Recibimos un escrito del doctor Miguel F. Vera Lima, cronista de Izamal, que dice lo siguiente:
A don Gonzalo Navarrete Muñoz le resulta difícil asimilar que haya otras distinguidas plumas que puedan enriquecer la crónica de Mérida, mirar a la capital con otros ojos, interpretar con otros oídos la sístole y diástole de esta carismática ciudad (Cartas al Diario: Opiniones con causa).
Por naturales circunstancias del ciclo vital ya se han ido tres de los estimados cronistas que originalmente conformaban el Consejo de Cronistas de Mérida al que por pronta renuncia del licenciado Javier Otero Rejón se agregó a Gonzalo, del cual conozco su labor, aunque según parece él no conoce la mía a pesar de que cada cierto tiempo viene a Izamal.
La ciudadanía izamaleña conoce mis intervenciones a favor de la ciudad, mis charlas, conferencias, mis escritos en el Diario publicados desde 1976.
En relación con los libros —ocho—, agotados, he escrito igual número de ensayos para obras en coautoría, o sea, en colaboración con amigos escritores, como —por mencionar los últimos— “El Gran Libro de Yucatán”, con una monografía de Izamal; “Izamal en el tiempo”, con un ensayo sobre Izamal en el siglo XX, y recientemente “Itzmal, Rocío del Cielo”, por invitación de estimados arqueólogos, del que oportunamente dio cuenta la prensa (Diario de Yucatán 15 de mayo de 2024).
Además, es frecuente que acudan a saludarme y consultar sobre temas de la ciudad diversos investigadores, profesionistas y amigos, como el propio Gonzalo Navarrete en reciente visita hace unas semanas —con un grupo de acompañantes—, a quienes enseñé y obsequié un ejemplar del último libro mencionado.
