Vendedores del Programa Municipal Mérida en Domingo proponen que se hagan modificaciones a fin de que sea más atractivo para los visitantes y así puedan mejorar las ventas.
La señora Gabriela Castro, quien tiene años en ese tianguis, dijo que el Ayuntamiento de Mérida debería rediseñar el programa artesanal porque todos los espectáculos son dirigidos a los niños, todo se concentra frente al Palacio Municipal y hasta debería ajustar el horario tarde-noche, porque los oferentes están conscientes de que la gente no va a la Plaza Grande en los horarios de mucho calor y fuerte sol.
La mayoría de los oferentes pasan problemas, porque tienen la impresión de que la economía no está recuperada y la gente tiene a las artesanías como un artículo no prioritario en sus gastos. Por eso consideran que se podrían hacer ajustes al programa.— Joaquín Chan C.
Rosa María Canul Ricalde, quien vende ropa típica yucateca, y Gabriela Castro Herrera, quien oferta bolsas tejidas, libretas y cuadros pintados al óleo y acrílico con temas yucatecos, no tuvieron buenas ventas ayer. De hecho, desde hace tres años, antes de la pandemia, no han alcanzado los ingresos suficientes que debería generar sus negocios.
“La economía del mundo todavía no se repone, eso creo”, consideró la señora Canul, quien desde hace 17 años tiene un puesto en el tianguis de la Plaza Grande. “El turismo viene y busca lo que menos le cuesta, busca llevarse un recuerdito que no sea caro. Antes vendía muy bien, ahora no. Antes de la pandemia, en las vacaciones de Semana Santa yo lograba vender 20 mil pesos en un día, ahora ya no hay esos ingresos”.
La señora Gabriela Castro también lleva años en este tianguis y admitió que le está yendo mal en sus ventas. “Vengo sólo los domingos, en lo personal me está yendo mal, la venta está muy baja, hay un poca gente, los que se acercan sólo preguntan, dan su vuelta, dan las gracias y no compran”.
“En otras épocas, antes de la pandemia vendíamos un poco más, salía para los gastos y dejaba un poco de ganancia, ahora con el regreso después de la pandemia del Covid-19 hay más días malos que buenos”.
“Venimos desde las seis de la mañana con nuestra mercancía para instalar el puesto y dejar listo para que las ventas empiecen a las nueve de la mañana”, relató Rosa María Canul. “Le mentiría si le digo que no he vendido, me he defendido, ya vendí algo, pero nada comparado antes de la pandemia”.
Rosa María es propietaria del pequeño taller de costura Creaciones Abigail, ella diseña, costura y compra los insumos y por ello puede dar precios justos al consumidor, pero siempre los turistas extranjeros creen que les cobran más caro porque su dinero es en dólares.
“El turismo nacional y extranjero busca nuestros trajes típicos, le atrae lo que se elabora en Yucatán, le gusta el traje regional y prendas bordadas, pero cuando es baja la afluencia del turismo caen las ventas más”, refirió.
“Compra más el turista nacional que el internacional. Les gustan los recuerdos de madera, piedra, molcajetes, ropa típica, el sombrero, la ropa de niños, guayaberas para niños. En cambio el extranjero es más difícil, regatea, tienen la idea que le cobramos más, pero no es así, aquí tienen los precios que vale la artesanía, no hay abusos”.
Los extranjeros tienen preferencia por las hamacas, sillas de hamaca y blusas bordadas, pero piden una rebaja porque creen que a ellos se les cobra otro precio. Quizá sea por la mala fama de los abusos de otros comerciantes que les venden guayaberas y hamacas a precios muy altos.
“Afortunadamente en Yucatán está creciendo la temática regional, los locales compran ropa típica para bodas de registro civil, bautizos, graduaciones, y eventos sociales”, señaló. “Si sienten que está cara la prenda no es porque queramos ganar más, sino es porque con la pandemia subieron los insumos y te cobran en dólares, antes comprabas tela a $30 y encajes a $10, pero subieron a $60 y $30, tenemos que ajustar los precios y siempre tratamos de subir lo mínimo”.
La señora Rosa María añora los viejos tiempos de la economía cuando las vacaciones de Semana Santa y de diciembre vivían una locura en el tianguis artesanal de la Plaza Grande por la cantidad de visitantes y las altas ventas.
“En este año estamos esperando las vacaciones de verano para ver cómo nos va, las anteriores vacaciones de Semana Santa fue muy fea para todos los artesanos de Mérida en Domingo, había compañeras que no vendían nada en el día”, señaló. “La economía del mundo todavía no se repone, creo”.
Por su parte, Gabriela Castro consideró que su arte le gusta a la gente que visita el tianguis, pero no tienen entre sus prioridades este tipo de artesanías manuales.
“Siento que les gusta mi artesanías, preguntan bastante, tal vez por la situación económica no compran”, dijo. “Después de la pandemia nos recuperamos poco a poco, tener una artesanía no es prioridad. Sus ingresos de la familia son para comer, salir de paseo con la familia, siento que la gente ha desvalorizado el arte, son cosas que se hacen a mano y cuando les dices que un cuadro vale 250 pesos, te regatean. Quizá sea porque hay muchos productos chinos que son más baratos y son atractivos para la gente y por ello a la artesanía echa a mano lo ha desvalorizado”.
