Turistas disfrutaron de las marquesitas y churros que se venden de nuevo en la Plaza Grande con motivo de Mérida en Domingo
Turistas disfrutaron de las marquesitas y churros que se venden de nuevo en la Plaza Grande con motivo de Mérida en Domingo

El programa Mérida en Domingo regresó ayer en su totalidad a la Plaza Grande, con la instalación de los puestos de alimentos y frituras y marquesitas.

El pasado domingo 29 de septiembre los artesanos regresaron a la sede original del programa, esto después de seis meses de estar en el parque de Santa Ana con motivo de la remodelación de la Plaza Grande.

Ileana Rodríguez May, dueña de un puesto de alimentos, compartió que los 18 puestos quedaron en el mismo pasillo sobre la calle 63.

“El único tema es que estamos un poco apretados, pero nos ha ido bien en este primer día”, dijo.

Ileana Rodríguez señaló que fueron informados que este mes estarían a prueba, ya que no es seguro que esta reubicación sea la definitiva establecida por el Ayuntamiento.

Kevin Josué, quien es mesero, dijo que en este primer día de trabajo vio a mucha gente diferente, de otros lugares y países y que eso le gusta mucho.

“Han venido muchos güeritos a comer, creo que unos eran de Dinamarca y señalaban en su teléfono lo que querían pedir”, me gusta este trabajo”, dijo.

Ligia Candelaria Gurbiel Trejo, vendedora de un puesto de comida, manifestó su alegría de regresar a la Plaza Grande.

“Estamos agradecidos con la alcaldesa que nos permitió volver, porque en Santa Ana no nos fue bien”, indicó.

Los puestos deben estar cerrados a las 8:30 de la noche, dejando sus espacios limpios y sin basura. Fueron de las condiciones para volver a vender en el lugar.

Artesanos

Sobre la Plaza Grande, los puestos de artesanos se ven más concurridos.

La artesana Alejandra Domínguez García dijo que ahora sí están vendiendo, pues los puestos de comida atraen a más clientes, así como el programa cultural.

“Todos los bailes y la comida nos trae más venta, es un ganar-ganar para todos”, señaló la artesana de ropa bordada.

La Plaza Grande lució con un ir y venir de gente que se detenía a preguntar, comprar, comer y tomar fotografías del entorno.

El turista José Luis Rumillo Balderas indicó que esperaba el domingo para ver los bailes típicos que le habían platicado. “Estuvo todo muy bonito, tienen tradiciones excepcionales y el zócalo les quedó de 100”.

La turista canadiense Johana Mills señaló que todo le pareció bonito, desde la Catedral hasta la gente.

“Todo está rico y bonito”, dijo la turista mientras comía una marquesita.—Darinka Ruiz Morimoto