La Biblioteca Central de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady) es el núcleo del Sistema Bibliotecario de esta casa de estudios, el cual comenzó a planificarse y se concibió como una necesidad institucional en 1984.
Ubicada en el Centro Cultural Universitario, ha pasado por diversos cambios relativos a la evolución e historia de la universidad, indica un boletín.
La responsable de la Biblioteca Central, Norma Arceo Cruz, recordó que el edificio central, lo que ahora es el Centro Cultural, tuvo varios usos como se menciona en algunas fuentes de información.
“Transformar el edificio con una construcción clásica colonial tipo fortaleza, y que había sido en sus últimas funciones un cuartel militar, fue gracias al interés y colaboración del entonces rector Joaquín Ancona Albertos y la gestión del gobernador Humberto Canto Echeverría, en el período entre 1938 y 1941”, explicó.
En diciembre de 1938, detalló, este edificio se reinaugura ante invitados especiales de la política, el arte y la educación y lo que antes era la Universidad Nacional del Sureste se renombró como la Universidad de Yucatán.
“Desde 1941 y hasta la fecha se sitúa en la planta baja del Centro Cultural Universitario”, apuntó.
Con este cambio, dijo, la Biblioteca Central fue considerada para una ampliación de sus espacios; se demolieron paredes, siendo reemplazadas por arcos y ventanas, y las paredes se decoraron con ilustres exponentes de la vida cultural de la época y del pasado.
De la decoración de este lugar se encargó el artista de origen cubano Teodoro Zapata y su grupo de colaboradores.
El techo tiene un estilo catalán del siglo XVI y se aprecia el escudo de la ciudad; en las paredes se colocaron 19 pinturas al óleo y cuatro personajes laureados únicamente con sus fechas de nacimiento y muerte.
En 1994, con motivo de una década de autonomía, la Biblioteca Central se moderniza con una nueva ampliación en la que, mediante el lápiz del maestro Ramón Becerra, se agregan tres yucatecos ilustres a la galería de la biblioteca, “todos los óleos reciben una restauración en ese año”.
Entre los ilustres se encuentran Antonio Cisneros Cámara, Andrés Quintana Roo, el obispo Crescencio Carrillo y Ancona, Antonio Mediz Bolio y José Peón Contreras.
Norma Arceo resaltó que el motivo de elegir a la biblioteca para colocar los cuadros de ilustres yucatecos fue para que los lectores conozcan más de ellos y sirva de inspiración, además de hacer agradable su permanencia.
Por ello, dijo, la historia de esta Biblioteca tiene una historia que muchos desconocen, pero es un edificio icónico abierto al público en general y comunidad universitaria, el cual puede ser visitado para conocer todo lo que ofrece.
“El Sistema Bibliotecario ha sido un esfuerzo sostenido desde 1984 para ofrecer a la institución una estructura que facilite el desarrollo académico y el acceso a información de calidad”, apuntó.
