a sus pequeños.

También sale a relucir la impotencia, que sienten a flor de piel cuando los jueces violentan sus derechos y el de sus hijos; y la nostalgia, la tristeza de estas madres, que en algunos casos no han visto a sus hijos durante varios años, pues les fueron arrebatados de la manera más burda.

Al contar su historia la voz se quiebra, el llanto se ahoga en la garganta y, aunque lo intentan, las lágrimas no pueden contenerse y escurren por sus mejillas.

Solo piden justicia y señalan: “Somos madres, no delincuentes”.

Colectivos

Estas mujeres son parte de las agrupaciones Unión Yucateca contra la Violencia Vicaria, de reciente creación; el Frente Nacional Mujeres Yucatán y el Círculo de Mujeres Alza la Voz.

Se han unido en busca de justicia y para exigir a las autoridades que revisen sus casos y les devuelvan a sus hijos.

En la manifestación una de las mujeres que se pronunció fue Natiluz Pérez Lara, joven madre que desde hace seis años no ve a su hija, quien hoy tiene siete años, ya que se la arrebataron cuando aún era una bebé.

La mujer cuenta que con mentiras la encerraron en un anexo en 2017 acusándola de drogadicta y alcohólica, pero logró escapar y puso una demanda ante la Fiscalía. En ese momento, pidió que le hicieran un examen de antidoping para corroborar que no es una drogadicta y efectivamente los resultados salieron negativos.

Desde ese momento comenzó a luchar para recuperar a su pequeña hija, Helen. Lo insólito del caso es que el padre de la menor, quien la sustrajo, falleció en 2019 y a la niña está en custodia de una mujer con la que ni ella ni el padre tienen un lazo consanguíneo. Deducen que pueda ser una vecina o una amiga del padre.

Según señala, el nombre de la mujer que tiene a la niña no aparece en el expediente de su caso, de repente supo que la mujer de apellido Hernández lo cambió a Pérez para aparentar que es su pariente y reclamar a la niña, pero la madre niega algún parentesco con ésta.

Violencia

Otro caso es el de Mangerly Uc Sosa, quien tiene dos hijas de 8 y 10 años, y desde 2016 pelea por su custodia.

Cuando se separó de su esposo a causa de la violencia de la que era víctima, , manifiesta, una juez concedió la custodia al padre solo porque en ese momento ella no tenía trabajo ni casa.

Aunque podía visitar a sus hijas, el exmarido le exigía pagar la mitad de la manutención de las niñas y de cualquier gasto extra para que las pudiera ver, a pesar de que sabía que no tenía trabajo, y si no le daba dinero no le dejaba verlas.

También asegura que es un hombre violento, por lo que las niñas no quieren estar con él y se escaparon de la casa para irse con su madre, con quien permanecen desde noviembre de 2021, pero el juez asignado al caso ya le impuso una multa porque “no quiere devolver” a las menores al padre.

No es que ella no quiera, dijo, sino que sus hijas no quieren ir con el padre y el juez no las escucha, por ello exige la revisión de su caso para que le otorguen la custodia de las menores.

En la manifestación también platicaron del caso de otras mujeres que viven situaciones similares y quienes solo piden ser escuchadas por las autoridades, para que se haga justicia en sus casos.— IRIS CEBALLOS ALVARADO