Si bien se ha avanzado en el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas en diversas normas de orden nacional e internacional, también surge el complejo escenario donde no logran materializarlos plenamente en la vida cotidiana de las personas, comunidades y pueblos indígenas, la discriminación sigue presente, afirmó ayer Judith Bautista Pérez, coordinadora general del Centro Profesional Indígena de Asesoría, Defensa y Traducción (Cepiadet).

En conferencia de prensa acompañada de Tomás López Sarabia, presidente de esa organización, y la investigadora Lorena Pool Balam, la coordinadora añadió que llegaron a esta entidad para instaurar una agenda antirracista con el objetivo de fortalecer y promover los derechos humanos de las personas, comunidades y pueblos indígenas en el acceso a la justicia.

López Sarabia informó que trabajan desde Oaxaca, pero tienen presencia también en Campeche y en Yucatán, por considerar que son las entidades con mayor población indígena, en especial en las tierras yucatecas donde el 65% de sus habitantes son mayas, que muchos aún sufren el problema del racismo.

Objetivo

También explicó que esta agenda tiene la finalidad de ofrecer información sobre el racismo y visibilizar acciones antirracistas respecto a la situación que enfrentan las comunidades indígenas cuando buscan ejercer sus derechos en el acceso a la justicia en estas tres entidades del país.

Ellos presentaron los resultados del Diagnóstico de los efectos del racismo en el acceso a la justicia de las personas y pueblos indígenas, así como su plan antirracista, que abarca áreas de acceso a la justicia, racismo en el ámbito de justicia y reproducción del racismo.

Bautista Pérez reiteró que, si bien el Estado mexicano en su marco normativo ha adoptado compromisos respecto al panorama de los derechos de las personas, comunidades, y pueblos indígenas, también existen obstáculos para su ejercicio.

Por ejemplo, citó que en Yucatán las acusaciones de peculado contra mujeres indígenas, porque no púeden comprobar los recursos de programas de gobierno que reciben es algo muy recurrente, pero cuando se le pregunto las cifras y estadísticas de esa situación se disculpó por no tenerlos en ese momento.

Bautista Pérez mencionó que uno de los principales obstáculos para el acceso a la información a la población indígena es la falta de traductores, lo cual es muy preocupante. Indicó que en Yucatán no hay más de 50 intérpretes, a quienes no se les da la estabilidad laboral que merecen.— DAVID DOMÍNGUEZ MASSA

 

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