Una verdadera certeza jurídica, un decidido respaldo a las energías renovables y una sólida formación universitaria en estos temas son las claves para la consolidación de la economía verde en Yucatán, señalaron participantes en la Biosphera Cumbre que se efectuó esta semana en Mérida.

Los negocios verdes, dijeron, se deben entender como eso, como campos de oportunidad para el desarrollo de la comunidad, con la diferencia de que estos giros están haciendo su parte por generar riqueza y valor sin atentar contra el medio ambiente y la naturaleza.

Benigno Villarreal, director general de Vive Energía, señaló en una mesa panel que hace poco más de 10 años, en 2012, la Península de Yucatán presentaba un significativo rezago en materia de energías limpias respecto a otras entidades del país.

De ahí la importancia de las inversiones que derivaron en los últimos siete años en la creación de los parques eólicos de Dzilam de Bravo y de la carretera Mérida –Progreso, explicó.

Un parámetro certero para medir el desarrollo económico de una región es sin duda la demanda de energía, añadió Villareal.

“El problema es cómo se está generando esa electricidad que se demanda, casi toda con la quema de combustóleo, se está produciendo energía cara y contaminante; mientras un megavatio de energía eólica cuesta 20 dólares y 50 si se genera con gas natural, ese mismo volumen se consigue a precio de 100 dólares con combustóleo”, lamentó el directivo.

La Biosphera Cumbre comenzó en Mérida el miércoles y concluyó el jueves pasados.

Bioetanol con potencial de desarrollo en Yucatán

Varios asuntos se abordaron en la Biosphera Cumbre celebrada en esta ciudad.

En una de las mesas panel tomaron parte Benigno Villarreal, director general de Vive Energía; Galo Galeana, coordinador general de la Asociación para la Movilidad con Biocombustibles en México; Francisco Iván Hernández, profesor e investigador de la Escuela de Administración, Mercadotecnia y Turismo de la Universidad Marista de Mérida, y Luis Ignacio Avitia, gerente general de Ecolsur.

El moderador de la mesa panel fue Agustín Menéndez, gerente de asuntos corporativos de Bepensa.

Galo Galeana explicó que las empresas de biocombustibles deben buscar fuentes alternativas redituables y seguras, como pueden ser el biogás, el biodiésel y el bioetanol, este último con potencial para la región.

En México el 70% de este producto proviene de la caña de azúcar principalmente y del sorgo dulce. Tan solo en el sureste del país hay 50 ingenios azucareros. Las caídas en el precio y las ventas del azúcar están haciendo volver la mirada de los productores al terreno del bioetanol, pues los destilados de caña tiene más demanda y el bagazo de la zafra sirve para generar electricidad en los ingenios, explicó.

Mejor manejo de desperdicios 

Francisco Iván Hernández, en su intervención, explicó que la Universidad Marista forja liderazgos sustentados en sólidos valores en todas sus carreras; dentro de ese proceso educativo y formativo, el compromiso con el medio ambiente y la sostenibilidad se ha vuelto un asunto prioritario, dijo, de modo que los educandos hoy día tiene una visión más afín al mundo de los negocios verdes como una alternativa de desarrollo profesional, económico y comunitario.

Afirmó que hacen partícipes a las comunidades de una nueva forma de trabajar en pro del medio ambiente.

Luis Ignacio Avita recordó que representa a la empresa Sana, que maneja el 67% de la recolección de desechos sólidos de la ciudad, además de contar con una empresa especializada en el manejo de residuos peligrosos.

Explicó que los rellenos sanitarios cumplieron en su momento con una tarea de contención de los desperdicios. Sin embargo, añadió, los volúmenes generados hoy día aunados a la tecnología y una cultura del reciclaje hacen posible una mejor disposición de la basura sin que esto llegue a un nivel plenamente satisfactorio, pues actualmente el 70% de los residuos recolectados termina en los rellenos sanitarios. Solo el 5% se recicla y hay un 25% que termina en tiraderos clandestinos o basureros a cielo abierto que no abonan en lo más mínimo al cuidado del ambiente.

El ponente indicó que la empresa Sana está en tratos con una firma alemana para implementar en la localidad la operación de una planta que genere electricidad a partir del 90% de los desperdicios recolectados.

Negocios verdes con certeza jurídica

Al hacer una síntesis de lo expuesto, Agustín Menéndez destacó que los negocios verdes requieren certeza jurídica para operar con plena libertad y eficiencia. Explicó que el hecho de que las empresas productoras de energía limpia ganen amparos contra legislaciones que frenan su avance no son garantía suficiente para los inversionistas nacionales y extranjeros que quieren participar en este sector, pues para estos la ley debe sentar bases claras al respecto y no sujetarse a litigios costosos y prolongados.

Por otro lado, se insistió en la importancia de que los gobiernos incentiven la operación de empresas verdes con apoyos y estímulos fiscales y fomentar entre los universitarios una cultura del empresariado verde, a fin de que los negocios que puedan desarrollar se apeguen a normas más estrictas de cuidado del medio ambiente y los recursos naturales.

Emanuel Rincón Becerra, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM). Es licenciado en Ciencias de la Comunicación con 32 años de trayectoria en periodismo; ingresó a Grupo Megamedia en 1994. Se especializa en turismo, arqueología, vida empresarial, historia, arte, cultura y fotografía.