La aglomeración de personas en los espacios comerciales del centro de Mérida por la cercanía de la Nochebuena y Navidad contrasta con dos secciones del mercado San Benito, que ofrecen un panorama desolador, desocupadas, sin comerciantes e incluso sin gente.
Una de ellas es la sección del primer nivel destinada a vendedores de frutas y verduras y otros productos, donde no hay nadie. Solo se ven los minipuestos desocupados y estructuras metálicas improvisadas montadas sobre las planchas de concreto que en algún momento sirvieron como exhibidores de mercancías.
También se observan algunos puestecitos que sirven para el resguardo de mercancías que sus dueños venden en puestos que instalaron afuera del enorme mercado municipal desaprovechado por el aparente mal diseño y mala planeación arquitectónica.
Segundo piso del mercado San Benito, abandonado
La otra sección desolada y abandonada está en la planta alta, es decir, en el segundo piso del mercado San Benito, donde el panorama es peor.
Ahí los puestos están cerrados con cortinas metálicas desde hace años porque, según locatarios que tienen puestos en la planta baja, los clientes no llegan a ese lugar por las dificultades para subir en las rampas.
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Locatarios que trabajan en los alrededores del gran espacio desocupado informaron que está desolado el lugar desde hace unos años porque todos salieron a la calle a vender en las aceras de la calle 54 y 56, de la 65 a la 69, ante la falta de clientes y porque los minipuestecitos no dan para acomodar las mercancías ni para que el vendedor trabaje a gusto.
Precisamente los minipuestecitos son los que están abandonados por sus concesionarios y algunos están marcados con una leyenda presuntamente del Ayuntamiento de Mérida que advierte que está en “proceso administrativo”.
Espacios sin usar en el mercado San Benito, un “desperdicio urbano”
Locatarios que llevan años en el mercado San Benito consideraron que son un “desperdicio urbano” estos espacios abandonados, porque jamás regresarán los propietarios ante el éxito que tienen de vender en la calle.
Sin embargo, señalaron, ese amplio espacio puede ser aprovechado con una reingeniería que agrande el espacio de los puestos y amplíe los andadores entre una fila y otra para que la gente pueda caminar, mirar y comprar.
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“Estuvo mal hecho este mercado, es un mal diseño porque cada puestecito no da para nada, es muy pequeñito”, comentó un locatario de esta sección, quien pidió no publicar su nombre.
Lo que se ve en esta parte central del mercado San Benito no solo es desolador, sino que afea el centro de abasto por todas las estructuras metálicas. Y en el segundo piso decenas de puestos no tienen uso y por ello la gente ni siquiera intenta un paseo por el lugar.
Escasa afluencia de clientes a otras zonas del centro de abastos
Otra sección que tiene baja ocupación es la de cortes de carnes y aves, donde venden carne fresca de cerdo, res, pollo y pavo, huevo de plato, manteca y otros preparados derivados de estas carnes comestibles.
En realidad, solo los que están frente a los pasillos amplios son los que mantienen su actividad diaria, pero los puestos que están en el fondo están desocupados.
Todo este panorama desolador y de abandono que muestran esas secciones del mercado municipal San Benito contrastan con la intensa actividad y ocupación de los puestos en la periferia del centro de abastos, donde se concentra la mayor actividad económica y ventas.
Intensa actividad afuera del mercado San Benito
Todos los puestos que “miran” a la acera, donde pasa la gente, tienen actividad intensa y lucen atiborrados de productos, señal de que a esos comerciantes les va bien, en comparación con los que están en el interior del mercado municipal.
Otro mercado municipal desperdiciado, en la misma céntrica zona de la ciudad, es “La Pepita” que nunca funcionó. Se construyó cuando la arquitecta Angélica Araujo Lara fue alcaldesa de Mérida y presuntamente tenía el mismo problema del San Benito: puestos muy pequeños para los locatarios.
