Transitar en el centro de la ciudad es cada vez más complicado, debido al caos vial generado por los cierres de calles y el exceso de vehículos que ingresan a la zona.
Debido a los trabajos de construcción que se realizan en algunos tramos de la calle 60, como en el rumbo del parque de Santa Lucía, se registran embotellamientos viales.
En esta zona, los peatones pasan problemas para cruzar la calle, debido a que muchos conductores que transitan sobre la calle 55, al ver que la calle 60 esta cerrada a la circulación, no respetan cuando el semáforo les marca rojo, impidiendo que los peatones puedan cruzar de forma segura.
En otras zonas, hay momentos en que los semáforos y policías municipales que dirigen el tráfico quedan rebasados y quienes tuvieron luz verde para continuar su trayecto quedan varados en medio de la calle.
La fluidez vial ocurre de manera natural conforme avanzan los vehículos, pero generalmente todo el tiempo está atascada de autos, camiones y motos.
Crece el caos vial en el Centro
La calle 62, de la 45 a la 65 del Centro Histórico de Mérida, recibe la mayor carga vehicular y eso propicia la paralización del tránsito en esta vía y en algunos cruceros donde convergen el mayor número de vehículos motorizados en horarios pico.
Hay tramos de la calle 60 cerrados por los trabajos de albañilería en lo que será el corredor turístico de esa arteria, así como de las esquinas con la 59 y la 51. Además, está el recorte de un carril en los cruceros de la 61 con 62 y 62 con 63, lo que agrava más el caos vial y ocasiona que la circulación sea a vuelta de rueda.

En un recorrido por la calle 62 y las calles alternas de la 60 se observó que la carga vehicular es más intensa en la 62 y la 64 para la circulación de norte a sur y de sur a norte, pero en general los embotellamientos viales son un calvario en todas las vías del centro por la lenta circulación que prevalece.
Incluso, hay momentos en que los semáforos y policías municipales quedan rebasados y quienes tuvieron luz verde para continuar su trayecto quedan varados en medio de la calle porque no pudieron avanzar.
El recorrido se inició en la esquina de la avenida Cupules con calle 62, donde está el Centro Internacional de Congresos. El crucero de las avenidas Cupules y Colón se atiborra de vehículos en luz roja del semáforo, pero cuando tienen luz verde para continuar el flujo vehicular es rápido porque hay una distribución vehicular.
Además, hay una sincronía de los semáforos que permiten el avance rápido hasta la calle 43.
A partir de la calle 45, sobre la 62, empieza el calvario de los conductores porque el tránsito se vuelve lento y las señales de los semáforos quedan rebasadas porque aunque den luz verde, los vehículos no pueden avanzar por la larga fila.
En la 49 los problemas de circulación son peores por el cierre de la 51 por trabajos en la calle 60. En este tramo se destapa la desesperación de los conductores por la paralización del tránsito y empieza los ruidos del claxon de muchos vehículos. O empieza el gana-gana para sortear algún vehículo estacionado y volver al carril de circulación.
El cruce de las calles 62 con 59 es el más conflictivo porque los vehículos en forma obligada tienen que circular sobre la 62, así vengan de la 59 o la 62. Eso complica más el tránsito porque los autos ni avanzan ni dejan avanzar, y ni el policía municipal o el semáforo pueden resolver este atascamiento vehicular por la gran cantidad de unidades que circulan en esta arteria.
Estrangulan calles del Centro

La fluidez vial ocurre de manera natural conforme avanzan los vehículos, pero generalmente todo el tiempo está atascada de autos, camiones y motos.
Lo único que pueden hacer los policías municipales es reportar por radiocomunicación el caos que presencian. Y aquí es donde la policía municipal aplica la estrategia de estrangulamiento de carriles en las esquinas de las calles 62 con 61 y 62 con 63 porque la corporación cierra con conos el carril continuo, lo que reduce la calle a un carril y en un solo sentido, o de plano, el agente bloquea toda la vía y hasta que queda despejada la reabre al tránsito.
Según se observó, los policías aplican distintos criterios para el control del tráfico vehicular. En la esquina de las calles 62 con 61, el agente mantuvo en forma permanente el cierre de un carril, por lo que los vehículos forzosamente debían circular sobre la 61 de oriente a poniente. Salvo un automóvil pequeño que se “atrevió” a maniobrar para dar la vuelta de la 61 a la 62, casi todos los vehículos optaron por seguir en línea recta su trayecto sobre la 61, lo que genera el atiborramiento de vehículos.
En la esquina de las calles 62 con 63, el policía municipal observó por dónde se acumulaba el tránsito y extendía los 8 conos naranjas para impedir que los vehículos que circulaban sobre la 62 continuaran sobre la 63.
Estos cierres momentáneos los aprovecharon los peatones para cruzar la calle en forma segura, sin prisas ni riesgo de algún atropellamiento, sin correr y sin tener que sortear vehículos. Sin embargo, este cierre de carril también provocó que algunos conductores usaran el espacio para estacionar sus vehículos porque estuvo libre y sin algún riesgo de que les aplicaran una multa por dejar el vehículo en franja amarilla.
En este mismo crucero, el policía cerró totalmente la calle 63 con 62 para que se desahogara el tránsito varado. Sin embargo, la medida empeoró el tráfico sobre la 62 porque quienes quisieron seguir su viaje sobre la 63 ya no pudieron. Tuvieron que circular sobre la 62 ante el enojo de los conductores porque el uniformado los desvió de su ruta original y los empujó al centro del caos vial por varios minutos más.
El embotellamiento vehicular se extendió a la calle 65 y 67, pero en esta última, la dificultad para la circulación no fue el cierre de calles, sino que fue por los paraderos del transporte urbano que ocupan la 67 y que no tienen sincronización para salir de sus paraderos.

Los autobuses ocupan un carril completo de la 67 y cuando llega otro debe esperar que salga el que cederá su espacio, lo que frena el tráfico momentáneamente.
Sin duda, es vital la calle 60 para darle fluidez a la vialidad del centro de la ciudad, pero sin duda, el cierre de esta arteria también genera un tráfico peatonal masivo y seguro.
Contrario a la carga vehicular que resienten las calles 62 y 64, las calles adyacentes del lado oriente, la 58 y 56, no tienen esa súper saturación vehicular. El tráfico sí era intenso por momentos, pero no se formó larga fila de vehículos ni bloqueo de cruceros, por lo que la circulación del tránsito fue normal.
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