La discriminación, ese trato desigual que un colectivo da a una persona por su color de piel, por su forma de vestir o estatus socioeconómico es un estigma que prevalece en el mundo, en México, y Yucatán también está incrustado como hiriente puñal.
Este martes 1 de marzo se conmemora el Día de la Cero Discriminación, una efeméride que evoca hechos reprobables del comportamiento humano, que ya entrada la segunda década del siglo XXI todavía, como cáncer, contamina y enferma a la sociedad.
¿Qué es la discriminación?
En términos de la Real Academia Española de la Lengua, la discriminación es la “ideología o comportamiento social que separa y considera inferiores a las personas por su raza, clase social, sexo, religión u otros motivos ideológicos”.
Para Gilberto Giménez Montiel, doctor en Sociología por la Universidad de la Sorbona, París, e investigador emérito del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, la discriminación social es un concepto genérico que reviste tres figuras analíticamente distinguibles.
“El etnocentrismo, la intolerancia social y el prejuicio de inferioridad. Los procesos de discriminación suponen un reconocimiento desigual y no recíprocamente equivalente entre actores sociales en posiciones asimétricas en la estructura social”, define el sociólogo.
Visión yucateca de la discriminación
Bertha Maribel Pech Polanco, candidata a doctora en Educación por la Universidad Iberoamericana en Ciudad de México, indica que la discriminación en el territorio nacional, en particular en Yucatán es una constante debido a la clasificación que de manera sistemática se ejerce en todas las estructuras del tejido social.

La posgraduda en Educación y Diversidad Cultural por la Universidad Nacional Autónoma de México, oriunda de Maxcanú, responde a esas y otras interrogantes sobre la discriminación que en alto porcentaje, de acuerdo con estudios sociológicos y de la Unesco, se hace a posteriori, de manera escrupulosa, consciente.
Y los datos de un reciente sondeo del Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México lo avalan, ya que el 24% de los encuestados consideran que las personas pueden cometer un acto discriminatorio de forma inconsciente en contraste con el 76% que afirma lo hacen de manera consciente.
¿Cuándo y por qué se conmemora el Día de la Cero Discriminación?
La historia de este hecho comienza el 1 diciembre de 2013, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 1 de marzo como Día de la Cero Discriminación, luego de que Onusida (un programa de la ONU para coordinar los esfuerzos contra el VIH y el sida) lanza una campaña con ese propósito.
Pero el derecho a la no discriminación implica que todas las personas reciban un trato digno, que se respete su dignidad humana, autonomía, privacidad y confidencialidad, y que se les garantice la ausencia de coacción y abuso en igualdad de condiciones.
Y al igual que hace nueve años, en el Día de la Cero Discriminación se aproveche la oportunidad para recordar que todos pueden tomar parte en la transformación e involucrarse para conseguir una sociedad igualitaria y justa.
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El lema 2022 del Día de la Cero Discriminación
El lema de este 2022, según la página del Onusida, es “Eliminemos las leyes que perjudican, creemos leyes que empoderan”.
Onusida explica que “en muchos países, estas leyes provocan que se trate de manera diferente a las personas, que se las excluya de servicios esenciales o que se restrinja injustamente el modo en que pueden vivir sus vidas solo por el hecho de ser quienes son, hacer lo que hacen o amar a quienes aman. Estas leyes se oponen a los derechos humanos y las libertades fundamentales”.
En el documento web, el organismo destaca que “se puede sufrir más de una forma de discriminación. Una persona puede sufrir discriminación por su raza, identidad de género u orientación sexual, lo cual tiene graves efectos tanto en el individuo como en el conjunto de la comunidad”.
La discriminación en México
La encuesta Discriminación ¿Discriminamos o somos discriminados?, que realiza el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México, precisa que 76% de los mexicanos considera que en el país hay mucha discriminación, sin embargo, no es un tema que se discuta públicamente (60%) o si se habla de ello, es a nivel superficial (84%).
Los resultados de la consulta que se dio a conocer este lunes 28 de febrero pasado, muestran que 42% está seguro de ser discriminado en el último año y 46% piensa que pudo ser discriminado, pero no se da cuenta, mientras que sólo 12% está seguro de que no se le discrimina.
De las personas que dijeron ser discriminadas, 17% juzga que es debido a su apariencia física, 15% por su género, 13% por su condición económica, 8% por sus ideas o filiación política, 6% por discapacidad, 5% por su orientación sexual e igual porcentaje por su edad, entre otras causas.
Tipos de discriminación: ¿por qué se discrimina y cómo se presenta?
Según la encuesta que se aplicó en línea entre el 20 al 31 de enero de este año, el 30% entiende la discriminación como menosprecio, 24% como un trato desigual, para 19% es rechazo o exclusión, 6% responde que incide en el respeto y 5% que atenta contra los derechos humanos.
Además, del universo de 660 personas consultadas del todo el país, el 22% cataloga que la discriminación se presenta por una actitud de superioridad, 19% por un tema de educación o valores, 17% por ignorancia o desconocimiento, y 9% porque no hay respeto por la diferencia o diversidad.
Respecto a agresiones verbales (insultos o comentarios) 87% piensa que es la manifestación más común de discriminar; 77% señala que negar un servicio; 76% malos tratos; 73% prohibir la entrada a un establecimiento; 52% negación de un trámite y; agresión física el 40%.
La discriminación en Yucatán
La maestra Pech Polanco afirma que “en Yucatán la discriminación ocurre a diario porque vivimos en una sociedad que jerarquiza la diversidad cultural y lingüística, al punto que algunas diferencias son vistas como marca de inferioridad y son empleadas para legitimar desigualdades”, señala la ganadora de la Beca McNamara 2021.
“Como, por ejemplo, aunque la cultura maya es predominante en Yucatán -particularmente en Mérida- existen pocos espacios de trabajo, me refiero a oferta laboral dirigida a la población maya, es decir que atienda sus características y condiciones de acceso específicas. Toda la oferta que hay es la misma que para la población en general”.
Académica de la Universidad Pedagógica Nacional Unidad 31 A, de Mérida, agrega que “quizá piensan que la mayoría del pueblo maya está en el ambulantaje, la albañilería, el trabajo doméstico debido a que carecen de estudios”.

Grupos más discriminados en Yucatán
“Los más discriminados, desde mi punto de vista es la población maya hablante, las personas migrantes en la ciudad que hablan otra lengua indígena como puede ser, tzotzil, la lengua tzeltal o la chol, las personas que tienen apellidos mayas y también las que tienen un nivel socioeconómico limitado”, avala.
Aunque también destaca que hay discriminación en cuestiones de acceso a la salud y educación, ya que la mayoría de la población maya no cuenta con limitados servicios públicos de salud de calidad.
“En cuestiones de salud. Aquellos con acceso a los públicos, con frecuencia lo han obtenido a través de familiares. Por otro lado, en lo educativo se oculta e invisibilizan otros sistemas de conocimiento y apagan nuestras lenguas“, enfatiza la maestra mayahablante.

¿Cómo evitar la discriminación?
Como integrante de la iniciativa Erradicación del Racismo en la Educación Superior de la Cátedra Unesco “Educación Superior y Pueblos Indígenas y Afrodescendientes en América Latina” de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, en Buenos Aires, Argentina, subraya que es esencial escrudiñar, analizar el panorama local.
“Es primordial que en las escuelas, organizaciones, y dependencias públicas y de gobierno reflexionen y analicen sobre el lugar que el pueblo maya y otros pueblos indígenas tienen en sus propuestas educativas, de salud, vivienda, justicia, trabajo”, reitera.

“Además, las y los yucatecos revisemos nuestra mirada sobre la diversidad de cultura que habitan nuestras instituciones y organizaciones. Muchas dependencias públicas se gestaron bajo una sola mirada de uniformidad-homegeinezante, la que es silenciada por ‘otras’ voces, las ‘otras’ identidades, las ‘otras’ culturas”.
“Por ello, para fortalecer la lucha contra la discriminación y democratizar los espacios públicos, el desafío de hoy es reflexionar sobre las voces que han sido borradas e invisibilizadas. Se requieren espacios donde tengan presencia todas las voces”, concluye la maestra en Educación.
