La industria de la construcción en Yucatán tuvo una recuperación calculada entre 17% y 18% este año, pero todavía no alcanza el porcentaje de caída que registró por la pandemia del coronavirus, manifestó el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en Yucatán, maestro Raúl Monforte González.
Este sector de la economía yucateca tuvo una caída del 25% en sus actividades por la pandemia, pero desde la reactivación comenzó una recuperación que este año alcanzó el 17% o 18%, de modo que falta 8% en promedio para que llegue a los niveles de trabajo de la prepandemia.
La recuperación de la industria de la construcción se debe principalmente a las inversiones privadas y de los gobiernos estatal y municipal de Mérida, pero no ayuda el gobierno federal que aunque tiene millonarias inversiones en el Estado no incluye a las empresas yucatecas, sino que da preferencia a las foráneas.
“Ha sido un año de recuperación, ahora todos hacemos una comparación para ver cuánto caímos en la pandemia y esperamos que marque una tendencia porque aún no recuperamos el nivel que teníamos”, dijoel dirigente empresarial.
“La caída fue del 25% por la pandemia y recuperamos un 17 a 18 por ciento. Nos falta un trecho por recorrer, pero sí hay una recuperación de la industria de la construcción”.
Precisó que el objetivo de la CMIC no sólo es recuperar el nivel de trabajo que tenían en la pre pandemia, no es lo que quieren, la verdadera prioridad de su gestión es recuperar el valor de la producción de las empresas, las cuales desde hace 12 años iniciaron un descenso importante.
“Desde hace más de una década, los valores de la industria venía en una pendiente de caída que se acentuó más en 2018”, explicó. “Por ello pedimos a las autoridades federales, estatales y municipales que incrementen la inversión en infraestructura productiva, necesitamos recuperar esa década en el valor de la producción y solo se recuperaría con grandes obras de infraestructura. Pero definitivamente, sí hay una recuperación del sector en este año, confiamos que esto signifique una tendencia sostenida el próximo año y que los gobiernos destinen mayor cantidad de inversión para tener esa recuperación de largo plazo”.
Se le preguntó si las constructoras yucatecas tienen participación en las grandes inversiones federales que se ven en Yucatán, como el Tren Maya, las dos plantas generaciones de la CFE, el Gran Parque La Plancha y las obras en el puerto de Progreso, y afirmó: “están a cargo de pocas empresas que no son yucatecas”.
Monforte González informó que la directiva de la CMIC está en constante pláticas con las empresas beneficiadas por el gobierno federal, para que subcontraten a las constructoras locales, pero hasta el día de hoy no hay respuesta y toda la obra con inversiones millonarias son para las foráneas.
La derrama que generan las obras realizadas con dinero federal es que a veces rentan maquinarias y compran insumos, pero no permiten que las constructoras yucatecas ejecute alguna partes de la obra.
Afortunadamente, ni la inflación ni el aumento de los insumos ha bajado el apetito de los inversionistas privados que continúan desarrollando proyectos inmobiliarios y comerciales y esto ha beneficiado la recuperación del sector de la construcción.
“Estamos participando mayoritariamente en las obras de inversión privada, hay una parte de empresas que no les interesa trabajar en obras privadas o les da trabajo dar el brinco del sector público al privado, porque es una forma distinta de trabajo”, indicó. “Quienes sí han dado ese salto, pueden sortear sus problemas de falta de trabajo o financiero porque son más flexibles, si no tiene trabajo en el sector privado, lo tiene en el público, y viceversa”.
Sobre las expectativas de la industria de la construcción para 2023, Monforte González afirmó que los socios esperan un buen año, tienen optimismo de que superarán la recuperación total del 25% y continuarán con su esfuerzo para revalorizar la industria de la construcción.
Tiene esa confianza porque la CMIC tiene excelentes relaciones institucionales con el gobierno estatal y del gobierno municipal y con los inversionistas privados
Esperan un buen año para el sector de la construcción
El presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en Yucatán, maestro Raúl Monforte González, señaló que la industria de la construcción en el estado tuvo una recuperación calculada entre 17% y 18% en este año.
“La caída fue del 25% por la pandemia y recuperamos un 17 a 18 por ciento. Nos falta un trecho por recorrer, pero sí hay una recuperación de la industria de la construcción”, indicó.
El dirigente empresarial precisó que el objetivo de la CMIC no sólo es recuperar el nivel de trabajo que tenían antes de la pandemia, no es lo que quieren, la verdadera prioridad de su gestión es recuperar el valor de la producción de las empresas, las cuales desde hace 12 años iniciaron un descenso importante.
“Desde hace más de una década, los valores de la industria venía en una pendiente de caída que se acentuó más en 2018”, explicó. “Por ello pedimos a las autoridades federales, estatales y municipales que incrementen la inversión en infraestructura productiva, necesitamos recuperar esa década en el valor de la producción y solo se recuperaría con grandes obras de infraestructura. Pero definitivamente, sí hay una recuperación del sector en este año, confiamos que esto signifique una tendencia sostenida el próximo año y que los gobiernos destinen mayor cantidad de inversión para tener esa recuperación de largo plazo”.
Obras federales
Se le preguntó si las constructoras yucatecas tienen participación en las grandes inversiones federales que se ven en Yucatán, como el Tren Maya, las dos plantas generaciones de la CFE, el Gran Parque La Plancha y las obras en el puerto de Progreso, y afirmó: “Están a cargo de pocas empresas que no son yucatecas”.
Monforte González informó que la directiva de la CMIC está en constante pláticas con las empresas beneficiadas por el gobierno federal, para que subcontraten a las constructoras locales, pero hasta el día de hoy no hay respuesta y toda la obra con inversiones millonarias son para las empresas foráneas.
La derrama que generan las obras realizadas con dinero federal es que a veces rentan maquinarias y compran insumos, pero no permiten que las constructoras yucatecas ejecute alguna partes de la obra.
Afortunadamente, ni la inflación ni el aumento de los insumos ha bajado el apetito de los inversionistas privados que continúan desarrollando proyectos inmobiliarios y comerciales y esto ha beneficiado la recuperación del sector de la construcción.
“Estamos participando mayoritariamente en las obras de inversión privada, hay una parte de empresas que no les interesa trabajar en obras privadas o les da trabajo dar el brinco del sector público al privado, porque es una forma distinta de trabajo”, indicó. “Quienes sí han dado ese salto, pueden sortear sus problemas de falta de trabajo o financiero porque son más flexibles, si no tiene trabajo en el sector privado, lo tiene en el público, y viceversa”.
Expectativas
Sobre las expectativas de la industria de la construcción para 2023, el maestro Monforte González afirmó que los socios esperan un buen año, tienen optimismo que superarán la recuperación total del 25% y continuarán con su esfuerzo para revalorizar la industria de la construcción. Tiene esa confianza porque la CMIC tiene excelente relaciones institucionales con el gobierno estatal y del gobierno municipal y con los inversionistas privados.
Dijo que realiza la defensa natural de sus afiliados y por ello pide al gobierno federal que le dé oportunidades de trabajo y que invierta en infraestructura productiva porque ésta tiene una derrama impresionante que beneficia a todos, al sector de la construcción, industrial, comercial y de servicios. Tener mayor participación en las obras de infraestructura significa que la gente gaste más y que genere una derrama importante para la economía local.
Yucatán es un caso particular y diferente al resto del país, porque tiene un boom de inversión privada en los sectores inmobiliaria y comercial. Eso suple la falta de inversión pública, pero si hubiera aquella el crecimiento de la industria y economía yucateca sería mejor y estaría generando mayor prosperidad y un efecto multiplicador.
“Estamos muy optimistas de que así va a ser, hemos encontrado apertura, entendimiento y confiamos que en 2023 será un año de crecimiento para cerrar esa brecha que se ha generado por más de una década”, reiteró.
Su optimismo también lo basa en la reafiliación que inició en noviembre pasado y que continuará en este mes. Para efectos de afiliación, la CMIC Yucatán cerró el año administrativo el 31 de octubre y en noviembre abrió la pre afiliación para 2023 con una tarifa de descuentos. Sólo en noviembre pasado se reafiliaron 160 empresas socias, una cantidad que superó sus expectativas por la crisis económica que genera el fenómeno de la inflación, pero cree que el descuento que ofreció la agrupación tuvo muy buena aceptación.
En este mes de diciembre continúa la afiliación de socios y espera que cuando finalice el período, el 31 de marzo de 2023, rebasen los 300 afiliados, lo que significaría que recuperaron la cifra que tenían en años anteriores.
Desde que está al frente de la CMIC Yucatán no tiene noticias de cierre de empresas constructoras porque no tienen la obligación de reportarlo, pero las estadísticas históricas de la cámara empresarial revelan que la pandemia causó problemas a muchas. Por ejemplo, a nivel nacional la CMIC tenía 11,000 empresas afiliadas y a pesar del buen año, hoy son 9,000, es decir 2,000 empresas presuntamente cerraron por falta de actividad.
En Yucatán, según los registros de la CMIC, hace 3 años tenían 310 empresas socias y hoy son 260. Eso quiere decir que las 40 o 50 empresas faltantes presuntamente cerraron o probablemente siguen teniendo dificultades económicas.
