MÉRIDA.- Alejandro de Jesús tomaba un descanso, degustaba una torta de cochinita y un boli de agua purificada después de la caminata de cinco kilómetros de la carrera de ayer domingo, de la Universidad Modelo.
Su ropa deportiva mojada, su cabello sudoroso y el disfrute de su platillo y rehidratante sentado tranquilamente en una banca cercana al auditorio techado, donde prevalecía el bullicio por los bailables, la música la batucada y la premiación de los ganadores de las competencias.
Loro se posa en un atleta de la carrera Modelista
Sin embargo, de repente esa tranquilidad se vio rota porque inesperadamente un loro de buen tamaño y porte, con plumaje de color verde nítido con destellos amarillos, se posó en el hombro del corredor, y sin miedo a la gente, el pájaro permaneció en espera de un bocado de francés de cochinita.
El loro mostró que está bien domesticado, pues no se asustó por la cercanía de la gente, del bullicio y la admiración que ocasionaba. Las personas tomaron fotografías de la singular estampa en una ruidosa y masiva competencia de atletismo.
El ave posó seguro y firme en el hombro de su inesperado amigo. Eso sí, quien quiso tocarlo o agarrarlo recibió buenos picotazos. Reaccionaba todo lo contrario cuando su amigo Alejandro le dio de comer trocitos de francés con la mano y jugueteó con él un buen rato.
¿Quién ganó en la carrera Modelista?
Como publicamos, Abigail Cabrera Martínez y Julián Alejandro Lara Chávez se coronaron en la categoría libre de los 15 kilómetros, de la decimocuarta Carrera “Siempre Modelista”, organizada por la Universidad Modelo.
El evento se efectuó en el marco de la celebración de los 115 años de la Escuela Modelo y el 28 aniversario de la universidad.
Travesuras del “loro Modelista”
Las travesuras del loro llamaron la atención. Escaló la reja metálica de la alberca, subió al techo de un toldo, jaló la ropa de algunas personas sentadas y volvió al hombro de su amigo preferido dos o tres veces. Su simpatía era evidente, ya que pasaba en forma constante su pico sobre el cabello u hombro de su amigo preferido.

Quienes vieron al loro en forma amigable sobre el hombro del modelista graduado de maestro en biomédica clínica, pensaron que era el propietario y que estaba bien amaestrado, porque convivió con la gente sin miedo.
Sin embargo, cuando el corredor informó que el loro llegó de repente y de manera sorpresiva a él, que no era suyo, las personas dejaron volar su imaginación y comentaron que era una “bendición”, que seguramente era una princesa encantada convertida en loro, que estaba prohibida su captura o tenencia, que quien se lo lleve sería multado por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
El exceso de confianza que mostró el loro hacia su amigo hizo que aquel picoteara la oreja y el cabello, la barba, playera sudada y que comiera solamente de la mano del modelista.
El loro ya era parte de la comunidad modelista en ese momento. Quienes admiraron su docilidad concluyeron que era el “loro modelista” porque vivía entre los árboles y edificios educativos y alguien le daba de comer y de beber agua.
Por ello, la razón de su docilidad. Nadie supo ni reclamó la propiedad del ave.
¿El loro escapó de una casa cercana?
Otros opinaron que el ave huyó de alguna vivienda que rodea la Universidad Modelo y acostumbra disfrutar los frondosos árboles del lugar
Tras más de una hora de permanecer en el hombro del modelista, el loro voló hacia un árbol cuando sintió que su amigo estaba abandonando las instalaciones universitarias.
Desde las copas del árbol frondoso, el loro emitió varios graznidos quizá de despedida o una invitación para que el próximo año haya algún reencuentro entre ambos.
