El anunciado cierre del Cine Rex, el único sobreviviente de los cines en el centro de la ciudad, es una verdadera tristeza, pero se espera que al menos se coloque una placa en el sitio que dé cuenta que funcionó ahí, para preservar la memoria histórica de la ciudad.
Así lo considera el cronista Gonzalo Navarrete Muñoz, quien a solicitud del Diario expresó su opinión respecto al inminente cierre definitivo del cine Rex, frente al parque de Santiago, este 30 de marzo.
Según recuerda, en el siglo XX los cines se encontraban en el centro de la ciudad y paulatinamente fueron cerrando, el único que queda es el Rex.
La ciudad estaba constituida con estructura barrial; es decir, por los barrios coloniales que prevalecieron hasta entrado el siglo XX, como San Juan, San Cristóbal, Mejorada, Santana Ana, Santiago, San Sebastián y la Ermita, explica. Y todos tenían una escuela o dos, farmacia, parque, iglesia y cine.
Esto, porque el mundo era de caminar, no había automóviles.
Igual señala que otros cines se fueron abriendo no en los barrios, sino en el Centro Histórico, como el Cantarell, el Mérida, el Olimpia, el Fantasio, el Aladino, el Colonial, entre otros, que en algunos casos fueron cambiando de nombre, como también cambió la forma de hacer cines en la medida que la ciudad se expandía, pues se fueron moviendo, aunque fue un movimiento un tanto tardío.

Navarrete Muñoz puntualiza que había otros cines, como el Cinema 59, muy cerca de Santiago; el Pedro Infante al Sur, que fracasó totalmente, y el Colón, en la avenida Reforma que abrió en la década de los 70.
Cierres de cines en el centro de Mérida
Varias cosas llevaron al cierre de los cines en el centro, detalla: los cines dejaron de ser propiedad del Estado y se empezaron a abrir las plazas comerciales a finales del siglo XX.
Esto es lo que en realidad llevó a la muerte a los cines en el Centro, resalta.
Una de las primeras plazas que contó con cines fue Gran Plaza y luego Plaza Las Américas, a partir de ahí se construyeron más centros comerciales y abriendo más cines, incluso del tipo VIP.
El cronista destaca que el Cine Rex es un caso de supervivencia precioso, que pronto terminará, y que al igual que la mayor parte de los cines del centro fueron construidos en un estilo Art Deco, únicamente el Colonial no fue así.
Una de las cosas bonitas del Cine Rex es que está inmerso en un barrio colonial muy antiguo, a unos pasos para ir a comer panuchos, tiene todo el encanto posible para los enamorados y la familia, y le entristece que lo vayan a cerrar, expone.
En México y Mérida queremos sustituir algo que es único para nosotros, por lo que existe en todas partes, dice. El Cine Rex es entrañable.
Él recuerda una anécdota familiar, pues teniendo unos cinco años su abuelo lo llevó a ese cine y de pronto en la pantalla pusieron el anuncio, como los muchos anuncios que solían poner, que salieran porque había nacido su hermanito Alan, “así era de familiar e íntima la vida en el Rex”.
