VALLADOLID.— La entrada en vigor del plan “Estrategia Nacional Vida Saludable” en las escuelas de nivel básico, promovido por el gobierno federal, ha generado un incremento en el gasto de los padres de familia para el pago del lonche de sus hijos, debido a que los productos que ahora se venden en las tienditas escolares son más caros.
Sin embargo, algunos padres de familia de escuelas del sistema indígena, como de la comisaría de Yalcobá, consideraron que el nuevo plan gubernamental es solo una simulación, pues sus hijos seguirán comiendo lo mismo en casa, ya que no cuentan con suficientes recursos para comprar los alimentos recomendados.
Como se anticipó el fin de semana, desde ayer entró en vigor la nueva norma que prohíbe la venta de alimentos ultraprocesados en las tiendas escolares, como una medida para combatir la desnutrición y la obesidad, especialmente en los menores de edad.
Gaudencio Herrera Alcocer, supervisor de una zona escolar del sistema indígena, comentó que desde hace varios días comenzaron a implementarse las nuevas normativas en los planteles y aseguró que los padres de familia han asumido su responsabilidad.
Entre los afectados con la nueva medida están los vendedores ambulantes y semifijos que se instalan en las puertas de los planteles para ofrecer frituras y dulces, ya que ahora no se les permite vender esos productos a los niños. No obstante, fuera de la escuela no hay control sobre lo que adquieren.
En esta ciudad, los ambulantes y vendedores semifijos han desaparecido de las entradas de las escuelas, pues se han ido retirando poco a poco o se han alejado del plantel a petición de los directivos.
En las primarias, las tortas han sido reemplazadas por sándwiches con pan integral y porciones de frutas, cuyos precios son más elevados respecto a los anteriores.
En la escuela secundaria “José Inés Novelo” se averiguó que, mientras antes las tortas se vendían a $20, ahora los sándwiches de pan integral cuestan $30, al igual que los pequeños recipientes de frutas.
Se han eliminado frituras, dulces y otros productos no nutritivos.
En Yalcobá, algunos padres de familia como Marcelino Beh Canul, manifestaron que el programa federal es solo una simulación, ya que en las escuelas se prohíbe a los estudiantes comer lo que desean y se les ofrece lo que no les agrada, pero al llegar a casa siguen consumiendo los mismos alimentos de siempre.
La mayoría de las familias en comunidades indígenas, señaló, no tienen acceso a los productos recomendados, por lo que dan a sus hijos lo que pueden comprar.
Añadió que, aunque muchas familias poseen terrenos para sembrar, no todos los campesinos lo hacen, por lo que dependen de los productos disponibles en las tiendas, lo que significa que la situación seguirá igual.
