Salvar a las aves de Yucatán no es solo una misión ecológica, sino también es una batalla contra el tiempo.
Con esa convicción el Proyecto Santa María, organización dedicada al rescate y cuidado de aves silvestres, con más de 150 ejemplares en rehabilitación lanzó una campaña ciudadana para solicitar formalmente una veda temporal regional que proteja a especies amenazadas por el comercio ilegal y la sobreexplotación.
“Estamos recabando firmas para presentar formalmente la solicitud de veda temporal. Queremos que se analice la situación actual de las poblaciones de aves en la región, muchas de las cuales están extremadamente presionadas”, compartió José Pierre Medina, director del Proyecto Santa María.
Hasta el momento se han reunido más de 600 firmas, pero el objetivo es alcanzar muchas más.
Esta solicitud busca que se establezca una veda temporal regional para especies clave, cuya captura y comercio se han convertido en prácticas profundamente arraigadas en el estado.
“Yucatán es un estado donde la captura de aves está muy arraigada. El comercio ilegal de aves silvestres está fuera de control”, lamentó Pierre Medina.
Especies de aves afectadas en Yucatán
Entre las aves más afectadas se encuentran el cardenal, los jilgueros chinchibacales (variedades de capa y coronilla), el azulejo chino, el azulejo común, y otras especies migratorias provenientes de Estados Unidos y Canadá. Muchas de ellas, aunque pueden sobrevivir en cautiverio, no están destinadas a ello: son aves libres, vitales para el equilibrio natural.
“La gente no dimensiona el daño. Estas aves son fundamentales para el ecosistema: dispersan semillas, controlan plagas. Su desaparición causa un desequilibrio ecológico enorme. Además, son parte de la identidad de Yucatán, y eso es algo muy importante”, explicó.
De acuerdo con Medina, las aves capturadas pueden venderse desde 50 hasta 5,000 pesos, dependiendo de la especie y sus características. “Es un negocio redondo para algunos, pero un crimen ecológico para todos”.
La organización denuncia que, a pesar de que algunas especies como la mariposa ya están protegidas por la Norma Oficial Mexicana 059 y su captura constituye un delito federal, es común verlas en venta tanto en mercados como en redes sociales.
“Es el momento de actuar. Si alguna vez nos hemos quejado de esta situación, hoy es cuando debemos hacer algo real por nuestras especies”, concluyó José Pierre Medina.
