violencia vicaria en Yucatán

Abril sufre también violencia institucional del Centro Violeta, el DIF y la Fiscalía de Motul, y del Prodennay, informan

“No me los dejan ver para nada”, expresa con tristeza Abril Ku, víctima de violencia vicaria en Yucatán que se vio obligada a emigrar a Mérida en su búsqueda de justicia desde que, tras enviudar, sus tres cuñadas con el apoyo de una funcionaria del DIF de Motul y un comandante de la Fiscalía en Motul le quitaron a sus tres hijos, se los repartieron y “ni siquiera me dejan verlos” desde hace 10 meses.

Abril, motuleña de 26 años de edad, también informa que el DIF y la Fiscalía de Motul fueron quienes le quitaron la custodia de sus hijos y, además, le ponen trabas para iniciar un juicio de custodia que le permita ejercer sus derechos constitucionales de presunción de inocencia y a defenderse de una acusación de sus cuñadas.

La joven da a conocer su caso porque, afirma, quiere que le devuelvan a sus tres hijos, de 6 años, 4 años y 2 años ocho meses de edad.

En este 2025, Abril pasó su primer 10 de mayo, Día de la Madre, sin sus hijos.

Violencia vicaria en Yucatán: Abril, víctima de cuatro tipos de agresiones

Abril sufre de violencia institucional, violencia vicaria, violencia económica y violencia física. Y como el caso de Abril hay muchos casos en Yucatán, expresa a su vez la maestra Adelaida Salas Salazar, representante en la entidad del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio y del Observatorio Ciudadano Nacional de la Violencia.

En entrevista con Diario de Yucatán, la maestra Adelaida Salas recuerda que la violencia vicaria consiste en usar a los hijos para causar dolor a una mujer.

El caso de Abril, violencia muy grave

“Abril llegó con nosotras por un problema de violencia muy grave, su marido la golpeaba a diario en Motul, ella empezó a ir al Centro Violeta y a empoderarse (a defenderse legalmente), el marido no lo soportó y se suicidó”, narra.

Adelaida Salas
Adelaida Salas Salazar en un foro en el edificio central de Diario de Yucatán. Foto: Megateca

“Un mes después de la muerte del esposo, el Centro Violeta de Motul dejó de darle atención porque se murió el agresor, sin tomar en cuenta que Abril es una mujer sola con tres hijos y sin nada, ni casa tiene”, indica.

Las tías paternas le ofrecieron a Abril cuidarle a los niños e, incluso le dijeron que “les vamos a comprar ropa y sus útiles”, indica.

Pero cuando ella fue por sus hijos le dijeron: “No te los vamos a dar porque llevamos al niño más chiquito al doctor y nos dijo que está desnutrido y que vayamos a Prodennay (Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes del Estado de Yucatán)”, relata la activista.

Y la Prodennay, en vez de pedirle al Centro Violeta de Motul que haga un estudio social, vamos a llevar despensas, vamos a ver en qué podemos ayudar a esta mujer –contrasta la maestra–, mandó a las tías a denunciar y le pusieron a Abril una denuncia por omisión de cuidados porque el niño está desnutrido.

Desde agosto de 2024 Abril no ve a sus hijos, lo que viola la ley, destaca la entrevistada.

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El círculo de la violencia vicaria en Yucatán

“Esta joven emigró de Motul a Mérida y ya encontró un trabajo, pero ahora ¿qué crees? Ya no puede seguir el proceso porque su día de descanso semanal no es fijo ni coincide con el horario del Centro Regional Violeta, que es de 8 a.m. a 3 p.m.

Desempleo y enfermedades

“Porque lo primero que pierde una mujer, después de los hijos, es la chamba. Se queda sin trabajo por los permisos que tiene que pedir si quiere recuperarlos. Y, después, ¿sabes qué? estas mujeres pierden: terminan con cáncer o en el Psiquiátrico o  con tantas enfermedades, como el estrés, y no recuperan a sus hijos.

Es lo peor que les puede pasar a aquellas que logran llegar a un proceso. Es un círculo de violencia que no hemos podido brincar por más trámites que hagamos.

Los cambios de gobiernos

“¿Y sabes qué es lo más difícil? Que con cada cambio de administración en Yucatán, sea del mismo partido o no lo sea, todo se viene abajo y hay que empezar de nuevo el expediente de cada caso”, lamenta.

La activista alude a que en agosto de 2024 Motul tenía por alcalde al priista Roger Aguilar Arroyo y desde septiembre es gobernado por el panista Lucio Estrella Canul, mientras que la gubernatura de Yucatán pasó del hoy senador panista Mauricio Vila Dosal al morenista Joaquín Díaz Mena.

De hecho, desde octubre de 2024, Aguilar Arroyo, “El zorro”, es director del Instituto de Desarrollo Regional y Municipal del Estado, a pesar de que en 2019 le respondió a una vecina que le pidió un apoyo de vivienda “búscate un macho que te mantenga” y a que en 2022 una edil lo denunció por violencia verbal y política contra las mujeres.

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Violencia institucional

“Es muy difícil la situación de Abril por el hecho de ser pobre”, dice la maestra Adelaida Salas.

El Centro Regional Violeta no se da abasto por los despidos de personal y la trabajadora social del Prodennay en una reunión le dijo a Abril: ‘¿A dónde vamos a ir? Ellos (los tres niños) están mejor con sus tías’.

Ella ¿quién es para decidir sobre los hijos de Abril? ¿Qué juicio (de retiro de custodia) se hizo? ¿Qué juez otorgó eso?”, pregunta la entrevistada.

“Entonces, sí hay situaciones muy injustas porque las mujeres en Yucatán no acceden ni a la justicia”, afirma.

Golpizas hasta durante el embarazo

En entrevista aparte, Abril confirma que denunció a su esposo en el Centro Violeta de Motul “porque me golpeaba a mí y a los niños”.

“Por las golpizas que me dio estando embarazada”, recuerda, su hijo menor nació prematuro y chico, no se terminó de desarrollar bien. Le tuvieron que hacer una colostomía (cirugía del colon cuando éste no funciona bien).

Por la denuncia, indica, “mis hijos y yo  vivimos en un refugio de mujeres (víctimas de violencia), pero luego que él se mató me dijeron que ya no podíamos estar ahí.

Mi esposo, Jorge Pool Koh, tenía deudas al morir hace casi tres años, y ahí se fue el dinero que me dieron cuando él falleció”, recuerda Abril.

Por un tiempo, Abril y sus hijos vivieron con doña Mireya Kuk Canto, abuela paterna de la joven, en Motul y luego se mudaron. “Mi abuela también me ha hecho la vida imposible, ella está en contubernio con mis cuñadas”, señala.

“Yo sacaba adelante a los niños con un poco de pensión (de viudez y orfandad) y mi trabajo, pero yo trabajaba porque mi hijo, el más chiquitito, tiene una colostomía y en el IMSS no le daban las bolsitas pediátricas (para recolectar las heces fecales) y cada una costaba entre $300 y $400.

La noche que cambió la vida de Abril y de sus hijos

Yo trabajaba en un Oxxo en las noches, pero un día la muchacha que cuidaba a los niños mientras yo trabajaba no llegó y mis cuñadas me endulzaron el oído con que ellas los cuidarían y acepté.

“Pero al día siguiente, cuando fui a buscarlos, no me los quisieron dar. De hecho, yo regresé a buscarlos con policías y una demanda, pero ellas ya tenían el apoyo del DIF (de Motul) porque ahí trabaja una prima de ellas.

El DIF y la Fiscalía en Motul en un caso de violencia vicaria en Yucatán

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La agencia de la Fiscalía de Yucatán ubicada en la ciudad de Motul. Imagen de Google Maps

“Y en una presentación (de los menores) en el DIF, mis cuñadas lograron que mi hijo de 6 años dijera que por mi culpa se murió su papá.

“Luego, en la Fiscalía de Motul me dijeron que mis hijos están mejor con las tías.

“Ellas tienen todo el apoyo del gobierno porque, además, una de mis cuñadas trabaja con el comandante Géner de la Fiscalía (en Motul). Así lograron quitarme a mis hijos.

No la atendieron, aunque esperó 6 horas y perdió el empleo

“En la Fiscalía me dijeron que tengo que sacar cita en el DIF (de Motul), así que un día fui pero esperé seis horas solo para que el final la funcionaria me diga ‘No te puedo atender hoy’. Ese día perdí mi trabajo y me descontaron bastante (de su salario por la inasistencia).

“De hecho, en el DIF (de Motul) yo he tratado de sacar una cita, pero la muchacha me dice: ‘No, es que no tengo de qué hablar contigo’. Le digo que en la Fiscalía me dijeron que tú me tienes que dar una cita, o dime dónde y cómo puedo recuperar los niños, o dime cómo puedo verlos porque ni siquiera me los dejan ver.

“Y me dijo: ‘Es que no se puede’. No veo a mis hijos desde agosto, cuando mis cuñadas me los quitaron. No me los dejan ver para nada. Ellas, las hermanas Pool Koh, tienen 38, 39 y 42 años de edad, se los repartieron, cada una tiene un niño.

Yo quería que el caso llegue a un juez, pero el DIF (de Motul) me pone trabas y la licenciada que me asignaron en el Centro Violeta ni siquiera habla (en defensa de Abril). Yo no he firmado nada (de que acepta que le quiten la custodia de sus hijos)”, expresa.

También ya recurrió a la Codhey y al DIF en Mérida

Sobre su mudanza a la capital de Yucatán, Abril dice que “como en el Centro Violeta de Motul no hacen casi nada con mi denuncia, tuve que venir a la Codhey en Mérida, con el apoyo de la maestra Adelaida”.

A una pregunta contesta que denunció su caso en la Comisión de Derechos Humanos de Yucatán (Codhey ) desde el mismo agosto de 2024.

“También puse mi demanda en el DIF de Mérida, pero no procedió, según me dijeron, porque no soy de aquí”, indica.

La joven relata que “a mi hijo pequeño lo iban a operar en el IMSS, pero ahí me dijeron que no se puede porque su cuerpo no ha madurado.

“Ahora las tías ya recabaron dinero, pero el niño sigue sin la cirugía”, señala.

Sin hijos, sin pensión, sin casa, sin apoyo gubernamental

“Además me quitaron la pensión (de viudez y orfandad); el banco detuvo los pagos por la demanda de  descuido de los niños”, explica a una pregunta.

Con la esperanza de que la postura gubernamental cambie en su caso, Abril permanece en Mérida, donde la maestra Adelaida la apoya en su lucha y también recibe la ayuda de una joven samaritana.  

“Trabajo en seguridad 24 horas y descanso 24 horas; de hecho, una muchacha que conocí en el Centro Violeta (de Motul) me da hospedaje para que yo no esté viajando a Motul”, comparte Abril.

El gobierno de Yucatán, a través de la Secretaría de las Mujeres, tiene programas de apoyo, atención y empoderamiento de las mujeres víctimas de violencia, pero Abril no es beneficiaria.

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Flor de Lourdes Estrella Santana es Licenciada en Educación por la Uady. Ingresó a Grupo Megamedia en el año 2000. Ha sido reportera, redactora y editora. Escribe contenidos generales, especialmente sobre equidad de género, gobierno, educación y salud.