Cada vez es más evidente que la creciente globalización en la que progresivamente nos hemos insertado ha impactado de muy diversas maneras nuestra forma de vida, trayendo cambios económicos e influencias culturales crecientes que afectan de diferentes maneras en nuestro desarrollo e idiosincrasia política del país y nuestra región en particular.

Es evidente, en este sentido, que la evolución de la democracia y sus valores en México, y Yucatán en particular, se han ido asociando crecientemente a este proceso de contraste mundial de valores, normas y mecanismos de gobernabilidad que exigen cada vez más tolerancia a las diferencias ideológicas y culturales, demanda una mayor transparencia y rendición de cuentas en el ejercicio público y una mayor aceptación al cambio y resultados de las elecciones partidistas.

Cuando menos así lo atestiguan, en general, las alternancias de gobierno en México y Yucatán en las últimas décadas.
En este proceso de internacionalización en que nos hemos enfrascado en las últimas décadas, la prensa independiente ha tenido un papel determinante. Su cotidiano papel crítico ha permitido exponer las trabas y resistencias nacionales y locales fincadas en atavismos culturales y prácticas ancladas en formas de gobierno del pasado.

Asimismo, nos ha posibilitado comparar nuestros avances o retrocesos con los de otros países en la materia, permitiendo equilibrar y decantar nuestros juicios y aspiraciones en materia política, enriqueciendo nuestro acervo democrático.

La prensa independiente ha sido, sin duda, la vanguardia en nuestro desarrollo democrático. Octavio Paz decía que la era moderna surgió gracias a la consolidación de la crítica. Sin duda, este principio sigue vigente. Solo la constante exposición que la prensa independiente ha hecho del quehacer gubernamental o de las conductas sociales nos permite visibilizar y ponderar nuestras fortalezas y debilidades como sociedad, ayudando a modernizarla.

Hoy día, incluso, esta tarea ha rebasado las fronteras y nos exhibe ante el mundo, para bien y para mal, gracias a la globalización, haciendo cada vez más difícil ocultar o entorpecer esta tarea.

La prensa crítica, fundamental

La prensa crítica es fundamental en la actualidad global, dado que nos ofrece la oportunidad de vernos a nosotros mismos tal como somos ante el resto del mundo. Nos permite evitar maniqueísmos y condescendencias que pueden beneficiar a algunos, pero que nos dañan a la mayoría en la medida que evitamos confrontar nuestros propios errores.

La prensa independiente es nuestra propia conciencia. Su papel y tarea no es fácil porque incomoda, sobre todo, al poder económico, político y delincuencial. Pero es imprescindible si queremos una democracia sana, incluyente y transparente. Los riesgos y dificultades del periodismo independiente están a la vista de todos, pero gracias a él se conserva la esperanza y determinación de seguir construyendo un país de instituciones y el contrapeso indispensable de poderes. Un legado que debemos a los valores globales de la democracia.

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Los sistemas democráticos tienen su mayor fortaleza en la prensa independiente. Éste es un principio que el mismo Ortega y Gasset enunció a principios del siglo XX, cuando anticipó el arribo de la sociedad de masas, refiriéndose al creciente poder que adquiría la opinión pública en Occidente.

La democracia sería impensable sin la función de la labor crítica. Más aún en nuestros tiempos de interacción global que someten al escrutinio internacional nuestras acciones.

Gracias a la labor periodística que realizan diversos medios con distintas orientaciones ideológicas es que en las últimas décadas logramos abrir nuestro sistema electoral a la competencia partidista y transitar del régimen de partido único a la alternancia democrática.

Es también gracias al papel que desempeñe la prensa independiente que dependerá en buena medida que ésta permanezca y se consolide en México.

El periodismo independiente ha sido un elemento indispensable en el desarrollo de nuestra democracia. Durante la mayor parte del siglo XX el papel de la prensa independiente fue marginal debido al acoso del Estado posrevolucionario. Solo la creciente masificación de la educación y el correspondiente papel que jugaron las clases medias, personificadas inicialmente en los estudiantes universitarios y la creciente influencia de los valores democráticos internacionales, es que se consolidaron canales de comunicación masiva en México y en algunas de sus regiones, como Yucatán, fomentando una creciente independencia política, contribuyendo a la apertura partidista y la alternancia en gobiernos municipales, primero, y estatales y federales, después.

Lo anterior, desde luego, no ha garantizado una evolución democrática lineal o cualitativa en todos sentidos ni tampoco ha estado exenta de retrocesos, debilidades estructurales o abusos de quienes se instalan en el poder. No obstante, si evaluamos nuestro pasado inmediato se puede constatar, en general, una cada vez mayor conciencia social para avanzar en los procesos de saneamiento democrático y aceptación de las decisiones electorales. Es en este sentido donde la prensa independiente más ha ayudado. Los cambios culturales son probablemente los más lentos en fraguar y en buena medida dependen del cotidiano esfuerzo del periodismo independiente.

Lo anterior lo podemos constatar hojeando la misma prensa de décadas atrás al corroborar cómo los reclamos sociales del pasado, a través de editoriales o señalamientos periodísticos a conductas de gobiernos autoritarios, hoy son más frecuentes y asimilados electoralmente con mayor rigor por la sociedad.

La tolerancia política es sin duda uno de los mayores valores de que gozamos en la actualidad en nuestro país, gracias a la perseverante tarea de la prensa crítica, a pesar de que hoy día desde el mismo poder haya reclamos y descalificaciones cotidianas a esa labor. Su misión en buena medida consiste en profundizar y sedimentar, con esa persistencia que le caracteriza, esa misma cultura de inclusión y crítica para hacer más receptivo y tolerante al poder gubernamental de lo que es en la actualidad.

El desarrollo de la democracia en México es en general progresivo, pero no está exento de altibajos o retrocesos. El presente gobierno federal, a todas luces unipersonal, lo refleja claramente. De una creciente apertura democrática derivada del desgaste paulatino, pero inexorable, del partido único que dominó el escenario político nacional desde la etapa posrevolucionaria hasta el año 2000, pasamos a la alternancia política con la llegada al poder de otras organizaciones partidarias a principios del siglo XXI.

Esto fue precedido por alternancias en gobiernos estatales que terminaron con la de la presidencia del país al comenzar el nuevo milenio. Todo parecía indicar que las fuerzas políticas en pugna habían asimilado la alternancia como forma de vida democrática, pero el discurso del pensamiento único que caracteriza a la presente administración vuelve a poner en vilo dicha apreciación. De ahí la necesidad de robustecer la democracia a través de la prensa independiente.

Periodismo critico para el desarrollo democrático

Este proceso de desarrollo democrático que implicó décadas de aprendizaje social para darnos un régimen de alternancia inclusiva que premiara o castigara los resultados de gobierno, se lo debemos en buena medida al periodismo crítico.

Como ha sucedido en otros países, ha sido sin duda el surgimiento o la prevalencia de la prensa independiente lo que ha permitido la expresión de grupos sociales e ideologías diversas que, poco a poco, inculcaron nuevos valores y ayudaron a madurar la tolerancia política de los gobiernos en turno, hasta permitir un régimen electoral independiente e incluyente para todas las formas de pensamiento civilizado que acataran las normas básicas de nuestra constitución.

Este es un logro social impensable en sociedades donde no existe el pensamiento crítico y la prensa libre.

Diario de Yucatán fue y sigue siendo la primera fuente de acceso a la información para la ciudadanía, porque ha transparentado el actuar de autoridades y gobernantes.

La democracia electoral es un valor universal inculcado por los regímenes republicanos principalmente. Tiene su principal sustento en la representación popular y el equilibrio con los otros dos poderes, Ejecutivo y Judicial, que asume el Estado Nacional, pero también en la libertad de opinión que implica a la sociedad en su conjunto y que garantiza nuestra Carta Magna. Este último baluarte, también conocido como el cuarto poder, se expresa preferentemente en la prensa independiente a pesar de que la tecnología digital haya abierto otras formas de expresión más personalizadas.

La amenaza a la democracia no siempre se expresa en la supresión o sometimiento al Ejecutivo de los otros poderes, también lo hace por medio de la promoción del pensamiento único, sea cual sea, inducido por quien tiene la forma de imponerlo que es el gobierno en turno. El principal antídoto para que eso ocurra lo constituye la prensa crítica e independiente y ahora también las redes sociales. 

La actitud de hostigamiento y chantaje a la prensa independiente que ha mostrado una y otra vez la actual administración federal, y que repiten algunos gobiernos locales, tiene que ver con la incomodidad que les provoca la crítica de los medios y la opinión pública que no se aviene a sus postulados y acciones de gobierno. La insistencia gubernamental en adoctrinar e imponer un pensamiento único afín a sus valores e ideología no tiene parangón desde la época posrevolucionaria en nuestro país. Y menos aún bajo este mundo globalizado en el que nos encontramos inmersos. Es algo que creíamos superado pero que ha regresado pretendiendo eliminar lo ganado por nuestra democracia. De ahí la importancia de que la prensa crítica e independiente siga cumpliendo con su papel en una brega sin fin que permita madurar y consolidar los valores democráticos.

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La esencia de la opinión pública, que encarnan los medios de comunicación independientes, es en realidad ser la voz de la sociedad civil. Los llamados medios de comunicación son por lo regular empresas que representan las aspiraciones de opinar e informar sobre los asuntos públicos de la nación o los estados, aunque también los haya financiados desde el poder público con un objetivo más propagandístico. En tal sentido, el papel de la sociedad, ya sea de manera personal u organizada en sectores o grupos de interés, radica en alimentar o alentar con su particular punto de vista o iniciativas, la participación social en la cosa pública a través de la prensa libre e independiente. Es decir, en los asuntos que le conciernen y le afectan en su vida cotidiana. 

En este sentido, la prensa libre es en realidad un instrumento de la sociedad civil y como tal se debe a ella y a sus intereses porque forma parte de la misma. Constituye el medio en que la sociedad se expresa en toda su diversidad. De ahí que la prensa pueda ser apreciada como una entidad constitutiva y apegada a los valores, intereses y expectativas de la sociedad en su conjunto, aunque sea de manera diversa. Más aún, esta misma diversidad es la que le confiere su legitimidad como exponente y defensora de la verdadera democracia. De hecho, el periodismo independiente se asocia con la democracia a tal grado que no puede concebirse sin su existencia. De ahí que la carencia del periodismo libre sea visto como una característica de las autocracias y por lo contrario, su real existencia como un elemento inherente a las democracias.

El papel de la sociedad en el ejercicio de la prensa libre es fundamental; ambas entidades se necesitan para equilibrar al estado de derecho. La necesidad de auditar y vigilar la función pública está asociada a la calidad de vida democrática. En la medida que sociedad y prensa independiente indagan y opinan sobre la acción de los gobiernos, en esa misma medida logran equilibrar o no su quehacer y por lo tanto consolidar su misma legitimidad política.

El paulatino desarrollo de nuestra democracia nos enseña que transparentar el ejercicio de gobierno, desde la sociedad y la prensa independiente, es lo que permite poner límites al ejercicio arbitrario o desaseado del poder público. Es también lo que propicia la educación y el fomento de los valores democráticos y, por lo mismo, ejercer el voto ciudadano con mayor conocimiento y convicción para premiar y castigar la acción de gobierno. La colaboración entre sociedad civil y prensa independiente es, en pocas palabras, el catalizador que permite la maduración y el progresivo avance de nuestra democracia.

En este aniversario 97 de Diario de Yucatán yo invitaría a todos los lectores a hacer una reflexión sobre el papel histórico que ha desempeñado el medio en todos estos momentos sociales importantes que han acontecido en el Estado y la Península. El Diario de Yucatán fue y sigue siendo la primera fuente de acceso a la información para la ciudadanía, porque ha transparentado el actuar de autoridades y gobernantes.

Para mí y mi familia, el Diario ha representado una ventana para conocer los acontecimientos y formarnos una opinión de los mismos.  Ha sido un medio abierto a todas las voces ciudadanas.

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