El (autobús del Sistema) Va y Ven dañó mi fachada y tiró varias tejas. Eso fue en abril y aún sigo esperando que el gobierno lo arregle, denuncia una vecina del fraccionamiento Manzana 115.
Desde hace meses la denunciante ha solicitado a las autoridades que reparen el problema, le den el dinero para contratar a alguien que lo haga o al menos le ofrezcan alguna otra solución, sin respuesta, por lo cual se comunicó con Diario de Yucatán para exponer su caso.
Todo comenzó el 23 de abril de este año. Alrededor de la una de la tarde, la mujer se encontraba en el paradero del Va y Ven que recién habían instalado casi frente a su casa, la número 729 en la calle 97-F entre 66-A y 66-B.
Junto a ella había un par de personas, incluyendo estudiantes de la secundaria “Gonzalo López Manzanero”, quienes aguardaban la llegada del camión de la ruta 66 Amapola.
“No tomen fotos”
Al poco rato llegó la unidad marcada como “MO 030”, que en su arribo —al parecer por un mal cálculo— una parte del frente golpeó el letrero.
Éste se dobló de tal manera que se estampó con la fachada de tejas, varias de las cuales se rompieron y otras quedaron “medio zafadas”, relató la denunciante.
La chofer apagó el autobús y tanto a los usuarios que estaban dentro como los de afuera les pidió que no tomen fotografías ni lo suban a las redes sociales.
Después se dirigió a mí y me pasó el contacto de una funcionaria (la “licenciada Morales”) que supuestamente me ayudaría a gestionar los arreglos a la casa, dijo. Esa misma tarde le envié un mensaje de WhatsApp y me respondió disculpándose por lo ocurrido y que trabajadores irían a ver “lo de sus dos tejas”.
“Menciono lo de las dos tejas porque desde la primera comunicación la licenciada Morales, ese es el único dato que tengo de su nombre, fue enfática en que sólo repararían dos tejas. Se me hizo raro, pero no lo pensé mucho”.
Daños causados por el autobús de Va y Ven
Tras el choque, el cual quedó captado por las cámaras de seguridad de la vivienda, el letrero se quedó inclinado unos 90 grados.
Luego de pasarle mi dirección y ubicación, quedé al pendiente de sus mensajes, compartió la informante. Días después le pregunté si había algún avance y me dijo que vendrían a finales de mayo.
—El 22 de mayo, un mes después del accidente, me comuniqué otra vez y respondió que estaba en espera de que le contestara el departamento de mantenimiento, el cual iría a mi casa esa misma tarde. No entiendo por qué no me avisaron antes y le aclaré que yo estaba en el trabajo.
—Como no pasó nada, el 1 de junio le mandé otro mensaje y ella me contestó el día 3, comentando otra vez que esperaría a que le contesten en mantenimiento.
–Ese mismo día vi que el letrero había comenzado a inclinarse más, de modo que le envié una foto. La licenciada Morales respondió que pasó el reporte y sorprendentemente lo arreglaron en uno o dos días, pero nada sobre el tema de mi casa.
—A mediados de año comenzaron las lluvias y eso causó que dos tejas más se cayeran, pues habían quedado endebles.
—Como pasaba el tiempo me preocupé de que las tejas puedan caerse sobre alguien, vivo cerca de un parque y a cada rato pasan niños por acá, además de las personas que se dirigen al paradero. Le pregunté a la funcionaria, el 15 de junio, si había alguna forma de que me dieran el dinero para que yo contratara la reparación.
Su respuesta fue lo que empezó a molestarme por toda esta situación, refirió. Me preguntó, y cito, “cuánto pretende que le paguen por las dos tejas”. Yo le respondí que obviamente nadie me va a cotizar sólo dos tejas.
—No sé si creía que los iba a extorsionar pidiéndoles que remodelen toda mi casa, sólo quiero que arreglen lo que ellos mismos dañaron.
—Al plantearle mis preocupaciones de que las tejas pudieran lastimar a alguien, ella me contestó: “La burocracia es lenta, señora”.
—Siguieron pasando los días, así que el 1 de agosto le envié un mensaje preguntándole si harían algo. Al día siguiente me dijo que me llamarían y hasta hoy no recibo llamada alguna.
—El 2 de agosto fue mi última comunicación con esta gente. Envié un reporte al Chatbus y nada. Ya estamos a mediados de septiembre, este gobierno ya se va y quién sabe si el próximo me echará la mano. Sólo quiero una solución.— Megamedia
