Alejandro Guerrero Lozano, presidente de Index en Yucatán
Alejandro Guerrero Lozano, presidente de Index en Yucatán

Los empresarios de la industria manufacturera de exportación instalados en Yucatán apoyan, aplican y están de acuerdo con las reformas laborales porque benefician a los trabajadores, pero la propuesta de reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas a la semana podría afectar su productividad y economía.

“A nivel empresarial no estamos de acuerdo en una reducción inmediata. Si al final de cuentas los legisladores lo aprueban, pedimos varias cosas: que sea una reducción gradual del horario laboral como se hizo en Sudamérica”, señaló el presidente de la Asociación de Maquiladoras de Exportación de Yucatán (Index), Alejandro Guerrero Lozano.

“Ya sucedió este cambio en Colombia y Chile, pero se redujo paulatinamente. En México pedimos que el primer año pase de 48 a 46 horas, el segundo de 46 a 44, y así hasta que en cuatro años llegue a 40 horas la jornada laboral semanal”.

“Con esta reducción gradual las empresas se pueden preparar para afrontar el cambio”, subrayó.

“No es posible reducir una jornada laboral por decreto”, reiteró. “Si al sector empresarial nos avisan que entra en vigor al día siguiente de la publicación en el Diario Oficial de la Federación esa reducción de la jornada laboral será un caos porque las empresas no están preparadas. Lo mismo los aeropuertos, los restaurantes, el turismo, las empresas de transporte, las fábricas de todos los giros”.

“Tiene que haber una planeación y una programación de estas modificaciones. Si se dará, se tiene que hacer de manera ordenada porque afectará otras leyes, como la Ley Federal del Trabajo, la Constitución, las leyes del Seguro Social y del Infonavit, el marco regulatorio del salario mínimo”.

“Hay muchos esquemas que están hechos con seis a ocho horas laborales cada día”, indicó.

“No estamos de acuerdo que se haga de golpe y porrazo, no es la forma más efectiva”.

Aún en revisión

Guerrero Lozano, quien también es presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Yucatán, afirmó que el presidente Andrés Manuel López Obrador entendió que es compleja esta reforma y pidió más tiempo para su análisis.

Esta iniciativa, como publicó el Diario, fue aplazada para el próximo período ordinario, por lo que su análisis, discusión y votación sería en febrero de 2024.

Esta reforma tendrá un impacto negativo tanto en empresas micro, pequeñas y medianas como en las grandes, pues retirar ocho horas de trabajo reducirá la productividad de todas y aumentará el costo de la mano de obra porque tendrán que contratar nuevos empleados o pagar horas extras, que es el doble del costo de la mano de obra, explicó Guerrero Lozano.

Como ejemplo puso una empresa que fabrica 1,000 artículos diarios en su jornada de ocho horas. Si le disminuyen el horario, la producción se reducirá 17 por ciento, pero pagará la misma nómina.

Además, no es sencilla la contratación de mano de obra especializada o técnica porque hay escasez. Si alguna empresa quiere contratar 200 ingenieros en mecatrónica, seguramente habrá menos de 10.

Asimismo, si requieren personal bilingüe en inglés y francés sólo habrá como 20.

“Como país no estamos preparados para que nos cambien la legislación laboral drásticamente”, reiteró.

“Si aumenta el costo de la mano de obra, el empresario tiene que nivelar sus ingresos para que pague la nómina y no quiebre. Eso significa que tendrá que subir el precio de sus productos. Será una espiral inflacionaria porque afectará a toda la cadena productiva, en especial impactará en la inflación alimentaria y sabemos que las familias gastan el 60% de sus ingresos en alimentos. Aquí sí le pegará fuerte a la gente”.

El líder de Index recordó que esta industria y el sector empresarial local aceptan y aplican los cambios en la política laboral. Cumplen con otorgar una semana más de vacaciones, pagan los aumentos del salario mínimo y los incrementos en las Afores y cuotas patronales del IMSS.— Joaquín Chan Caamal

A su decir, están conscientes que el régimen de pensiones no aguanta más porque la gente vive más tiempo y muchos se quieren retirar apenas cumplen con los requisitos de la jubilación o pensión.

“No podemos estar de acuerdo con un cambio drástico, si un cambio es gradual y bien ordenado estamos de acuerdo”, subrayó. “Pero si se impone de un día para otro causará problemas a la planta productiva del país”.

“No habrá gente que opere las máquinas con la reducción del horario laboral, las mipymes no tendrán dinero para pagar el sueldo adicional o para contratar más empleados.

“Esto nos llevará a una quiebra, una reducción del tamaño de la empresa, ir a la economía informal o buscar formas de evadir la carga fiscal”.

Todas estas reformas laborales a favor de los trabajadores les parece bien, expuso, pero toda la carga es para las empresas, sin que el gobierno federal implemente un programa de incentivos fiscales o administrativos.

Por esta razón, la inflación de México es muy alta, porque si el gobierno federal carga la mano a las empresas, éstas tienen que subir sus precios. Y este fenómeno económico se puede palpar en las compras de alimentos en los supermercados donde cada día es más cara la despensa alimentaria.

Esta postura sobre la jornada laboral ya la manifestaron organizaciones empresariales como Coparmex, Canacintra, Index y el CCE a los legisladores durante el Parlamento Abierto en Ciudad de México porque consideran que no es el momento ni la forma como plantean realizarlo.

Sin embargo, si al final se aprueba, se tiene que hacer en forma ordenada y paulatina para que no obligue al cierre de muchas pequeñas empresas.

“Ojalá que esta reforma venga acompañada de políticas que no impacten a las empresas, al ingreso de las personas y con estímulos fiscales y administrativos”, señaló.

“Sabemos que los empleados quieren trabajar menos y ganar lo mismo, eso lo tiene que decidir el gobierno. Nos hemos adecuado al nuevo marco jurídico, México tiene una ley de trabajo que data de 1970 y en algunas cuestiones estaba rezagado. Estamos de acuerdo que la gente trabaja mucho, y una semana de vacaciones es muy poco. No tuvimos ninguna objeción, apoyamos la modificación y en este año tienen una semana más de vacaciones al año.

“Eso es muy bueno, los trabajadores se liberan del estrés mental y laboral que sabemos sí existe porque siempre nos afecta. Pasar mayor tiempo con la familia o viajar incentiva el turismo local, siempre estuvimos apoyando para que las vacaciones aumenten”, dijo.

Respecto a los aumentos al salario mínimo, el presidente de Index reconoció que estaba muy rezagado porque en años anteriores sólo subía de 3% a 4%, pero en los últimos cinco años aumentó 20% al año y un acumulado de 140%, lo que es un muy buen incremento en los ingresos de los trabajadores.

“Los aumentos al salario era algo que tenía que darse, estaba muy rezagado. En algunos sectores hubo algunas dificultades porque crecieron los compromisos, las empresas que son intensivas en mano de obra y tienen de 1,000 a 3,000 trabajadores les afectó duramente”, admitió.

“Quiero recalcar que la mayoría de las empresas de exportación pagan arriba del salario mínimo. Con un salario mínimo es difícil que la empresa sea atractiva para el trabajador”.

A su decir, así toda la gente gana más del salario mínimo, además que tienen un esquema de prestaciones atractivo con bonos de producción, de asistencia, puntualidad, de excelencia, subsidio para transporte, comida y ayuda escolar para sus hijos, material para construcción de su casas.

Hoy por hoy, añadió, es difícil que un obrero sobreviva con el salario mínimo.

El empresario destacó que como sabían que el salario subiría mínimo 20% las empresas se prepararon para afrontar este gasto y no los tomó por sorpresa. Sin embargo, lo que piden y es necesario para mantener la planta productiva y continúe su crecimiento es un programa de incentivos para el sector privado.

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