Familias de Mérida y el interior del estado, así como de otras ciudades, aprovecharon el último sábado de las vacaciones de verano para pasear en el parque zoológico El Centenario.
Si bien la afluencia estuvo moderada en las primeras horas —a las 10 de la mañana habían ingresado 500 personas—, el número de visitantes se incrementó conforme avanzó el reloj.
“Es normal, apenas se está abriendo. Ya para al rato ya está al tope, y mañana (por el domingo) está peor”, dijo un empleado del parque.
Los visitantes comenzaron a llegar desde temprana hora ya sea en su automóvil, autobuses rentados o transporte público.
Algunos, incluso, llegaron antes que los prestadores de servicios, de hecho, algunos puestos estaban cerrados y ni siquiera el trenecito había comenzado a funcionar. Sin embargo, más de cincuenta personas ya hacían fila junto a la taquilla para adquirir sus boletos y subir a ese medio de transporte, uno de los principales atractivos del lugar.
Un comerciante aseguró que esa fila no es nada, pues llega a estar “kilométrica”, sobre todo los domingos cuando suelen visitar el parque unas 10,000 personas en promedio.
“Todo se llena. Ves gente en el tren, en los juegos, con los animales… a los únicos a los que no nos va bien es a nosotros”, bromeó el comerciante. Lo cierto es que desde temprano ya se veía a grupos de personas desayunar en algunos puestos.
El parque abre de martes a domingo de 8 de la mañana a 6 de la tarde, pero el área de animales solo está abierta de 9 de la mañana a 5 de la tarde.— Iván Canul
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