Un momento del conversatorio “Duelo colectivo. Lucha incansable”, que ayer se realizó en el Museo de Antropología Palacio Cantón
Un momento del conversatorio “Duelo colectivo. Lucha incansable”, que ayer se realizó en el Museo de Antropología Palacio Cantón

“El dolor está aquí y no aquí”, dijo Clara María Gutiérrez Centeno, señalando su corazón y luego sus labios, tras relatar la búsqueda de su hijo Héctor Huesca Gutiérrez, “levantado” y asesinado en Jalisco en mayo de 2020.

Clara, fundadora de la organización “Familias buscadoras de Yucatán”, fue una de las participantes en el conversatorio “Duelo colectivo. Lucha incansable”, que la mañana de ayer se llevó al cabo en el museo “Palacio Cantón”.

La charla, según se dio a conocer, es la primera de tres que el museo organiza con motivo de la exposición “Duelo colectivo. ¿A quién le lloras?”, de Elena Martínez Bolio, quien también participó en el conversatorio.

Completaron la mesa, Amelia Ojeda Sosa, consejera jurídica de la Unidad de Atención Sicológica, Sexológica y Educativa para el Crecimiento Personal (Unasse), y la reportera Claudia Arriaga Durán, quien compartió cómo fue qué comenzó a investigar sobre personas desaparecidas.

Clara relató la historia de la desaparición de su hijo, desde que ella decidió emigrar a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades para mantener a su familia.

La mujer, originaria de Halachó, no pudo llegar a EE.UU., y se quedó en Jalisco donde, al poco tiempo, la alcanzó su hijo con la idea de trabajar allí un año.

“En casa mi hijo era un angelito, pero en la calle no sabemos con quién se llevaba”, dijo Clara al tratar de explicar la desaparición forzada de su hijo, quien, además, estaba diagnosticado con epilepsia.

Recordó que la noche anterior a la desaparición su hijo la llamó al trabajo por una hora. “Yo no sabía que se estaba despidiendo”. En la mañana siguiente, cuando ella regresó a la casa, Clara vio “todo de cabeza”.

“Le pregunté al dueño de la casa donde vivíamos, y él me dijo: ‘Nosotros nos subimos al techo y él no pudo subir’. En ese mismo momento llegó a mi teléfono (el mensaje): ‘se ching… a los cinco cabrones’”.

Admitió que por ignorancia o miedo no puso una denuncia y se dedicó mejor a buscar ella misma a Héctor. “No lo pude hallar, y me regresé a Yucatán, pero las Mamás Buscadoras de Jalisco me mandaron imágenes donde estaban los restos de mi hijo”, para entonces ya habían pasado 3 años de la desaparición.

Decidida y con el apoyo de la Dirección de Búsqueda de Personas del gobierno del estado, regresó a Jalisco donde pudo ver los restos de su hijo, distribuido en cinco bolsas.

“Yo decía: ¿por qué en cinco bolsas? Y era porque en una bolsa había cinco brazos. No reconocí el brazo derecho. Sacaron otra bolsa con otros cinco brazos y sí, un brazo era de él por el tatuaje”. Clara espero que saquen otras bolsas, pero su mente quedó en blanco y no pudo reconocer cuáles partes eran de Héctor.

Ella se regresó a Yucatán y las autoridades quedaron en llamarla, pero nunca pasó. Fueron las madres buscadoras, quienes la contactaron y compartieron imágenes de restos con tatuajes que coincidían con los que Clara había subido a redes sociales.

De nuevo en Jalisco, se topó con que no le podían entregar los restos de su hijo porque faltaba un brazo sin identificar. Ella pidió que le den las otras partes y que luego regresaría por el brazo, pero la respuesta fue negativa.

Para su fortuna, en esas fechas se celebraba la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, y una de las ponentes era Cecilia Flores, madre buscadora de Sonora. Clara acudió a la presentación y pidió el micrófono para exponer su caso y decir que no buscaba justicia ni culpables, sólo recuperar el cuerpo de su hijo.

Dijo que al finalizar la presentación recibió una llamada de las autoridades, diciéndole que puede pasar por el cuerpo de su hijo, pero sin el brazo sin identificar. Era el 8 de diciembre. El cuerpo finalmente llegó a Yucatán el día 12 y enterrado el 13.

Clara relató que una vez que recibió el cuerpo, decidió darle carpetazo al caso, aunque con la opción de volverla a abrir.

“Aunque abra carpeta otra vez, esa persona no me va a regresar a mi hijo”, dijo Clara, quien solo regresaría a Jalisco para recoger el brazo que falta de su hijo, en dado caso que los otros cuatro, que están en la bolsa que le mostraron, sean identificados”, dijo al final de la charla, en la que agradeció a todos los que la ayudaron.

Indolencia ante desapariciones

Claudia Arriaga compartió que su inquietud por el tema de los desaparecidos surgió a raíz de la desaparición de un familiar suyo en Nuevo León.

Eso, dijo, le hizo preguntarse ¿por qué no se hablaba del tema en Yucatán? Algo que descubrió, según indicó, fue que en el estado, contrario a las desapariciones de menores o de mujeres, las fichas de búsqueda de hombres de 18 a 59 años no se publicaban.

“ Las fichas comenzaron a publicarse apenas el año pasado”, apuntó.

El tercer conversatorio aún no tiene fecha, informó personal del museo, pero sería antes de septiembre, pues ese mes se retiraría la muestra de Elena Martínez Bolio.

Fosas en Yucatán

La reportera Claudia Arriaga Durán dijo que las autoridades federales tienen registro de una fosa clandestina en Yucatán, aunque ésta no es reconocida por las autoridades estatales.

“En esa fosa —señaló— se encontraron los restos de dos mujeres, madre e hija, que fueron reportadas como desaparecidas en Tekax. La desaparición había sido reportada en 2007 y las osamentas fueron halladas en 2013“.

Jorge Iván Canul Ek es licenciado en Periodismo y Ciencias de la Comunicación y actualmente reportero de la Agencia Informativa Megamedia. Tiene 22 años de trayectoria en los medios, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2004. Los temas de arte y cultura, comunidades, ciudadanos y espectáculos son su especialidad. Con especial gusto por la crónica para el desarrollo de sus historias.