Estereotipos tradicionales de conductas han generado la idea de que el varón tiene un papel secundario en la crianza de los hijos. Sin embargo, muchos papás contemporáneos demuestran lo errado de esa premisa y reclaman un papel más activo en esa labor.

Para el mercadólogo Héctor Carillo, quien tiene una hija pequeña, ser papá es darlo todo por la familia y esforzarse día a día. “Su salud y su bienestar es lo más importante”.

Para Héctor, su padre ha sido un gran ejemplo para aprender a ser papá.

“Ser papá es lo más grande del mundo”, dice por su parte el almacenista José Luis Tun. Cuenta que sufrió durante la pandemia, ya que su pequeña nació en la cuarentena y al ver su fragilidad sentía que perdería todo si a ella le pasaba algo.

En las calles del centro meridano ya es común ver a más padres solos con sus pequeños, unos llevando con seguridad las carriolas, otros cargando sus mochilas, y en esta época de calor asegurándose que se hidraten bien y que coman.

El comerciante Pablo Morales dice que sus tiempos libres los dedica a sus hijos. A su paso por el Centro, junto a su esposa, se percató que su pequeño estaba cansado y como un buen guardián lo cargó y dejó que durmiera sobre su hombro mientras seguían su camino.

Edi de la Cruz Tun Chan cuida a sus tres pequeños. Cuando le preguntan qué se siente ser padre, dice “un ching… de alegría”. El joven albañil soporta el intenso calor de Mérida en sus labores para alimentar bien a su familia.

“Puedes trabajar mucho y ver que a veces no alcanza, pero sigues haciendo lo mejor”, dijo.

“No se rindan papás, a pesar de lo difícil que llegan a ser los días, no se rindan”, señaló mientras esperaba con su pequeño el autobús de regreso a casa.