Inauguración del V Simposio “Alteraciones Metabólicas y Microbiota” de la Universidad Modelo
Inauguración del V Simposio “Alteraciones Metabólicas y Microbiota” de la Universidad Modelo

Con un llamado a fortalecer la actualización clínica y a profundizar en el estudio de la microbiota intestinal como pieza clave de la salud pública, la Universidad Modelo inauguró el V Simposio “Alteraciones Metabólicas y Microbiota: Avances y Perspectivas en la Prevención y Tratamiento”, encuentro que reunió a especialistas nacionales, investigadores, académicos y profesionales de la salud de la región.

La jornada, realizada en el Teatro de la casa de estudios, se llevó al cabo en colaboración de la coordinación de Posgrados con el Departamento de Vida Saludable del Ayuntamiento de Mérida, en el marco del Día Mundial de la Diabetes.

Durante el acto inaugural, el maestro de ceremonia Jorge Tuffic Villalobos Esma, psicólogo colaborador de la institución, subrayó que la actualización profesional es una obligación ética para quienes trabajan en áreas clínicas y de salud pública. “Es deber de quienes nos dedicamos a las ciencias de la salud mantenernos actualizados”, expresó, al introducir el eje temático del evento: la microbiota intestinal, un ecosistema determinante en procesos metabólicos, inflamatorios, inmunológicos e incluso cognitivos.

El acto contó con la participación de autoridades académicas y representantes del sector salud. La maestra Amira Estrada León Pinto, directora de la Escuela de Salud, reconoció el trabajo coordinado que ha permitido consolidar este espacio durante cinco ediciones. También destacó la labor de la doctora Delia Sansores España, coordinadora general del simposio, cuyo liderazgo —dijo— ha convertido al encuentro en un referente regional de actualización científica. También honró con su presencia esta inauguración el doctor Javier Estrada Contreras, director del Centro de Investigaciones de la Universidad Modelo.

Asimismo, Manuel Fernando Cervera León, jefe del Departamento de Vida Saludable del Ayuntamiento de Mérida, llamó a fortalecer la prevención como herramienta para transformar la salud de las familias meridanas. Anunció, además, la creación del primer Registro Municipal de Nutrición, iniciativa que permitirá contar con datos precisos sobre el estado nutricional de la población y orientar políticas públicas basadas en evidencia. “Hoy les invito a ser una microbiota de la sociedad”, expresó, retomando la metáfora central del simposio.

Tras la inauguración oficial, a las 9:24 horas, comenzó la primera conferencia magistral, a cargo de la investigadora doctora Nimbe Torres y Torres, figura destacada en el estudio de microbiota, metabolismo y nutrigenómica. Su amplia trayectoria —con 36 premios, entre ellos el Matilde Montoya a Mujeres en Ciencias Biológicas y de la Salud, además de su designación como Investigadora Emérita del Sistema Nacional de Investigadores— fue presentada no sin humor por el moderador, quien confesó que la mayor dificultad de su mañana había sido pronunciar el nombre del College of Agricultural and Life Sciences de la Universidad de Wisconsin-Madison, donde la doctora cursó su maestría.

La doctora Torres y Torres impartió la conferencia “Qué edulcorante debe consumir un país con obesidad”, en la que abordó el consumo de azúcar y edulcorantes desde una perspectiva bioquímica, metabólica y microbiológica. “México tiene graves problemas de obesidad… pero nos gusta el dulce”, afirmó desde el inicio, planteando preguntas clave: ¿Influye el tipo de edulcorante en el desarrollo de obesidad?, ¿importa la combinación con grasas saturadas?, ¿cuáles son los efectos diferenciales de los edulcorantes naturales y artificiales?

A lo largo de su exposición, presentó hallazgos de estudios comparativos que incluyeron sacarosa, glucósidos de esteviol, sucralosa, mascabado y miel —incluida la miel melipona, de particular relevancia para Yucatán—. Explicó que la sacarosa, con un consumo anual promedio de 17 kilos por persona en México, sigue siendo uno de los principales factores asociados al incremento de grasa corporal, especialmente cuando se combina con dietas altas en grasa saturada.

Uno de los hallazgos más llamativos fue la actividad antioxidante: la miel resultó ser el edulcorante con mayor capacidad antioxidante, seguido del mascabado; en contraste, la sucralosa y algunos glucósidos industriales presentaron niveles mínimos. Esa diferencia se reflejó en la ganancia de peso: mientras la sacarosa provocó los aumentos más significativos en grasa corporal y pérdida de masa magra, la miel y el mascabado mostraron comportamientos similares al grupo control, incluso en dietas con alto contenido graso.

La ponente también abordó la flexibilidad metabólica, explicando que la sucralosa fue el único edulcorante que produjo un coeficiente respiratorio menor a 0.7, indicador de la formación de cuerpos cetónicos. “Incluso un edulcorante sin calorías puede inducir un estado metabólico semejante al ayuno prolongado”, advirtió.

El análisis luego se centró en la microbiota intestinal, área en la que la Dra. Torres es pionera en México. A partir de estudios de secuenciación del gen 16s, explicó que los edulcorantes artificiales disminuyen de forma significativa la diversidad bacteriana —factor asociado a mayor riesgo metabólico—, mientras que la miel y el mascabado la preservan o incluso la favorecen.

La diversidad microbiana, señaló, se correlaciona con menores niveles de triglicéridos, colesterol total y LDL. En cambio, el consumo de sacarosa y sucralosa mostró incrementos importantes de endotoxemia metabólica: niveles de lipopolisacárido (LPS) hasta ocho veces más altos cuando se consumen junto con grasa saturada.

La miel, en cambio, mantuvo los niveles de LPS similares a los del grupo control. “Algo pasa con la miel”, resumió con una sonrisa, antes de explicar que este edulcorante incrementa la producción de IgA secretora, molécula capaz de capturar el LPS antes de que atraviese la barrera intestinal, evitando la inflamación.

En la parte final, la investigadora Nimbe Torres y Torres hizo mención de las consecuencias clínicas observadas: aumento de insulina, intolerancia a la glucosa, activación del receptor TLR4, mayor expresión de TNF-alfa y resistencia a la insulina. Su recomendación para personas con diabetes tipo 2 fue concreta: limitar tanto la sacarosa como la sucralosa, ya que ambas alteran la señalización de la insulina.

Cerró con una reflexión sobre un artículo publicado hace algunos años en Nature, que sugería que los edulcorantes artificiales podían contribuir a la intolerancia a la glucosa: “En ese momento muchos dudaron… hoy tenemos evidencia de sobra para entender por qué”.

El espacio para preguntas dejó ver el interés de la audiencia, compuesta por profesionales de la salud, nutriólogos, estudiantes y especialistas. La conferencia no solo cuestionó hábitos alimenticios arraigados, sino que abrió perspectivas complejas y necesarias sobre el papel del azúcar y sus sustitutos en la salud metabólica.

Previo al inicio de las actividades, la doctora Delia Sansores España, coordinadora de los posgrados en Nutrición de la Universidad Modelo y artífice del simposio, destacó en entrevista la urgencia de acercar este conocimiento a más profesionales de la salud. Recordó que la microbiota intestinal no es un concepto meramente académico, sino un componente determinante en la forma en que el cuerpo responde a enfermedades cada vez más comunes en Yucatán: diabetes, exceso de peso, hipertensión o síntomas digestivos crónicos. “Estos microorganismos que viven en nuestros intestinos pueden influir —para bien o para mal— en el desarrollo de alteraciones metabólicas, pero también pueden ayudarnos a controlar síntomas”, explicó, subrayando la importancia de recibir orientación de especialistas actualizados.

Sansores España señaló que uno de los compromisos de la Universidad Modelo es ofrecer formación continua a quienes egresan de sus posgrados en nutrición clínica, obesidad y síndrome metabólico, motivo por el cual este simposio se consolida como un espacio de actualización indispensable. Además de estudiantes y graduados, el encuentro convoca a médicos, nutriólogos y profesionales de diversas ramas de la salud que buscan integrar la perspectiva de microbiota en su práctica cotidiana.

La coordinadora hizo un llamado a la comunidad a informarse con rigor sobre el papel de la microbiota intestinal en la salud, especialmente ahora que múltiples tratamientos clínicos comienzan a tomarla en cuenta como un eje diagnóstico y terapéutico. Aunque el simposio de este año se centra en enfermedades metabólicas, Sansores recordó que la microbiota también está vinculada con procesos emocionales y psicológicos, y que su estudio continuará ampliándose en los próximos años. “Lo fundamental es que la población acuda con médicos y nutriólogos preparados en estos temas, porque ahí está la diferencia entre un tratamiento general y uno verdaderamente integral”, afirmó.

Con esa convicción y con el respaldo de un equipo académico que ha buscado mantener este espacio vigente y de alta calidad, la cDra. Sansores reafirmó que la quinta edición del simposio es más que un encuentro académico: es un esfuerzo colectivo por transformar la manera en que se entiende y se atiende la salud metabólica en la región. Su reflexión final dejó clara la intención formativa del evento: “La microbiota no es una moda; es una ventana para comprender mejor nuestro cuerpo y una herramienta para mejorar la salud si sabemos interpretarla”.

El simposio continuó con la participación de especialistas del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, del Colegio de Nutriólogos de México y de expertos locales, quienes abordaron temas relacionados con probióticos, edulcorantes, microbiota intestinal y su relación con enfermedades como la obesidad, la diabetes, las dislipidemias y la hipertensión.

Para información sobre la Maestría en Tratamiento de la Obesidad y Síndrome Metabólico, la Universidad Modelo puso a disposición el teléfono (999) 930 1900, extensión 2209, y el correo posgrados.nutricion@modelo.edu.mx.

Salud Microbiota

Mayor información sobre la ponencia de la doctora Nimbe Torres y Torres, en la Modelo.

Flexibilidad metabólica

La investigadora Nimbe Torres y Torres también abordó la flexibilidad metabólica, explicando que la sucralosa fue el único edulcorante que produjo un coeficiente respiratorio menor a 0.7, indicador de la formación de cuerpos cetónicos.

Ayuno prolongado

“Incluso un edulcorante sin calorías puede inducir un estado metabólico semejante al ayuno prolongado”, advirtió.

Recomendación

Su recomendación para personas con diabetes tipo 2 fue concreta: limitar tanto la sacarosa como la sucralosa, ya que ambas alteran la señalización de la insulina. El espacio para preguntas dejó ver el interés de la audiencia.