Sergio García Roja llegó de Veracruz para la subasta del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep) con la mira puesta en alguno de los tráileres que oferta la Cuarta Subasta Regional en Mérida.

Él dijo que lleva años en este negocio de las subastas públicas y le ha tocado la mala suerte que un bien que adquirió estuviera parcialmente desvalijado. Pero ni modo, ya lo pagó y no puede reclamar porque las subastas son un albur (que dependen del azar).

García Roja disfrutaba del clima de la mañana sentado en una de las bancas de la amplia explanada del Museo del Mundo Maya, donde se realiza la Cuarta Subasta Regional del Indep que oferta 385 bienes en Mérida.

Revisaba la lista de varias hojas con la descripción de los bienes y detectó que había de cinco a seis tráileres por los que podría competir en la subasta. Y esperaba que los compradores novatos no elevaran el precio del camión carguero.

“Soy de Loma de la Villa, (municipio de Tierra Blanca, Veracruz), vine a la subasta, llevo años en esto”, contó en entrevista con el Diario. “Soy subastero, es mi negocio, a eso me dedico, pero también compro bienes para mi rancho donde siembro maíz y forraje”.

Subastero de profesión

Se especializa en la compra de tráileres. En esta subasta son pocos, unos cinco o seis que valen la pena. Sin embargo, sabe que hay mucha puja y competencia por este tipo de vehículos y los precios están un poco altos.

“He comprado varias cosas en las subastas, las ocupamos para el rancho. Ya se me hizo como una maña ir a las subastas y estoy pendiente dónde se realizan, tanto las que hace el gobierno como algunas privadas”.

No conoce Yucatán ni Mérida. Hace como siete años pasó por la periferia de la ciudad, pero no conoció nada ni comió comida yucateca. El jueves que llegó por la tarde quiso comer cochinita pibil, pero le dijeron que este tradicional guiso solo se prepara y vende de día porque es un alimento pesado para la noche.

“Vengo por algún tráiler, a ver que sale”, reiteró.

Se le preguntó si los tracto camiones funcionan cuando los reciben y respondió que algunos salen buenos, pero hay que invertirles dinero para dejarlos en condiciones de funcionamiento.

“Los compramos a un precio, pero hay que invertirle. A veces está bien, a veces está mal, es un albur, a veces sale bien el negocio y a veces sale mal, pero así es la subasta”, indicó.

Subasta en Mérida

También se le preguntó si no siente miedo de que el vehículo que adquiera estuvo al servicio de la delincuencia organizada.

“No da temor, queda igual cuando lo reparas y si no sirve lo usas para refacciones, tiene varias utilidades”, señaló antes de que entrara a la primera subasta. “A ver que sale en Mérida. Llegan muchos nuevos y tiran caro que a veces no vale la pena. Cuando llegas a recogerlo es una bronca porque están desvalijados, les falta la computadora, las llantas…

“Si tiras alto (ofrecer mayor cantidad de dinero) lo mejor es comprar en la calle. Es el riesgo de las subastas. A veces me ha tocado que cuando voy por el camión solo me llevo la cáscara. Ya está pagado, ni modo, es un albur este negocio”.

Igual anticipó que hoy sábado regresará a su rancho, pero antes recorrerá un “ratillo” Mérida para que la conozca y comerá la cochinita sin falta durante su estadía.

La Cuarta Subasta Regional de Mérida se inició el jueves y concluyó ayer en la Sala Mayamax del Gran Museo del Mundo Maya.

Joaquín Orlando Chan Caamal, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM); es periodista desde 1987 y en 1993 ingresó a Diario de Yucatán, buque insignia de Grupo Megamedia. Escribe sobre el ámbito local y peninsular, especialmente contenidos sobre educación, economía, medio ambiente, sectores empresariales, sociedad y seguridad.