La Bici Ruta confirmó su arraigo en el gusto de los meridanos, yucatecos y turistas porque más de 600 personas, de todas las edades, desafiaron ayer domingo el fuerte calor y la radiación solar matutina para participar en los recorridos en el carril correspondiente de Paseo de Montejo de Mérida.
Las familias salieron a disfrutar del paseo dominical en bicicleta convencional de dos ruedas, bicicletas transformadas de tres ruedas, de cuatro ruedas, con techo o sin techo; patines, patinetas, deslizadores o simplemente una caminata con un perrito bajo la sombra de los frondosos árboles de Montejo.
Lo que sí ocasionó esta temperatura alta es que algunos dueños de mascotas las cargaran cuando tenían que atravesar la calle porque el asfalto queda hirviendo por los rayos solares.
“Lo traigo cargado porque se queman sus patitas, solo camina bajo la sombra”, explicó una joven que pasó a su perrito de lado a lado de la glorieta Justo Sierra.
Una joven de Argentina, Paloma Coello, paseó a su perrita también en los andadores del Paseo de Montejo, y tuvo que realizar varios descansos y acortar a la mitad su recorrido por la Bici Ruta para no deshidratar al animalito.
“Está bastante fuerte el calor”, reconoció la sudamericana, quien tiene 8 meses en Mérida. “No tengo aire acondicionado en la casa, como trabajo desde allí ya estoy pensando en invertir en uno, es muy aplastante, se siente muchísimo el calor”.

Ella es originaria de Córdoba, Argentina, y en esa ciudad azota el frío y calor en forma extrema durante las temporadas estacionales, pero en Mérida es muy constante el fuerte calor. Solo sintió el ambiente fresco en Mérida durante las fiestas decembrinas.
“Salgo muy temprano a pasear a mi perrita o de tarde cuando cae el sol, el resto del día me guardo”, relató.
No es asidua visitante de la Bici Ruta, pero cuando puede acude a disfrutar porque le parece un lindo paseo familiar el que se realiza los domingos en Paseo de Montejo. Ella no conoce toda la ruta completa, la cual atraviesa el centro y llega a la Ermita.
Según dijo, le gusta mucho la ciudad de Mérida, tiene un hermano que trabaja y vive aquí, y lo más probable es que ella también se quede en esta ciudad que le encanta.
Los patinadores Alejandro Espinosa Piña y Shiomara Flores Lizcano hicieron leve descanso sentados en la acera por el sofocante calor. Ellos van todos los domingos, ya sea en bicicleta o patines, pero van a las 9 de la mañana porque no es alta la afluencia de ciclistas y pueden desplazarse a cierta velocidad. Se retiran a las 11 de la mañana cuando el carril confinado está atiborrado de bicicletas de todo tipo.
“No es lo mismo patinar a las 9 que a las 12 del día cuando está caliente el medio ambiente, te sofocas mucho”, señaló el joven abogado.
Quienes también padecen el fuerte calor son unos 50 jóvenes universitarios que guían a los ciclistas en los semáforos, regulan la velocidad y auxilian a quienes caen de los vehículos.— Joaquín Chan Caamal.
Los jóvenes trabajan de 8 de la mañana a 12:30 del día sin alguna compensación porque es parte de su servicio social en sus escuelas. Para mitigar un poco la ola de calor, sus coordinadores los mueven de lugar a otro cada media hora, los abastecen de agua y les dan una merienda.
“Estamos desde que se abre la Bici Ruta, es un paseo para el disfrute de los meridanos, pero también vienen turistas”, dijo Miguel Sánchez, alumno del Instituto Tecnológico de Mérida que lleva 4 meses de 6 que tiene que cumplir.
“Hoy vinieron más de 600 personas, está fuerte la ola de calor”, señaló el joven mientras alzaba el disco de alto manual para detener la circulación de los ciclistas y patinadores.
A lo largo de la Bici Ruta se instalan estaciones en cada 100 metros. A cada uno se le asigna 6 o 8 jóvenes que cuidan los cruceros, vigilan que los ciclistas no vayan a velocidades que puedan causar alguna lesión o para dar algún auxilio a quienes sufren algún incidente dentro del carril confinado.
Por ejemplo, un niño derrapó en su bicicleta en el paso peatonal oriente que lleva a Walmart. Cayó estrepitosamente por el frenado brusco, Miguel Sánchez lo incorporó y preguntó si estaba bien. La joven que acompañó al niño le hizo una revisión ocular y vio que tenía un pequeño raspón en la rodilla, por lo que ambos siguieron “bicicleteando”.
Entre los ciclistas apareció un personaje con una frase que llamaba la atención de los sedientos: “paletas, bolis”.
Luis Alberto Zapata empujó su carrito de paletas en la ciclovía del Paseo de Montejo porque estuvo desocupada porque se habilitó todo un cuerpo de circulación de esta emblemática avenida para los ciclistas.
Dos jóvenes lo pararon para comprar paletas, pero aún con el fuerte calor y necesidad de hidratación sus productos “no vuelan como pan caliente”. Tiene que caminar y empujar el carrito de paletas por varios kilómetros para vender su dotación de 40 paletas y 60 bolis del día.
“Está muy fuerte el calor, tengo algo de venta. Cada domingo vengo a la Bici Ruta y se me gasta alrededor de las 2 o 3 de la tarde”, comentó al reportero.
Dice que a las 9 de la mañana sale de la fábrica de paletas Happy Boy, ubicado cerca del zoológico El Centenario, camina por la calle 59, pasa por el parque de Santiago, sigue hasta el centro de la ciudad y termina su recorrido del domingo en el Monumento a la Patria, que es donde se concentran la gente y los turistas.
Durante la semana tiene que buscar otras rutas para vender y en ocasiones llega a Kanasín. El sábado, según contó, caminó de la paletería hasta colonias del oriente de Mérida, como Pacabtún, Mulchechén, Granjas, y siguió a San Camilo, Mulchechén y el centro de Kanasín.
Son más de 20 kilómetros de recorrido a pie para vender sus paletas y bolis, pero finalmente agota su cargamento.
“Tomo mucho suero, agua a cada rato, pero ayer sentí que me estaba desmayando, tomé dos litros de agua y me recuperé”, dijo el paletero, quien también compra comida durante sus recorridos.
“Bendito Dios, todo se gasta por el calor”, señaló el vendedor que vive en la colonia Francisco I. Madero.
Vende a $15 las paletas y $10 los bolis. Su salario es por comisión, obtiene un porcentaje por cada producto y dice que este oficio le permite vivir honradamente.
