MÉRIDA.- La Universidad Autónoma de Yucatán (Uady) participa con otras dos instituciones nacionales en un proyecto científico que tiene el propósito de detectar los virus que pudiera portar una variedad de moscas que en el pasado eran transmisoras de oncocercosis en México.
Las otras dos instituciones son la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y el Instituto Nacional de Salud Pública.
El proyecto es financiado por el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt), que lo seleccionó a partir de una convocatoria nacional.
Alertan por mosca negra en Yucatán
Javier Alfonso Garza Hernández, coordinador del proyecto por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, explica que la oncocercosis está erradicada en México desde hace varios años, pero la mosca negra —de la especie Simulium ochraceum— que era el principal vector de la enfermedad presenta tasas de picadura muy altas en el sureste del país.
Ante esa situación, añade, surgió la hipótesis de que la mosca de ese género podría ser portador de otros virus potencialmente zoonóticos —los que se transmiten de los animales al ser humano— y eso es lo que se trata de confirmar o descartar con el proyecto.
“Esas moscas son hematófagas y siguen con altas tasas de picaduras”, señala. “Además de picar a los humanos, se alimentan de la sangre de los animales. Es en esa interacción cuando, de manera teórica, pudieran tomar algún virus silvestre y transmitirlo al humano”.
Durante una entrevista, el profesor investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez precisa que no se sabe cuáles son los virus que pudieran transmitir estas moscas y por eso se harán los estudios.
Las muestras serán tomadas en Chiapas y Oaxaca, dos entidades que antes eran consideradas zonas de transmisión de oncocercosis.
¿Qué es la oncocercosis?
La oncocercosis es ocasionada por un gusano que transmiten esas moscas por medio de la picadura. En casos graves puede conducir a la ceguera.
A una pregunta sobre la participación de Yucatán en el proyecto, el doctor Garza Hernández indica que en la convocatoria se incluyó una modalidad que permite la formación de un grupo de investigación con diferentes universidades.
Así surgió la participación coordinada de la Uady con la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y el Instituto Nacional de Salud Pública.
“Cada uno de nosotros tiene un rol muy importante dentro del proyecto, es decir, está definidas las actividades y las metas, y dentro de las metas de la Universidad Autónoma de Yucatán se encuentra el aislamiento de los virus que se puedan encontrar en esas moscas”, puntualiza.
“Particularmente el doctor Julián García Rejón (profesor investigador del Centro de Investigaciones Regionales ‘Dr. Hideyo Noguchi’ de la Uady) es el responsable por Yucatán de hacer los experimentos de aislamiento de esos virus”.
“Es la participación que tiene la Universidad Autónoma de Yucatán”, explicó.
En cuanto al Instituto de Salud Pública, tiene personal de entomología asignado a las colectas en Chiapas y Oaxaca.
El entrevistado explica que el proyecto abarca distintas etapas. La primera, que está en marcha, es prácticamente la integración de todos los estudiantes y personal de servicio social, la compra de reactivos y equipos a utilizar y la colecta.
También dice que la colecta de muestras no se hizo al principio de la primera etapa porque los picos de la mosca, es decir, su mayor población, se presentan en los períodos secos, cuando bajan las lluvias.
Entonces se aprovecha ese crecimiento del número de ejemplares.
El investigador señala que para las comunidades del sureste de México esta investigación es importante porque podría revelar si los insectos de la especie Simulium ochraceum, además de poder transmitir la oncocercosis, podrían portar virus con potencial a enfermar animales y seres humanos.
“Esto ayudaría a prevenir nuevas enfermedades y a proteger la salud de las personas, permitiendo mejorar las medidas de control de mosquitos y evitar la propagación de infecciones graves en la región”, apunta.— ÁNGEL NOH ESTRADA
