MÉRIDA.- Los expositores de la Feria Yucatán reportaron hoy un buen cierre y regreso a la presencialidad en Xmatkuil 2022 porque todo fue utilidad después de una suspensión de dos años por la pandemia del Covid-19.
Como se esperaba, el cierre de la feria estatal fue multitudinaria desde la apertura hasta que concluyó. Hasta las 4 de la tarde habían ingresado con boleto pagado casi 50,000 personas, según informaron las receptoras del boletaje, pero en la tarde noche aumentó la afluencia porque unos se retiraron, pero otros llegaron para disfrutar del último día de entretenimiento.
La oficina de prensa de la Canirac local informó que los restauranteros que participaron en la edición 2022 de la Feria Yucatán reportaron buenas ventas, con un excelente “pico” durante los espectáculos musicales masivos que organizó el Instituto de Ferias del Estado y los patrocinadores.
Demetrio López, responsable del puesto de subasta Artesanías de Puebla, señaló que recuperaron el 90% de su inversión con la venta de artículos que trajo a la Feria Yucatán, pero después de dos años sin venir ni vender, todo lo que vendieron fueron utilidades, por lo que garantizó su regreso en 2023.
“Nos afectó un poco los días en que hubo lluvias, pero nos fue bien. La gente ya esperaba el regreso de la feria”, dijo mientras sus compañeros pregonaron con su característicos gritos los cerros de enseres domésticos, cazuelas de barro y alcancías.
El duelo de pregón entre los comerciantes del áreas de subasta llenó todos los espacios porque como último día de la feria hubo remates de montañas de cobertores, almohadas, sobrecamas, ollas, artículos de plástico, ropa, calcetines.
“Quién da 900, que sean 800 y le pongo dos más”, pregonó un subastero de los tantos que ofrecieron mercancía que trajeron de otras partes del país.
Muchos no resistieron la tentación del bajo precio y la atractiva paca de sábanas, almohada y sobrecama y aprovecharon la oferta. Hubo paquetes de cobertores de $500, juego de 6 platos de barro por $100, juego de ollas por $1,000, pantalones de mezclilla a $150 cada uno, entre otras mercancías rebajadas.
La afluencia masiva se vio en todas las avenidas del área de expositores, en las naves comerciales, el teatro del pueblo donde la gente bailó bajo la oscuridad porque no prendieron las lámparas del sitio, la zona de juegos mecánicos estuvo lleno y las empresas que ofrecieron algún show y regalaron sus productos como último día tuvieron amontonamientos.
Los ganaderos dieron información distinta, unos dijeron que les fue muy bien, pero otro procedente de Nuevo León que llegó en la última semana de la feria informó que no vendió ninguno de los 18 ejemplares de bafmaster que trajo del estado del norte.
“No recuperé los 80 mil pesos que gasté en traer mi ganado”, comentó al reportero.
Por el contrario, los vaqueros de un ganadero de Tizimín que cuidaron las reses informaron que todo el lote que llevaron los vendieron y esperarían que termine el horario de la feria para embarcarlos hacia los ranchos que lo compraron.
La Feria Yucatán cumplió un año más con su misión de generar derrama económica, diversión, alegría, convivencia familiar, una reactivación comercial, restaurantera, ganadera, industrial y un regreso masivo al recinto ferial de Xmatkuil.
