La corrupción en el país no desaparece por decreto como quisiera el expresidente Andrés Manuel López Obrador; es más, “sigue igual o peor que antes”, opinó Othón Baños Ramírez, investigador social de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).
Esos organismos como el Comité Ciudadano Anticorrupción “hacen una función meramente burocrática. Disfrutan de grandes salarios, pero no tienen interés en generar resultados tangibles”, apuntó.
“Si desapareciera ese comité la sociedad no sufriría ninguna pérdida. No hacen nada relevante, no están capacitados ni tienen interés en atacar la corrupción. Son un grupo de personas que están ahí por el salario, nada más”, agregó.
El Diario informó el pasado domingo que el Comité Ciudadano del sistema de combate a la corrupción en Yucatán costó en 2024 más de 16 millones de pesos, mientras que en los últimos siete años le costó a los yucatecos más de 100 millones de pesos.
Aparte, a la fecha no se le conoce una sola denuncia y menos ha iniciado un proceso o seguimiento de acciones contra ese flagelo en la entidad.
Entrevistado al respecto, el investigador social y académico cuestionó la efectividad de las instituciones creadas para garantizar la transparencia y el combate a la corrupción.
Corrupción sigue intacta
“La corrupción sigue intacta”, afirmó. También señaló que los organismos encargados de fiscalizarla son ineficientes y costosos, “pareciera que solo están para justificar”.
Al desestimar las afirmaciones de que la corrupción se ha erradicado bajo la administración actual y por López Obrador, Baños Ramírez alegó:
“La corrupción sigue igual que antes, quizás peor. No desaparece por decreto y nadie cree que se haya acabado, como asegura el expresidente, ahora ni siquiera se quiere hablar del tema porque por definición, según él, ya no existe. Pero ahí está, más evidente que nunca, solo que todos prefieren hacerse de la vista gorda”.
El académico lamentó que hablar de corrupción se haya convertido casi en un tabú. “Hoy señalar un acto de corrupción es visto casi como un pecado. Es una de las razones por las que se habla tan poco de este problema”.
Al referirse a los comités ciudadanos como el de Yucatán, consideró que son inoperantes y carentes de responsabilidad ética e independencia.
“Estos comités hacen una función meramente burocrática, disfrutan de grandes salarios, pero no tienen interés en generar resultados tangibles”.
“No investigan, no denuncian y no presentan reportes detallados que la ciudadanía debería conocer. Todo lo que hacen está limitado a actuar con base en denuncias de terceros y muchas veces ni siquiera eso”, señaló.
Rendición de cuentas
El investigador propuso que los comités publiquen reportes detallados sobre su labor en una plataforma accesible para todos los ciudadanos.
Esto sería una forma de rendir cuentas y generar confianza, la ciudadanía tiene derecho a saber lo que hacen y lo que sucede en torno a la corrupción, dijo.
“Deberían existir informes públicos en los que expliquen qué están haciendo, qué han avanzado y qué resultados tienen. Pero no hay nada de eso. Su existencia se ha convertido en una justificación más para legitimar la inacción del gobierno”, reiteró.
El entrevistado también lamentó la desaparición de instituciones clave que fungían como contrapesos al poder gubernamental, como el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai).
“Desaparecen organismos importantes porque no conviene que existan contrapesos; los que quedan, como los comités ciudadanos, no sirven para nada, están ahí solo como una fachada para justificar un sistema que no funciona”, criticó.


