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“No ha sido fácil”, dice Miguel tras perder una pierna: una historia de resiliencia

Miguel Ángel Sosa Yupit, originario de Mérida, enfrenta cada día con una fortaleza que pocos pueden comprender.

A los 10 años de edad su vida dio un giro inesperado cuando un accidente le costó la pierna izquierda.

En lugar de rendirse ante la adversidad, Miguel decidió reescribir su historia, transformando su discapacidad en un motor de superación personal y profesional.

“Estaba chico, no me percaté del estado en que se encontraba mi pierna, no decía nada. Esto provocó que mi rodilla tuviera gangrena y se tuvo que amputar mi pierna izquierda”.

No fue nada fácil, era un niño”, recuerda con una mezcla de tristeza y resiliencia en su voz.

  • Miguel Ángel Sosa Yupit tiene su propio taller de reparación de bicicletas en la colonia Roma de Mérida

La pérdida de su pierna no sólo significó un reto físico, sino también una serie de obstáculos emocionales y sociales que Miguel tuvo que aprender a superar desde una edad temprana.

Burlas y discriminación

La vida de Miguel no fue sencilla. Durante su infancia y adolescencia tuvo que lidiar con burlas y discriminación que afectaron profundamente su autoestima.

Además, la falta de empleo debido a su discapacidad agravó sus dificultades.

Nadie quería contratarme, creían que no era útil”, dice el entrevistado con una tristeza resignada.

Pero en lugar de dejarse vencer, optó por aprender habilidades que le permitieran salir adelante.

Miguel encontró su vocación en la reparación de bicicletas, un arte que comenzó a dominar con gran dedicación.

“Aprendí a reparar bicicletas de niño, decidí que podía lograr muchas cosas y una de ellas era montar una bicicleta”, explica.

La primera bicicleta adaptada que reparó fue un símbolo de su resistencia y creatividad.

Fue difícil al principio, ya que tus dos piernas hacen que tengas equilibrio, pero no sé cómo saqué las fuerzas y lo logré”.

llAprendizaje

Con el objetivo de mejorar sus habilidades y ampliar sus oportunidades, Miguel tomó cursos en el Centro de Capacitación para el Trabajo Industrial (Cecati) 30, en la colonia Vicente Solís.

Allí aprendió a reparar no sólo bicicletas, sino también electrodomésticos como ventiladores, planchas y licuadoras.

Este conocimiento le permitió diversificar su trabajo y ofrecer una gama más amplia de servicios a sus clientes. “No es fácil reparar las cosas”.

“Actualmente, la dificultad de conseguir piezas o cuando el equipo está oxidado por falta de mantenimiento puede ser un desafío. Las piezas las consigo en diferentes partes; me voy en la moto porque a veces me queda lejos ir en bicicleta”.

Su taller de bicicletas, un espacio de esperanza y resiliencia

A sus 55 años, Miguel vive con su madre en la colonia Roma de la ciudad de Mérida y ha transformado su taller en un espacio de esperanza y resiliencia.

Su habilidad para reparar bicicletas y electrodomésticos ha sido ampliamente valorada por la comunidad.

A pesar de las limitaciones de su taller, que tiene poca iluminación, Miguel no se deja desanimar. Instala todo su equipo afuera de su casa para asegurarse de ofrecer un servicio de calidad.

Excelente servicio”, comenta uno de sus clientes.

“No tardó en cambiarme los frenos y acomodar el asiento de mi bicicleta, siempre vengo con él. Las personas debemos entender que todos somos iguales, merecemos el mismo respeto y las mismas oportunidades”, expresa Margarita Pech.

Consejos valiosos

Miguel no sólo ha transformado su propia vida, sino que también ofrece valiosos consejos a sus clientes sobre el mantenimiento de bicicletas y electrodomésticos.

Las bicicletas se deben usar con cautela”, advierte.

Andar brincando entre las banquetas o pasando por baches, o no secarlas cuando se mojan, repercute en su duración”.

“También es importante limpiar los ventiladores del polvo para evitar daños en el motor”, expone.

Aunque Miguel dice que ya no tiene grandes sueños, se siente orgulloso de lo que ha logrado.

“Tengo que poder, no necesito nada, por mi cuenta puedo salir adelante”.

Su consejo de vida es claro: cuidarse y valorarse a uno mismo es fundamental para enfrentar los obstáculos y encontrar la fuerza interior para superar cualquier desafío.— Sofía Vital Chablé

“No ha sido fácil”, dice Miguel tras perder una pierna: una historia de resiliencia

Miguel Ángel Sosa Yupit tuvo un accidente en su niñez por el cual perdió la pierna izquierda.

Originario de Mérida, Miguel utiliza la bicicleta como una metáfora de su propia existencia.

Controlar la bicicleta es como controlar tu vida. Tienes que tener equilibrio porque si lo pierdes, te puedes caer. Cuando logras mantener el equilibrio te sientes motivado porque gracias a eso puedes moverte en todos lados”.

Esta visión refleja la perspectiva que ha ganado a lo largo de su vida y su capacidad para inspirar a otros a encontrar su propio equilibrio y fuerza interna.

La historia de Miguel Sosa Yupit, de 55 años, es un recordatorio de que las limitaciones físicas no definen el potencial de una persona.

Mediante su determinación, creatividad y resiliencia, Miguel ha demostrado que los desafíos pueden convertirse en oportunidades para crecer y brillar.

Su vida es una prueba de que con perseverancia y fuerza interior es posible reescribir la historia y superar cualquier barrera que la vida presente.

Miguel vive en la colonia Roma, donde tiene su taller de reparación de bicicletas. También sabe cómo arreglar electrodomésticos.