En cuestión de minutos, las imágenes de langostas sobrevolando el cielo de Mérida y posándose en casas del fraccionamiento Francisco de Montejo el miércoles y el jueves se volvieron noticia.

En redes sociales, usuarios compartieron fotos de sus techos o tinacos cubiertos por estos insectos, calificándolo como un fenómeno pocas veces visto.

Lo cierto es que ver langostas en la entidad no es raro, pues Yucatán es la zona de reproducción más grande de este insecto en México y Centroamérica, señaló Mario Antonio Poot Pech, coordinador del Programa de Langosta del Comité de Sanidad Vegetal de Yucatán (Cesvy).

“En el estado tenemos alrededor de 420,000 hectáreas de zonas ideales para que haya langostas, eso no quiere decir que haya en toda esa área, pero son zonas ideales, son pastos básicamente”, dijo el investigador.

Hay dos zonas identificadas: la Oriente, que comprende Tizimín, Sucilá, Buctzotz, Río Lagartos, San Felipe, Tunkás, Cenotillo y Panabá; y la Poniente, que abarca Maxcanú, Halachó y Opichén, municipios colindantes con Campeche.

El entrevistado subrayó que es tan común la presencia de langostas en la entidad, que tan solo el año pasado se controlaron 3,100 hectáreas con el insecto.

“Esto lo hicimos de forma preventiva, y solo tuvimos la formación de 22 mangas en las zonas gregarígenas de los municipios que ya comentamos”.

Este año, continuó el coordinador del programa, en conjunto con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) y la Secretaría de Desarrollo Rural de Yucatán (Seder), ya se han controlado alrededor de 30 mangas en un área de 150 hectáreas, principalmente en el Oriente.

“El epicentro, donde tenemos este control, es Panabá, concretamente, en los alrededores de Yalsihón”

Yucatán, zona de langosta

Uno de los factores que contribuyó a la formación de las mangas de langosta que en estos días se vieron en la entidad fue que en 2024 llovió más que en años anteriores, señala Mario Antonio Poot Pech, coordinador del Programa de Langosta del Comité de Sanidad Vegetal de Yucatán (Cesvy).

“En Yucatán usualmente llueve de 900 a 1,200 mm al año, pero el año pasado llovió 2,500 mm más o menos. Esto hizo que los suelos estén húmedos, propiciando que sea ideal para la langosta”.

El experto explicó que las langostas ponen sus huevecillos en el suelo, y si el suelo tiene suficiente humedad es más propicio para el brote.

También dijo que las mangas han sido controladas, y que la que se vio en Mérida, es la que se logró escapar del control. “Podríamos decir que es la cola de lo que se nos fue”, apuntó.

En el tema de langostas, explicó, existen dos zonas: la gregarígena y la zona de invasión.

“Lo que vemos en Mérida y las ciudades es zona de invasión, digamos que es su paso natural”.

Además, detalló que la manga que se vio en fraccionamientos del noponiente estaba monitoreada desde el pasado domingo cuando se ubicaba en montes de Conkal y del norte de Mérida.

“No la habíamos podido controlar porque se posó en una zona cerca de apiarios o en zona urbana, y no podemos hacer una medida de control porque no queremos exponer a esta parte”.

Para el control, el equipo de expertos aplica insecticidas y agentes biológicos (estos últimos se usan principalmente en áreas donde hay apiarios para no dañar a las abejas) y se hace de madrugada, cuando por el ambiente húmedo, las langostas no pueden volar porque tienen mojadas las alas.

La aplicación se hace por tierra con bombas motorizadas, pero el año pasado, en los meses de octubre, noviembre y diciembre usaron un helicóptero.

El doctor Poot reconoció que a pesar del control siempre va a haber un riesgo de daños a cultivos, aunque menor.

Primero, porque el equipo ha estado monitoreando desde meses atrás y este ciclo ya está por terminar, y segundo, porque en noviembre no hubo lluvia y muchos cultivos de Yucatán son de temporal.

Jorge Iván Canul Ek es licenciado en Periodismo y Ciencias de la Comunicación y actualmente reportero de la Agencia Informativa Megamedia. Tiene 22 años de trayectoria en los medios, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2004. Los temas de arte y cultura, comunidades, ciudadanos y espectáculos son su especialidad. Con especial gusto por la crónica para el desarrollo de sus historias.