El colectivo ¡Ya Basta! sostiene que en todo el proceso que se siguió para elaborar y aprobar la nueva ley del Instituto de Seguridad Social para los Trabajadores del Estado de Yucatán (Isstey) saltan a la vista simulaciones, engaños y complicidades.
Un punto que llama poderosamente la atención, dice, es que en todo el escenario y la función que se armaron para llegar a esta nueva ley nadie mencionó, ni levemente, cuál es el origen de la crisis del instituto. Ni en el comité de expertos que integró el Poder Ejecutivo ni en la comisión especial del Congreso que analizaron el caso.
¿Y cuál es el origen de la crisis en el Isstey? Es claro que durante años hubo un desfalco o robo de recursos, añade el proyecto ciudadano. Hay gobiernos que descontaron dinero a los trabajadores y no lo entregaron al Isstey.
“Esta nueva ley es el ‘Fobaproita’ del gobernador. Como no puede, o no quiere, ir contra los responsables del quebranto decide que paguen los trabajadores”, señala Marysol Canto Ortiz, integrante del grupo promotor de ¡Ya Basta!
El colectivo también habla de simulaciones en todo el proceso y hace notar conceptos de la nueva ley que, insiste, representan una burla y un engaño para los trabajadores.
Ayer publicamos la primera parte de una entrevista que concedieron Blanca Estrada Mora, Marysol Canto y Nicolás Andrés Dájer, integrantes del grupo promotor de ¡Ya Basta!, sobre la iniciativa de ley que finalmente aprobó ayer el Congreso, por mayoría.
¿Siempre sí en UMAS?

A los conceptos publicados en la víspera se agregan los siguientes:
- Una de las burlas contenidas en la nueva ley es que, ante el rechazo manifiesto de los trabajadores a que sus pensiones se fijen en UMAS (Unidad de Medida y Actualización) —en la ley abrogada se establece en salarios mínimos—, ahora se menciona como elemento para las jubilaciones el Índice Nacional de Precios al Consumidor.
- En una sencilla revisión encontramos que ese índice, que establece el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), es el que se usa para medir la inflación, pero también, fundamentalmente, es el indicador que sirve ¡para establecer las UMAS!
- Este cambio de elemento para las jubilaciones es muy claro: hasta ayer, el salario mínimo vigente es de 172.87 pesos. Y el Índice Nacional de Precios al Consumidor de julio es de 122.044 pesos. Hay una diferencia de $50 entre ambos. ¡Eso es una burla!
Otro detalle que llama la atención es el intento, una vez más, de manipulación del imaginario colectivo. Tanto en los antecedentes como en la exposición de motivos de la iniciativa aprobada se argumenta que el Isstey está en crisis por dos razones: 1) El crecimiento demográfico del Estado, con el consabido aumento de trabajadores gubernamentales, y 2) Las insuficientes cantidades de cotización de los trabajadores durante todo el tiempo de existencia del instituto.
- Con esos argumentos se cambió el monto de aportaciones. Era de 8% del salario, dividido en 6% para el Isstey y el fondo de pensiones, y 2% para el seguro de servicio médico. A partir de la entrada en vigor de la nueva ley se descontará al trabajador un 15%, que se dividirá en 13% al fondo de pensiones y 2% (allí no cambió) a servicio médico.
Un tercio del salario
Con ese 15% de descuento más el porcentaje que se paga de ISR (Impuesto Sobre la Renta), al trabajador se le quitará aproximadamente un tercio de su salario.
- Y con el remachado argumento de que ahora es mayor la esperanza de vida de las personas, la nueva ley establece que para obtener la jubilación el trabajador debe haber cotizado durante 35 años. Además, deberá tener 65 años de edad.
- Con la nueva legislación se establece que para el fondo de servicio médico el trabajador aportará el 2% y el patrón el 6%. Si sumamos esos porcentajes obtenemos un ocho por ciento.
¿Cuánto al IMSS?
- El Isstey no le da directamente ese servicio al personal del Estado, sino que lo brinda el IMSS mediante un convenio. Y aquí surge una enorme duda: en años anteriores los gobiernos firmaban ese convenio. En la actualidad, ¿quién lo hace? ¿El Isstey o el Ejecutivo? ¿Cuánto se paga al IMSS? ¿Será porcentaje por salario o una cuota establecida? Es otro tema que se mantiene en secreto.
El análisis del grupo promotor de ¡Ya Basta! abarcó también, entre otros temas, las inversiones que por ley puede hacer el Isstey con su patrimonio, las empresas privadas que otorgan préstamos a los trabajadores y el desfalco financiero cometido por gobiernos anteriores.
A estos asuntos nos referiremos en próxima edición.
