Los olores de las tortillas fritas se mezclaron con los del pavo asado, el relleno negro y otras viandas como la cebolla curtida o el queso de bola, y se fundieron en variedades según el gusto de cada cliente, porque panucho es el nombre del antojito yucateco, pero el ingenio gastronómico va más allá.
Fue la quinta edición de la Feria del Panucho y la Ermita de Santa Isabel se vistió una vez más de fiesta y de tradición en torno a algo que encanta a todos: la comida.
Los puestos que expenden los panuchos se instalaron desde las cinco de la tarde para atender a los comensales. Conforme la tarde y la noche avanzaba más personas llegaron a la feria. Las filas de dos o tres personas en cada puesto se multiplicaron y ya fueron de ocho o 10 personas para conseguir el popular alimento.
Fueron 11 los puestos de panuchos que se instalaron en la feria. Cada uno ofreció guisos acorde a su elección. Unos optaron por los clásicos de pavo o pollo asado y huevo, y otros agregaron a la lista carne molida, queso relleno, escabeche, relleno negro y carne asada.
El queso de bola también estuvo presente, ya que es uno de los ingredientes consentidos de los yucatecos. Uno de los puestos ofreció la versión de panuchos con salsa de tomate, cebolla y el famosísimo queso Edam.
Los asistentes a la feria probaron de todo, pero los más populares fueron los clásicos de pavo o pollo asado, y los de huevo.
“¿Quieres uno de carne asada?”, preguntó un joven a su novia, quien de inmediato respondió “no, no, yo quiero de pavo, esos son los buenos”. Pero en gustos se rompen géneros y otro comensal, Juan Padilla Cruz, pidió en su turno un panucho de queso relleno, otro de carne molida y dos de pavo.
Comentarios sobre la Feria del Panucho
Juan dijo que le gusta probar de todo y le parece bien que haya diferentes opciones de guisos para ponerle a los panuchos.
Andrea Ceballos Quintal, quien también disfrutó de la feria, estaba pensando qué elegir, pero dijo que pediría panuchos de carne deshebrada y queso de bola.
Susi López, quien despachaba en uno de los puestos, aseguró que los panuchos más solicitados son los de pavo y huevo, los clásicos.
El puesto, en el que la acompañaba Jazmín Uc, pertenece a la rectoría de la Ermita de Santa Isabel. La Feria del Panucho nació como una iniciativa de los vecinos del rumbo para recaudar fondos para el gremio denominado la Visitación de la Ermita de Santa Isabel, que participa en las fiestas patronales de la iglesia de San Sebastián.
Así lo confirmó Gabriela Vega Valencia, presidenta del gremio, quien precisó que es el 4 de agosto cuando el gremio tiene su entrada.
Por ello, los puestos que venden los panuchos en la feria aportan una parte de las ganancias para el festejo.
Los vendedores de la feria eran vecinos de los barrios de la Ermita y de San Sebastián.
La mayoría lleva cinco años participando en el evento, el cual sólo se suspendió en 2020 por la pandemia. Además de panuchos, que se vendieron a $18, los asistentes pudieron degustar otros típicos productos como marquesitas, elotes y esquites, así como panes, pays, galletas, dulces, productos de miel, frapés y otros. Se montó un gran escenario en el que se presentaron números artísticos.
La feria fue organizada por el gremio de la Visitación en conjunto con el Ayuntamiento de Mérida.





