Elementos de Protección Civil sofocan las llamas de un terreno baldío en la temporada de sequía
Elementos de Protección Civil sofocan las llamas de un terreno baldío en la temporada de sequía

La temporada de incendios está en pleno desarrollo debido a la temporada de sequía y a las altas temperaturas que ya se registran en el estado, por lo que los efectos en la fauna silvestre y los animales en cautiverio son cada vez más visibles.

El estrés, la desorientación, los golpes de calor y la muerte son algunas de las secuelas que sufren las distintas especies cuando se enfrentan a un incendio en su entorno.

En casos como el reciente incendio en las inmediaciones de Animaya, Luis Llanes Chan, jefe del parque zoológico, habló acerca de los protocolos que se realizan.

En el caso de los animales que se encuentran en zonas abiertas, manifestó que tienen la posibilidad de desplazarse hacia áreas más frescas.

Sin embargo, se tienen previstos otros procedimientos para el rescate de las especies en caso de ser necesarios, con el objetivo de salvaguardar el bienestar de los inquilinos del zoológico.

Llanes Chan destacó que como parte de los protocolos de atención se considera mantener los estanques limpios y activar los sistemas de riego para reducir la sensación térmica, con el propósito de evitar el estrés que pudieran sentir los animales por los efectos del calor expelido por el fuego y la sensación del humo.

En forma cotidiana, señaló, el personal vigila las condiciones de cada uno de los animales al comenzar y terminar la jornada.

Atento llamado

El entrevistado hizo un llamado a la población para no arrojar basura o encender colillas en los montes y recalcó la importancia de cuidar tanto a los humanos como a los animales.

Por otro lado, en el caso de los animales silvestres que habitan los montes, la situación es diferente.

El médico veterinario zootecnista Braulio Hernández Hernández explicó que el humo denso puede provocar que los animales se desorienten, corran sin rumbo o queden atrapados entre las llamas.

Por ejemplo, las aves presentan dificultades respiratorias, jadean y se asfixian. Los conejos, las serpientes y otras especies pequeñas que viven en madrigueras, en muchas ocasiones no logran salir y mueren quemadas.

Los que logran escapar pueden desarrollar conductas nerviosas, miedo al humo, golpes contra rejas o estructuras al tratar de huir e incluso cuadros severos de estrés que derivan en infartos.— KARLA ACOSTA CASTILLO

De un vistazo

Muerte sin fuego

En animales de granja también se han registrado muertes por calor intenso, aunque no haya fuego, pues se sofocan en espacios cerrados; su temperatura se eleva, la sangre se espesa y colapsan.

Perseguidos y cazados

Existen casos de animales que al huir del fuego son perseguidos y cazados por los pobladores, quienes venden su carne o la consumen. Esto tiene un impacto negativo, ya que pone en riesgo de extinción a las especies endémicas.