Para elaborar una prenda se necesita una inversión y lo que quisiéramos es que nos ayuden con material o económicamente para ello, expresó Gloria María Yah Martín, ganadora del galardón del Concurso Estatal de Bordado Addy Rosa Cuaik 2024.
Por ejemplo, para hacer un vestido destinamos como $2,000, añadió la artesana originaria de Tipikal, localidad de Maní.
La materia prima para hacer bordado es cara, subrayó. Un hilo cuesta entre $12 y $19 y tienen que comprar todos los hilos de una pieza en una sola compra.
Si no se hace de esa manera, al adquirir el hilo posteriormente puede tener otro tono, de modo que necesitan un lote completo, precisó.
Lo que necesitamos es apoyo económico por parte de las autoridades para invertir, insistió.
Gloria María Yah tiene 38 años de edad y a los 14 años comenzó a bordar en máquina. También trabaja en rescate de tipos de bordado como el xmanikté, una técnica que aprendió hace cinco años.
Sobre el certamen mencionado, dijo que “nos ayuda a impulsar que sigamos trayendo nuestras prendas”.
El año pasado ganó el concurso con un bordado de rescate de xmanikté. Ese tipo de bordado se puede usar en vestidos, blusas, guayaberas, entre otras prendas.
La bordadora comentó que hay gente que paga el trabajo que realizan, pero hay otros que no. “Que se pongan a hacerlo y van a ver lo difícil que es”.
Asimismo, compartió que maneja diferentes estilos como el hilo contado, el cual es difícil porque tienes que contar cada “cuadrito” para formar una flor. También borda a máquina la rejilla.
De su mamá aprendió a bordar y ella de su abuela, convirtiéndose en una tradición. “Somos una familia de bordadores”.
Gloria Yah añadió que no se dedica al 100% al bordado, ya que a fin de obtener recursos para la subsistencia ayuda a su cuñada a vender desayunos, después regresa a su casa a realizar sus quehaceres y en la tarde hace un poco de bordado.
No se puede vivir como bordadora. En esta economía en la que estamos ahora, no, lamentó.
Muchos borradores hacen lo mismo, como que se está perdiendo esa tradición de usar más ropas típicas. Esperemos que no se pierda, advirtió.
Ella ve un riesgo de que disminuya el número de bordadores, ya que no se puede vivir de esta actividad, un panorama que notó desde hace unos años.
La entrevistada dijo que concursos como el Estatal de Bordado Addy Rosa Cuaik los ayuda a vender sus prendas.
Jóvenes, sin interés por el bordado
También señaló que otro riesgo amenaza al bordado: entre las nuevas generaciones solo una que otra persona se interesa en aprender a bordar.
Gloria Yah compartió que cuando borda se siente muy orgullosa porque es algo que le gusta mucho y quiere terminar pronto la pieza para ver cómo quedará.
“En la marcha van saliendo las formas y cuando terminas un aro te impulsa a terminar otro. Te sientes orgullosa que tú misma lo estás haciendo”.
Luego aseguró que seguirá bordando hasta que sus facultades lo permitan, para continuar la tradición familiar.
