Por la sonrisa, parecería que el general Domiro García (izquierda), responsable de la seguridad de Luis Donaldo Colosio (al frente), está en amable plática con Fernando Romero. En realidad, según recuerda éste, le estaba llamando enérgicamente la atención por una escala en Maxcanú
Por la sonrisa, parecería que el general Domiro García (izquierda), responsable de la seguridad de Luis Donaldo Colosio (al frente), está en amable plática con Fernando Romero. En realidad, según recuerda éste, le estaba llamando enérgicamente la atención por una escala en Maxcanú

En la noche del 24 de febrero de 1994, en forma discreta pero muy activa, elementos del Estado Mayor Presidencial asignados a la campaña de Luis Donaldo Colosio Murrieta montaron una operación de búsqueda en un sector del Paseo de Montejo y calles aledañas.

¿A quién buscaban? Nada menos que al candidato presidencial, quien horas antes se les había “extraviado” en el hotel y nadie sabía de su paradero.

De pronto se asomó una combi conducida por Fernando Romero Ayuso, entonces candidato del PRI a diputado federal, quien llevaba de pasajero a Colosio Murrieta.

Encolerizado, aunque se esforzaba por moderar sus expresiones, el general Domiro Roberto García Reyes, responsable del equipo de seguridad del candidato presidencial, se acercó a Romero Ayuso, lo tomó del brazo y le dijo. “Ya, muchacho, ¡fue tu última!”

Ese día, como hemos publicado, fue la única visita de Luis Donaldo Colosio a Yucatán como abanderado del PRI a la presidencia del país. Un mes después, el 23 de marzo, las balas acabaron con su vida en la colonia Lomas Taurinas de Tijuana, Baja California.

Dos reprimendas

Treinta años después del magnicidio, Romero Ayuso, quien fue diputado federal y local y dos veces alcalde de Tekax, relata dos anécdotas de la visita del malogrado candidato, que incluyeron sendos regaños del general García Reyes.

El primer recuerdo está relacionado con hechos anteriores al “extravío” en el hotel.

Aquel 24 de febrero de 1994, relata el político tekaxeño, una comitiva yucateca recibió a Colosio en Halachó, procedente de Campeche.

“En el autobús me sentaron junto a él, y aproveché para comentarle que unas artesanas de Maxcanú querían conocerlo y saludarlo”, explica. “Me dijo que le parecía bien y pidió que se lo comunicara al general Domiro García. Éste aceptó y el autobús se detuvo en las afueras de Maxcanú”.

En ese lugar estaban las artesanas y unas vendedoras de jícamas, quienes solicitaron al candidato presidencial que les gestionara un local donde pudieran vender sus productos, pues lo hacían expuestas al sol y la lluvia.

Esta construcción, a las afueras de Maxcanú, fue abandonada poco tiempo después de su levantamiento. Funcionó como local de venta de artesanías, por ofrecimiento de Luis Donaldo Colosio a artesanas
Esta construcción, a las afueras de Maxcanú, fue abandonada poco tiempo después de su levantamiento. Funcionó como local de venta de artesanías, por ofrecimiento de Luis Donaldo Colosio a artesanas

Colosio, quien había sido secretario de Desarrollo Social, les dio a las solicitantes su palabra de que se les construiría un local. Y cumplió. Aunque nunca llegó a verla, la obra se realizó y poco tiempo después cayó en el abandono.

De acuerdo con Fernando Romero, la escala en Maxcanú no fue del agrado del general García Reyes, por las condiciones del lugar —las afueras de la cabecera— y la forma en que se desarrolló el encuentro con las mujeres.

Dureza con sonrisa

Por la sonrisa, parecería que el general Domiro García (izquierda), responsable de la seguridad de Luis Donaldo Colosio (al frente), está en amable plática con Fernando Romero. En realidad, según recuerda éste, le estaba llamando enérgicamente la atención por una escala en Maxcanú
Por la sonrisa, parecería que el general Domiro García (izquierda), responsable de la seguridad de Luis Donaldo Colosio (al frente), está en amable plática con Fernando Romero. En realidad, según recuerda éste, le estaba llamando enérgicamente la atención por una escala en Maxcanú

“Allá me dio el primer regaño, en forma extraña porque lo hizo con una sonrisa y a la vez con dureza”, recuerda el exlegislador. “Me dijo que no se podía exponer así al candidato”.

De Maxcanú se dirigieron a Umán, sede de una concentración política. Más tarde, en Mérida, se realizó un mitin en la Casa del Pueblo, en la cual Romero Ayuso estuvo junto a Colosio al igual que otros priistas como Eric Rubio Barthell y Roque Castro González.

Más tarde, camino al hotel donde se hospedó —antes visitó el Diario—, el candidato presidencial indicó a Romero Ayuso que se sentía cansado y quería salir un momento de la rutina.

Y repentinamente exçlamó: “¡Me voy a escapar!”

Así, recuerda el exalcalde sureño, acordaron verse en secreto en el tramo donde hoy está el consulado de Estados Unidos, a las 6 de la tarde.

Fernando Romero llegó en la combi de su propiedad. El candidato presidencial llevaba lentes oscuros, sombreros y ropa deportiva, para tratar de pasar inadvertido.

“Trolebús” y panuchos

Se dirigieron a La Reina de Montejo, donde Luis Donaldo Colosio probó los “trolebuses”. No faltó quien lo reconociera, a pesar de los lentes y el sombrero, y le pidiera una foto.

“Muy amable, él dijo que no quería fotos, y así fue”, señala el informante. “Entonces me indicó que prefería otro sitio, que fuera más tranquilo”.

“Le dije que podíamos ir a un lugar cercano a comer salbutitos y panuchos. Así fuimos a la Susana Internacional, de Kanasín. Allí no lo reconocieron. Le llamaron la atención los panuchos, por el tamaño con que los hacían en ese restaurante”.

Mejor hablar de “Cholo”

¿De qué platicaron?, le preguntamos.

El entrevistado responde: “Nada de política, como él lo pidió. Hablamos de Cholo (el fallecido cómico regional Héctor Herrera) y de otras cosas, pero no de política”.

Al terminar la cena, los candidatos —uno a la presidencia y otro a una diputación federal— se dirigieron de regreso al hotel. No imaginaban la movilización que habían ocasionado.

“Allá vino la segunda ca…”, señala el político yucateco. “Estaban buscando a Colosio en las calles cercanas cuando llegamos en la combi. Al estacionar y bajarnos, Domiro García me tomó del brazo y me advirtió: Ya, muchacho, ¡fue tu última”.

Fue el final de la aventura. Sus protagonistas no se volvieron a ver. Solo uno alcanzó el cargo para el que fue postulado.— ÁNGEL NOH ESTRADA

angel.noh@grupomegame dia.mx

El PRI Refundación y deterioro

Fernando Romero dice que es necesaria la refundación del PRI, partido en el que militó.

Los que usaron al partido

El partido se está deteriorando, afirma el exalcalde de Tekax y exdiputado local y federal. Se critica a los “chapulines”, como se llama a los que se van a otros partidos, pero ¿quién dice algo de los que se hicieron millonarios al amparo del PRI, de los que usaron sus puestos para sus fines personales y para enriquecerse?

Señalamientos incómodos

En su caso, afirma que a muchos dirigentes no les gustaba su actitud crítica y los señalamientos sobre asuntos internos, como la omisión de muchos militantes en el pago de cuotas. Está en desacuerdo con la alianza que se hizo con el PAN.

Informes legislativos

Romero Ayuso, campeón nacional de salto con garrocha en su época estudiantil, recuerda que él impulsó los informes de diputados federales y locales, algo que solo hacían los alcaldes y el gobernador.