El lunes pasado, el retén policíaco-militar de la caseta de Halachó, que es el filtro para el ingreso a territorio yucateco y Quintana Roo, detectó una camioneta Eurovan con 16 personas extranjeras sin documentos migratorios para ingresar al país.
Policías y militares que descubrieron este nuevo tráfico de inmigrantes en este puesto de inspección yucateco cumplieron con el protocolo de seguridad: registraron la identidad de los extranjeros, en su mayoría de países de Centroamérica, y los turnaron a la delegación del Instituto Nacional de Migración en Mérida.
También dieron vista a Migración del decomiso de la camioneta y la puesta a disposición del chofer del vehículo que transportaba a los extranjeros con estancia ilegal, pero finalmente la dependencia federal no consignó al conductor responsable del viaje y de internamiento de los extranjeros al territorio nacional a la delegación de la Fiscalía General de la República.
Es decir, lo liberaron sin ninguna responsabilidad a pesar de que el tráfico humano es un delito federal que se castiga hasta con 16 años de prisión.
Se averiguó que los “polleros” que están utilizando la ruta Yucatán al parecer estafan a los inmigrantes desde una oficina de asesores jurídicos que funciona en Chiapas porque les consiguen permisos de internamiento en México, pero con un desplazamiento controlado de 180 kilómetros de la zona fronteriza.
Si rebasan esta distancia, el documento migratorio mexicano pierde validez.
Esta es la segunda vez que el retén policíaco-militar de Halachó detecta un caso de tráfico de indocumentados que ingresa a Yucatán en este año sin consecuencias para los responsables de su traslado.
Detienen autobús con indocumentados en Yucatán
El 29 de mayo el Diario publicó la retención de un autobús con 49 indocumentados extranjeros, entre ellos nueve menores de edad, por parte de un grupo de tabasqueños presuntamente ligados con la delincuencia organizada.
En ese autobús viajaban ciudadanos cubanos, dominicanos, guatemaltecos y ecuatorianos que subieron al vehículo en una ranchería de Escárcega, Campeche, con destino a Cancún, Quintana Roo.
En esa ocasión los presuntos “polleros” sí fueron consignados a la delegación de la Fiscalía General de la República, en Mérida.
No obstante, fueron liberados días después.— Megamedia
