Convicto por brutal crimen que cometió en Chacsinkín en 2003
A casi 11 años que mató a su amasia, el septuagenario Felipe Cab Cab quiere que le cambien su condena para salir del penal de Tekax, ciudad del sur de Yucatán.
En este julio de 2024, el Juzgado Primero de Ejecución de Sentencia en Materia Penal de Yucatán informó que Felipe Cab Cab solicitó la “sustitución o la modificación de la pena privativa de libertad” que la Primera Sala del Tribunal Superior de Justicia del Estado le impuso el 27 de junio de 2005 en la sentencia de segunda instancia que lo declaró culpable del delito de homicidio calificado de María del Carmen Blanco, “por alguna pena o medida de seguridad no privativa de libertad”.
Anatolio Mukul May, entonces alcalde de Chacsinkín (municipio del sur de Yucatán), interpuso la denuncia por homicidio, indicó el Juzgado 1o. de Ejecución de Sentencia en su notificación de la petición de Felipe Cab Cab publicada en el Diario Oficial del Estado de Yucatán.
El crimen, con un molcajete
Según los archivos del Diario de Yucatán, Felipe Cab Cab tenía 60 años de edad cuando el 6 de octubre de 2003 asesinó a golpes a María del Carmen Blanco, de 45 años de edad, en la casa donde vivían, en la calle 16 entre 25 y 27 de Chacsinkín.
Tras el crimen, Felipe Cab Cab ingirió el insecticida “lanate” para suicidarse. En el hospital Agustín O’Horán le salvaron la vida y de ahí lo trasladaron al penal de Tekax.
En ese entonces, autoridades municipales y vecinos informaron que Felipe y María llevaban cuatro años viviendo juntos, con dos hijos de ella, una adolescente de 14 años y un niño de 10 años.
Según relataron, desde la noche del domingo 5 de octubre, Felipe y María se embriagaban con Martiniano Cab Chablé, hijo de Felipe, quien tenía 30 años de edad y se retiró al amanecer.

Era una reunión para sacrificar un cerdo para celebrar el cumpleaños de la hija adolescente de María.
Pero, a las 6 de la mañana del lunes 6 de octubre, la pareja comenzó a discutir, luego Felipe golpeó a puñetazos a María y después con un molcajete le destrozó la cabeza. La mujer murió a las 7 a.m.
Intentó defender a su madre
El niño despertó por los gritos de su madre e intentó defenderla, pero Felipe le propinó varios manotazos. Luego despertó la adolescente, quien dormía en otro cuarto y halló a su hermano menor llorando en un rincón.
Juntos, los hermanos salieron de la casa y pidieron ayuda a Martiniano, quien fue a la vivienda y encontró a su padre convulsionando y retorciéndose de dolor, y a María muerta. Luego llegaron vecinos, pero pasaron las horas y a las 10 a.m. avisaron a la Policía. Fue entonces que a Felipe lo llevaron a una clínica del vecino municipio de Peto y de ahí al O’Horán.
Aquella trágica mañana se informó que Felipe Cab Cab ya había estado preso ocho años por violar a su propia hija y, al salir del penal, empezó a vivir con María, a quien golpeaba con frecuencia. Además, meses antes de su crimen, se peleó a golpes y machetazos con su hijo mayor y le quedaron cicatrices de los machetazos en la cara.
María del Carmen dejó siete huérfanos: dos en Chacsinkín, dos en Peto y tres en Estados Unidos.
Incredulidad sobre su propio crimen
Siete días después, el 13 de octubre de 2003, al rendir su declaración preparatoria en una cama del O’Horán, Felipe Cab Cab declaró al personal del entonces Juzgado 7o. de Defensa Penal que no creía que él hubiera ultimado a su amasia. “Cuando salga de aquí iré a mi casa a ver si en verdad murió mi mujer”, les dijo.
Una familia en problemas económicos, tras el crimen
Para entonces, Bartolomé, esposo de María y campesino de Peto, ya pasaba mayores apuros para mantener a cuatro de sus hijos porque, dijo, “en Peto no hay trabajo” y tenía que viajar a Mérida, donde laboraba cultivando el terreno de un meridano.
“Llevaba muchos años separado de mi esposa, quien se fue a vivir con otro luego que viajé a Estados Unidos hace casi 10 años (en 1993). Retorné hace seis y me fui a Mérida. Desde entonces ella se hacía cargo de nuestros dos hijos más pequeños”, narró el viudo en aquel octubre de 2003, en entrevista con Diario de Yucatán.
Asimismo, explicó que María y él tuvieron siete hijos, de los cuales los tres mayores (una mujer de entonces 25 años y dos hombres de 23 y 20 años) residían en Estados y retornaban a Peto tras enterarse de la muerte de su madre; dos adolescentes de 17 y 15 años, la adolescente de 14 y el niño de 10.
Los menores de 17 y 15 años vivían en Peto con los padres de Bartolomé, dos octogenarios, quienes también comenzaron a cuidar a los más pequeños tras el asesinato de María.
“La situación es muy triste, pero ya pasó y ahora tengo que ver la manera de sacar adelante a mis hijos”, expresó Bartolomé.
En 2003, cuando María fue asesinada, el Código Penal de Yucatán no incluía aún el delito de feminicidio. Por eso Felipe Cab Cab fue juzgado y sentenciado por homicidio.
Pide salir del penal del sur de Yucatán
En este 2024, el Juzgado 1o. de Ejecución de Sentencia atiende la petición de Felipe Cab Cab para que se le cambie su condena de prisión por otra que le permita salir del penal de Tekax.
En su sitio en internet, el Poder Judicial de Yucatán tiene disponible para consultas solo las sentencias por homicidio que el Tribunal Superior dictó en el período 2007-2024. Felipe Cab Cab fue condenado en 2005.
