¿Por qué Mérida es muy cara?, se le preguntó a directivos del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) en Yucatán.
La respuesta fue que la carestía es un tema de oferta y demanda. Cuando hay más demanda y menos oferta se encarece todo.
Es decir, hay un fenómeno de alto consumo en Mérida, alta demanda de servicios por la migración de personas de otras entidades y la oferta no va al mismo ritmo que la demanda.

Datos del Inegi y de la Facultad de Contaduría de la Uady confirmaron que Mérida es la cuarta ciudad más cara de México.
En primer lugar está Monterrey, seguido de Querétaro, que se parecía mucho a Yucatán y el boom industrial y económico le genera problemas de seguridad ahora.
En tercer lugar está Ciudad de México, en cuarto Mérida, y en quinto Guadalajara.
Sin embargo, si se comparan los salarios entre todas esas ciudades del ranking de más caras, se concluirá que Mérida está mucho más abajo que Guadalajara, que es un poco más barata y con mejores sueldos.
Cautela en las finanzas personales
Ante la elevada carestía, el presidente del IMEF Yucatán, Isaías Marrufo Góngora, recomendó cautela en las finanzas personales, tomar decisiones inteligentes, buscar productos sustitutos de menor precio, replantear hábitos de consumo y tristemente hay restaurantes o servicios inalcanzables para el bolsillo.
“Aunque duela mucho, habría que disminuir las visitas a los restaurantes o ir a aquellos de menor precio para que se mantengan las expectativas de calidad de vida”.
Marrufo Góngora precisó que la labor del IMEF es informativa, pero queda claro que cada ciudadano es libre de tomar las decisiones que considere.
Este panorama de carestía en Mérida tiene cierta ventaja porque el sector inmobiliario, que se adelantó a la demanda de casas, tiene una gran oferta de vivienda, es un sector que está desacelerando sus operaciones y espera que eso genere una baja en los precios de las viviendas.
No obstante, lo ve difícil porque a estas alturas nadie quiere bajar sus precios, mucho más si en Mérida casi no hay terrenos disponibles.
Precisamente esa escasez de reserva territorial en la capital yucateca ocasiona que el desarrollo inmobiliario sea afuera del Anillo Periférico, pero eso genera complejidad en el transporte por las distancias del recorrido.
Por ello, muchos usuarios tardan más de una hora de viaje para llegar a su trabajo o escuela, lo que afecta la calidad de vida de la gente.

¿Ven que las estrategias del gobierno del Estado para apoyar la economía son las adecuadas, va por el rumbo correcto para volver al crecimiento de años anteriores?
“Como IMEF no estamos calificados para evaluar a los gobiernos. No es la línea del IMEF nacional; sin embargo, nuestro análisis es más de datos”, explicó.
“En ese sentido, nos remitimos a los datos y lo positivo es que estamos creciendo mejor que otras ciudades de México. Lo negativo es que no estamos creciendo como en años anteriores”.
Marrufo Góngora dijo que Yucatán tiene un crecimiento económico por debajo de la media nacional del pasado, pero un crecimiento por arriba de la media nacional.
¿Cómo será el cierre de 2025 en materia económica?
De hecho, según su apreciación a dos meses que concluya 2025, ve que terminará como arrancó: con un bajo crecimiento, estancamiento y desaceleración.
No espera cambios significativos en la economía a pesar que las tasas de interés, que inciden en el costo del dinero, tiene una tendencia ligeramente a la baja con la idea de abaratar el costo del dinero para incentivar mayor consumo y mayor economía.
Eso tiene una mayor presión inflacionaria. Por ello, el Banco de México debate si la tasa de referencia se mantiene en 7 o regresa a 7.5, muy cerca del 8 que había.
“Invitamos a la población que tenga un manejo muy cuidadoso de las tarjetas de crédito”, recomendó. “Viene el Buen Fin, invitamos a consumir productos hechos en Yucatán y hechos en México”.
“También tienen que ver su capacidad de pago y ser muy responsables, valorar si podrá pagar el capital y los intereses cada mes. No incurrir en intereses moratorios, recargos al crédito, todo esto reduce las opciones de financiamiento y encarece el dinero para la gente”.
¿Cómo viene 2026? ¿Seguirá el mismo ritmo de todos los indicadores o podría despuntar un poco?
“No se aprecia una mejoría económica sustancial. La expectativa del IMEF es de 1.3% de crecimiento del Producto Interno Bruto”, dijo.
“No es muy diferente a lo que presentará el Estado y nos preocupa porque 1.3% no es suficiente para la cantidad de personas que entran en el mercado laboral”.
Ese 1.3% podría generar una disminución del PIB per cápita, o sea que cada mexicano generará menos dinero y eso impactará el consumo, no generará un entorno favorable.

Lo que ven con una sólida estabilidad es el tipo de cambio, el dólar podría llegar a $19.95 al cierre de 2026.
“El equivalente al Banco de México en Estados Unidos tiene, de acuerdo con la Constitución americana, dos objetivos: controlar la inflación y favorecer el entorno y crecimiento económico”.
“En cambio, el Banco de México solamente tiene un objetivo: controlar la inflación. Creo que es muy importante los dos temas porque controlar la inflación en exceso puede generar un entorno de contracción económica”.
Mientras más baje la tasa de interés, expuso, las empresas disminuyen la carga que tienen por la parte de intereses y eso genera que la economía pueda crecer un poco más, pero el riesgo es que se descontrole la inflación y eso impacte a la gente con la disminución de su ingreso real.
Respecto a las futuras inversiones en la ampliación del puerto de altura de Progreso y el ramal ferroviario de Poxilá (Umán) a Progreso y su impacto en la economía local, Francisco Álvarez Cuevas, expresidente del IMEF local, consideró que sí favorecerán al dinamismo económico, pero no alcanzaría para tener un crecimiento del 3% como se añora.
Otro elemento que ayudaría al crecimiento económico es la formalidad, mientras más empresas y más personas se incorporen a la formalidad habría beneficio económico, mayor contribución, mayor pago de impuestos, mayor herramienta presupuestal para que el gobierno cumpla con sus obligaciones.

Crecimiento conjunto
Francisco Álvarez Cuevas, expresidente del IMEF local, se refirió al panorama económico.
“La formalidad cuesta, pero por otro lado nos da capacidad de crecer y nos da capacidad de financiamiento”, señaló el entrevistado. “Habría que apostar porque todos caminemos hacia una mayor formalidad”.
“Como IMEF y Consejo Coordinador Empresarial, constantemente le pedimos a las autoridades estatales y federales que no nos cobren más porque nos aprietan y aprietan a los que estamos en la formalidad, sino que volteen a ver a la informalidad y que les den facilidades o estímulos atractivos para que sean formales”.
Más de la mitad, informales
La importancia de la formalidad en Yucatán es que alrededor de un 58% de la población trabaja en la informalidad y esto es una fuga de impuestos, sobre todo el de nómina, se explicó.
Otras estrategias que pueden incluir los gobiernos de los tres niveles para alentar el crecimiento económico es que abaraten el costo de las operaciones. Por ejemplo, que las calles de la ciudad y del estado no tuvieran tantos baches porque eso evitaría un gasto adicional en compra de neumáticos y mantenimiento de los vehículos.
Apagones
También que el puerto de altura sea eficiente en la carga y descarga para que el costo adicional del flete no se cargue a los consumidores, que no hubiese tantos apagones porque el corte de energía inesperado no solo deja sin luz a las casas y negocios, sino que daña tarjetas electrónicas de aparatos tecnológicos.
“Todo ese conjunto de cosas disminuye los costos e incrementa la productividad de todo el estado”.
