El pasado 15 de abril las costas yucatecas recibieron a las tortugas marinas que llegaron a desovar, como es costumbre durante la temporada de anidación.
Esta temporada empieza en abril y se extiende hasta octubre o noviembre, trayendo consigo esfuerzos de distintas organizaciones para la protección de estas especies y sus crías.
Melania López Castro, coordinadora del Programa para la Conservación de las Tortugas Marinas de Pronatura Península Yucatán, explicó cuáles son las especies que anidan principalmente en la costa yucateca: la tortuga verde (Chelonia mydas) y la tortuga carey (Eretmochelys imbricata).
De manera esporádica también se han reportado anidaciones de la tortuga caguama (Caretta caretta), la tortuga laúd (Dermochelys coriacea) e incluso, en los últimos tres años, de la tortuga lora (Lepidochelys kempii).
Sobre el número de huevos que se anidan, se indica que depende de la especie.
La tortuga carey puede poner entre 100 y 120 huevos por nido, llegando a tener de cuatro a siete nidos por temporada. La tortuga verde pone un promedio de entre 80 y 100 huevos por nido.
Para proteger de manera adecuada a las tortugas marinas, las asociaciones deben contar con un permiso oficial. De hecho, la especialista indicó que las especies de tortugas marinas que se encuentran dentro del territorio están protegidas por la Norma 059.
Por esto, para hacer cualquier manejo con estas especies se necesita un permiso de la Dirección General de Vida Silvestre.
En el caso de Pronatura, actualmente opera en varios campamentos autorizados en Celestún y otras zonas, donde se cuidan los nidos y se trata de asegurar que el mayor número posible de huevos llegue a buen término.
También se advierte que existen sanciones para quienes dañen los nidos o a las mismas tortugas.
“Puede ir desde una multa económica hasta la cárcel. Por eso es importante que la gente sepa que no está permitido meter vehículos en zonas de anidación”, advirtió Melania López.
Aunque la conciencia local sobre la protección de estas especies ha mejorado en los últimos años, aún persiste la ignorancia, sobre todo en quienes no residen en el estado y no conocen lo que se puede o no hacer.
“Afortunadamente mucha gente local ya tiene esa conciencia y protege sus playas”, destacó la coordinadora.
En décadas pasadas, cuando iniciaban los programas de conservación, las amenazas principales eran el saqueo de huevos y la caza de hembras, problema que se ha reducido significativamente gracias a las organizaciones y a la educación ambiental.
En la actualidad las amenazas principales para estas especies son la contaminación lumínica, los plásticos, la construcción dentro de las playas, los vehículos y el cambio climático.
La mejor manera de ayudar a estas especies durante la anidación es mediante las buenas prácticas.
Entre estas prácticas están: no dejar basura, no llevar mascotas sin correa, evitar la colocación de camastros, sombrillas o dejar huecos grandes en la arena; y apagar las luces durante la noche al quedarse en una casa a la orilla de la playa.
Melania López Castro hace un llamado a la protección y el respeto por la vida de estas especies. Invita a hacer conciencia sobre la necesidad de convivir con estos animales en forma responsable durante la temporada de anidación.
