No dormir al menos seis horas diarias es un foco rojo en la salud

Día Mundial del Sueño: No dormir, similar a no pasar el alcoholímetro

MÉRIDA.- Casi siete de cada 10 personas experimentaron un problema para dormir la semana pasada. Y es que los problemas del sueño resultan comunes, pero no normales ni sanos. Permanecer en vigilia puede equivaler a no pasar el alcoholímetro, además de que puede desencadenar problemas de salud graves, advierte Jesús Estrella Moo, coordinador del Laboratorio del Sueño y Neurociencias de la Facultad de Psicología de la Uady.

El especialista agrega que en Yucatán el problema de sueño es poco atendido; sin embargo su prevalencia está entre el 30 y 35% de la población, siendo el ronquido el que se ha pronosticado con mayor presencia y menos atención. Esto va ligado a las altas cifras de obesidad en el estado: “el 90% de este grupo presenta trastornos respiratorios durante el sueño como roncar o las pausas respiratorias”.

Dato/ Día Mundial del Sueño

El Día Mundial del Sueño 2025 se celebra el 14 de marzo, que es el viernes previo a la llegada de la Primavera. El tema: Hacer de la salud del sueño una prioridad.

La apnea del sueño, explica, es la principal causa de diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y eventos cerebrovasculares. “A pesar de su impacto en la salud pública, sigue siendo un problema subdiagnosticado y poco atendido”, dice el experto, entrevistado con motivo del Día Mundial del Sueño, que este año se conmemora el 14 de marzo.

Dificultades para dormir, algo común

Y es que si le preguntamos a las personas en general: “¿Cuántos días de la semana tuviste problemas o dificultades para dormir en algún aspecto?”, dos terceras partes, a veces hasta el 70%, responderán que tuvieron alguna dificultad relacionada con el sueño, señala el doctor en Psicología.

Puede ser dificultad para iniciar el sueño, para mantenerlo, despertarse más temprano o problemas para mantenerse alerta durante el día. “El dato nos indica que al menos dos de cada tres personas tuvieron algún problema en la semana pasada. Entonces, es algo común, pero no es saludable ni normal en términos de bienestar”, puntualiza.

Si ese 70% consultara con un especialista, “muy probablemente alrededor del 30% cumpliría con los criterios para un diagnóstico de trastornos del sueño“, detalla. Hay más de 80 trastornos del sueño con criterios clínicos. “Si no identificamos el problema del sueño a tiempo, podemos considerar que es normal y que esa sensación de estar somnoliento, medio cansado, es algo normal”.

El académico señala que insomnio puede ser tanto una causa como un síntoma de enfermedades mentales. El diagnóstico diferencial realizado por un especialista ayuda a determinar si el problema de sueño es primario o si es una manifestación de otra enfermedad.

Problemas por no dormir bien

¿Quién es?/ Jesús Moo

  • Maestro y doctor el Psicología egresado de la UNAM.
  • Coordinador del Laboratorio del Sueño y Neurociencias de la Uady.
  • Integrante de la Academia Mexicana de Medicina del Dormir.

El integrante de la Academia Mexicana de Medicina del Dormir explica que después de 16 horas de privación del sueño, los estudios han mostrado que la afectación en nuestras funciones es similar a tener un nivel de alcohol en sangre que impediría pasar una prueba de alcoholímetro. “Es decir, luego de 16 horas sin dormir, nuestras habilidades cognitivas y motoras están deterioradas de manera significativa”.

Si esto ocurre de manera recurrente, por ejemplo, tres días a la semana durante meses, las repercusiones van más allá del cansancio y la somnolencia. Se incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades como hipertensión, diabetes, enfermedades neurológicas (Alzheimer, Parkinson), neurodegenerativas o trastornos psiquiátricos, especialmente depresión y ansiedad, señala el egresado de la UNAM.

Cuando el problema persiste por más de tres meses, con dificultades significativas para dormir al menos tres veces a la semana, sin atención médica, se considera un trastorno del sueño crónico. En estos casos, las afectaciones no sólo repercuten en el rendimiento diario, sino que pueden acelerar el desarrollo de enfermedades graves (médicas, neurológicas y psiquiátricas). “Nuestro sueño es termómetro de una buena salud”.

¿Para qué sirve el sueño?

El psicólogo detalla que el sueño es el momento en el que todo nuestro organismo, pero principalmente el cerebro se recupera: “Es el órgano de la conducta, el que nos hace ser quiénes somos, sentimos y pensamos”. Se almacenan nutrientes, enzimas y proteínas para tener un buen funcionamiento al día siguiente.

La hormona del crecimiento se libera durante el sueño. “Un niño no crece cuando está despierto, el 95% o 90% de nuestro crecimiento ocurrió mientras dormíamos”.

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En el caso de los adultos, el cerebro se limpia. Así como nosotros comemos y tenemos residuos metabólicos, nuestras neuronas también consumen alimentos, proteínas, enzimas que las metabolizan y tienen residuos que se eliminan mientras dormimos.

“Si una persona no duerme, no le da tiempo a su cerebro para limpiarse y entonces va acumulando residuos metabólicos que dan lugar a una demencia, por ejemplo, los beta-amiloides, principal causa del Alzheimer”, detalla el catedrático.

No dormir reduce la expectativa de vida

La bioquímica del cerebro también se afecta al no dormir; no tiene los suficientes nutrientes, proteínas, enzimas para generar y modular la cantidad de neurotransmisores.

Las hormonas se alteran y eso puede dar lugar a varias condiciones médicas y psiquiátricas como la depresión. También pueden aparecer alteraciones metabólicas, como la diabetes tipo dos o la hipertensión.

Además, un paciente que duerme menos de seis horas por noche de manera crónica puede reducir su esperanza de vida entre 10 y 15 años, agrega el entrevistado.

El investigador recomienda que para evitar que una mala noche de sueño se convierta en un problema crónico, es importante adoptar hábitos saludables como mantener un horario regular de sueño, hacer ejercicio, evitar cafeína en exceso y cenar alimentos ricos en triptófano (precursor de la serotonina que ayuda a producir la hormona inductora del sueño, la melatonina), como hojas verdes, lechuga, espinacas, nueces, queso parmesano, atún y pavo.

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¿Cuántas horas debemos dormir?

El número de horas recomendadas varía según la edad, señala el psicólogo. En adultos, el promedio ideal es de siete horas y media por noche.”Dormir menos de seis horas de manera habitual es un foco rojo de que algo no está bien”, alerta. A esto se le llama privación parcial habitual de sueño.

“Es esta persona que habitualmente cuatro o más noches por semana duerme seis o menos horas. Suele ser una persona que tiene dificultades en la atención, en la memoria, en el aprendizaje. De manera importante es una persona que usualmente tiene problemas de control de sus emociones. Se irrita con facilidad, se enoja. Pueden aparecer con mayor facilidad síntomas de estrés, ansiedad y sentirse agotado en el trabajo, entre otros”.

Cuando se vuelve crónico, aparece el debilitamiento del tiempo de reacción, “que es lo que se ha asociado con el incremento del número de accidentes automovilísticos o de trabajo. El paciente se vuelve más lento”. Más somnoliento, más lento”, explica Estrella Moo.

Sueño reparador

El sueño depende de varios factores, entre ellos, que nuestro cerebro se sincronice adecuadamente con los ciclos de luz y oscuridad. “Nuestro cerebro está programado genéticamente para liberar sustancias que inducen el sueño durante la noche y, durante el día, con la exposición a la luz, activar mecanismos que nos mantienen despiertos”.

“Podemos resumirlo con el nombre de dos mecanismos que hacen que que podamos dormir. El ciclo circadiano regulado por la luz y oscuridad y el segundo, el ciclo homeostático, regulado por la acumulación de sustancias inductoras del sueño como la adenosina”, explica el especialista.

Consejos para dormir bien

Jesús Estrella ofrece las siguientes recomendaciones para ayudar a tener un sueño reparador.

  1. Mantener una rutina horarios estables: Es importante tener un horario regular para dormir, pero principalmente para despertar. Esto ayuda al cerebro a establecer un ritmo de sueño consistente.
  2. Realizar actividad física: La actividad física regular mejora la calidad del sueño. Se recomienda hacer ejercicio en los primeros rayos del sol o en los últimos del atardecer, ya que esto aumenta la liberación de melatonina hasta en un 16%.
  3. Controlar el consumo de estimulantes: Es importante evaluar cuánta cafeína, azúcares y bebidas energéticas se consumen a lo largo del día. Se recomienda evitar su consumo por la tarde-noche.
  4. Utilizar la habitación solo para dormir: Muchas personas pasan gran parte del día en su habitación realizando diversas actividades. Para quienes tienen problemas de sueño, es recomendable destinar este espacio exclusivamente para dormir, con excepciones como las relaciones de pareja. “Mi cerebro se debe condicionar de que es un lugar de relajación, no de activación”.

“El sueño es fundamental para la salud, pero a menudo se le resta importancia. Según la Organización Mundial de la Salud, es el tercer pilar de la salud, junto con la alimentación y la actividad física. Quienes tengan dudas o dificultades para dormir deben prestar atención a sus hábitos y buscar estrategias para mejorar su descanso”, recomienda el especialista.


El Laboratorio del Sueño y Neurociencias de la Facultad de Psicología de la Uady se especializa en diagnosticar y dar tratamiento para problemas del dormir. Se puede solicitar informes al 943 20 45, extensión 77 147. En Facebook: Laboratorio de Sueño y Neurociencias: Facultad de Psicología UADY

Jessica E. Ruiz Rubio es licenciada en Periodismo y maestra en Gestión de la Mercadotecnia. Comenzó su carrera periodística en 2004, año en que ingresó a Grupo Megamedia. Se especializa en trabajos especiales, análisis de tendencias digitales, temas locales y gestión de redes sociales.