“El buen pozole es aquel que se hace de manera artesanal, desde moler el maíz y agregarle sus ingredientes naturales como el coco y el cacao”, asegura José Suárez Cruz, quien lleva más de 20 años vendiendo la tradicional bebida por la calles de la capital yucateca.

El comerciante asegura que el pozole es una buena opción para esta temporada de calor, ya que “es una bebida natural y no te hace daño como las gaseosas. Te calma la sed y hasta el hambre, así como el calor”.

Asegura que consumir esta bebida es una costumbre para los albañiles y campesinos en Yucatán, ya que les ayuda a aguantar las largas jornadas de trabajo bajo el intenso sol.

José aprendió a preparar el pozole gracias a su suegra, ella le enseñó los secretos de la bebida tradicional yucateca, el cual preparan en la comunidad de Yaxhachén, Oxkutzcab.

Jornadas diarias

El comerciante comienza a vender en las calles desde 6 de la mañana para finalizar aproximadamente a las 2 de la tarde, cuando el producto se agota. El pozole de José se ha vuelto famoso en las calles del centro de Mérida, siendo que muchos de sus clientes lo llaman por teléfono para localizarlo y comprar un vaso frío o la masa para prepararlo más tarde.

El pozole, también se consume en Tabasco, aunque allá se conoce también como pozol y su ingrediente esencial es el maíz.

“Sishito para los tabasqueños, pozole para los yucatecos”, señala José.

Para todos

“El pozole es una bebida humilde, para todos”, indica el comerciante.

El pozol tabasqueño, diferente del pozole yucateco, es una bebida que ayuda a prevenir el cansancio al ser una fuente de energía, fibra y calcio, dice el comerciante.— Sofía Vital Chablé

 

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